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Mi rizo, mi Afro, mi Identidad

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(San Juan, 2:00 p.m.) Este soy yo. Otro ser humano 100% saludable y completo. Este soy… Un ser humano con nombre y apellidos. Con pies; manos, boca, nariz. Con ojos y cabello. Este soy, pero no se reconoce mi identidad y se me llama “negro”. No es que sea a modo de insulto, no en esta época. Es que simplemente a eso se acostumbra. A llamarnos “negro”, “negra”, “grifú” o “la pelúa”. Quizás hasta me reconozcan por “el narizón”. Pero rara vez por el nombre otorgado por mis progenitores luego de mi natalicio. Jamás escuché a alguien referirse a un anglo como: “el blanco” o “cabello lacio”. Nunca escuché el sobrenombre “nariz pequeña” o “labios finitos”. Tal vez porque fuimos minoría. Tal vez porque fuimos esclavos… y no ellos.

Esto nos hizo recortarnos lo más calvo posible; a otros estirarse el cabello. En algunos casos ser blanco sí era posible con tratamientos muy costosos para ellos. “Haré lo que sea necesario para ser bonito; para ser hermosa como ellos” Eso era lo que pensábamos algunos y lo que aún otros piensan.

Pero ahora… Ahora dije “basta” y dejé crecer mi cabello. Y me dijeron pordiosero porque su crecimiento no es igual de “atractivo”. Me dijeron más, pero todo en comparación con el cabello de un anglo o un taíno.

Los ignoré y lo seguí creciendo. Y con cada vuelta que daba mi cabello más yo me sentía. Y llegó el momento en el cual mi Afro era digno de admirar, aunque aún no era el más voluminoso. Y me llamaban “el negro del afro rizado”. Ya no era “el negro del pelo malo”. Pero aún se equivocaban. Ese no era mi nombre y mucho menos un sobrenombre digno de mis raíces. Mi nombre es el que está escrito en mi acta de nacimiento y mi sobrenombre el “Negro del Afro Rizado” Con propiedad muchachos. Con propiedad chicas. Porque es mi orgullo y mi identidad como ser humano. Aunque ahora los rizos duermen bajo mis trenzas; no es que esté ocultando el Afro. Es otra forma, otro estilo que no lastima el espíritu salvaje pero libre que yace en cada rizo.

Me llaman “El Negro de las Trenzas” y también las admiran. Porque saben que esto no es solo cabello. Tampoco un simple estilo como los que salen en propaganda. Esto es una revolución de belleza e identidad. Porque si al anglo y al indio no le avergüenza dejar crecer su cabello es porque aceptan su identidad como seres humanos. Porque aceptan su raza; no porque sea más bonitos.

Mi Afro y tu Afro se alimentan del Sol, la arena y las Olas. Ellos nutren el paisaje del Caribe. Porque mi Afro y tu Afro viven y son parte del lugar hermoso donde los anglos vacacionan.


Crédito foto: Paul Collins, www.flickr.com, bajo licencia de Creative Commons (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0/)