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Che Melendes

Poe

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altParese tan rasonable el cuidado de Frances Osgood, Marie Shew i Sarah Whitman en bincularse -o sea, desbincularse- con el desatado Edgar (Allan) Poe; como aparesen débiles su tía Mary Clemm al adobtarlo incondisionalmente entregada, i su ija Virginia -ésta, débil mental-, al esposársele. ¿Qé ubiera sido -sin embargo- la obra de Poe, de Helen aber sido su amante a los 15 años, Elmira su esposa a los 17, i entonses su prima, i las otras, i las demás?

Ni el opio ni el alcol apagan el deseo de un artista: solo la comunión con el conjénere, sobretodo con el otro absoluto, sasian su bocasión de plenitú. 'Completado' con la abstraxión del ideal i la putrefaxión de la muerte -lo sublime i lo abominable como otredades (solo) extrapoladas-, la obra del poeta desconosió la comida natural de la beyesa. Tampoco la amistá -qe a Poe no fue magnífica- ni la fama -qe tampoco-, ubieran alibiado esa carensia radical del amor.

Arriesgemos dos respuestas a una conjetural biografía posible -¿porqé sería imposible?-: De Poe aber tenido 'más' amor -o el amor: qisá todas sus estasiones sumen su biaje- pudo aber bibido más, i escrito de otra cosa. Esto es: qe de aqeyas (otras) muchachas no aber sido tan rasonables, qisá tubiéramos la obra de un poeta realisado. Qiero desir: no (solo) de un poeta angustiado, ni 'desbiado' a la prosa.

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Sabandijas

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E bibido con ratas, ratones, rajieros, palomas, gatos, ormigas (bastante respetuosas), arañas, griyos, mosqitos en temporada, mimes, insegtos sin nombre, moscas (pocas), poliya, comején, cucarachas, algún caculo, lagartijos, muchos coqís, pocos sapos, casi ninguna iguana, salamanc/dras. También la fauna umana. E bibido con estos bisitantes escondidos qe tenemos adentro: los sueños, la esisión, el olbido, el recuerdo. I conmigo, qe suelo ser mi peor sabandija como mi mejor ánjel. I sin remedio:

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La locura i el neomistisismo

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ABRO cualesqiera dos textos de las últimas décadas, i se desprende ese fantasma: el miedo. Estamos enfrentándonos con el terser milenio. Se agota el siglo beinte, de tantos auspisios. La peqeña burgesía literada a obtado por los santos i la siensia fixión. Cuando Lezama i Borges imbentaron eras imajinarias e importaron de todos los altares derrotados por los imperios (menos, abrá qe conseder, de los propios) todas las efijies caídas supliéndole una eráldica al mundo de los sueños qe proyegtaban (Borges i Lezama an digtado nuestro sine latinomericano sin cámaras); jamás imajinaron qe trabajaban para cobardes. Todos los ijos asustados de la peqeñaburgesía traspapelada del patio de los Unos (yanqis, gringos, usanos son otras dignidades), asumieron su fuga masiba como lemings a ese mundo imbentado. Temieron los peqeñoburgesitos qe su peqeña nunca yegara a grande, ni la nueboriqés de los qe se sumaban yegara a bieja. Se bolbieron más o menos usanos eyos mismos; como podían en las escuelas gringas Barretos i Fernández se nos bolbían Fretz i Bareds, en la cara, i a mansalba corrieron como trabajadores sexuales (antes puta/os).

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La dieta del sol

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Durante muchos, algunos años, e trabajado los sábados. Solamente. Es un ejersisio estenuante no trabajar el resto de los días, pues qe para un esclabo la libertá es un peso imperdonable. Nuestra ética, la de los remobidos (para siempre) del poder, es serbir. Para algo, para otro -singular ajeno-. La libertá es una rara ocupasión en qe se trabaja para sí: sí se trabaja [por aora presindo de las fichas de K.Marx, qe lo tomó de la libertá también]. La libertá es un sacrifisio jigantesco. Los sábados produsco lo qe boi a comer; el resto, lo empeloto en una argamasa para construir una pepita en la mina infinita de los otros -pluralísimo íntimo-. Soi los otros cuando no soi éso qe dejo de ser para autoabasteserme. Me abastesco (solamente) para aser lo otro.

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Escriban

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altmodelen, ejecuten, griten! ¡Sáqen afuera ése qe se pudre! Es la única manera de bibir aqí, en este subpaís, en la colonia, en este borde botado de toda siudadanía. Escriban lo qe late como teclado de un uerdprosesor, aunqe sea la ideolojía, ¡bomiten su ideolojía! Ejecuten los agtos qe le salen de las dendritas, aunqe sea lo contrario de lo qe crean, creamos, creíamos, ustedes ni nosotros. Griten como si fuera por primera bes las mismas palabras: nadie les ba a presentar antesedentes, aqí nadie pregunta. Modelen con su esprei, sus cuerpos, las maderas qe qedan del conuco, las piedras esporádicas, modelen clones de cualqier cosa.

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