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Che Melendes

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Poe

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altParese tan rasonable el cuidado de Frances Osgood, Marie Shew i Sarah Whitman en bincularse -o sea, desbincularse- con el desatado Edgar (Allan) Poe; como aparesen débiles su tía Mary Clemm al adobtarlo incondisionalmente entregada, i su ija Virginia -ésta, débil mental-, al esposársele. ¿Qé ubiera sido -sin embargo- la obra de Poe, de Helen aber sido su amante a los 15 años, Elmira su esposa a los 17, i entonses su prima, i las otras, i las demás?

Ni el opio ni el alcol apagan el deseo de un artista: solo la comunión con el conjénere, sobretodo con el otro absoluto, sasian su bocasión de plenitú. 'Completado' con la abstraxión del ideal i la putrefaxión de la muerte -lo sublime i lo abominable como otredades (solo) extrapoladas-, la obra del poeta desconosió la comida natural de la beyesa. Tampoco la amistá -qe a Poe no fue magnífica- ni la fama -qe tampoco-, ubieran alibiado esa carensia radical del amor.

Arriesgemos dos respuestas a una conjetural biografía posible -¿porqé sería imposible?-: De Poe aber tenido 'más' amor -o el amor: qisá todas sus estasiones sumen su biaje- pudo aber bibido más, i escrito de otra cosa. Esto es: qe de aqeyas (otras) muchachas no aber sido tan rasonables, qisá tubiéramos la obra de un poeta realisado. Qiero desir: no (solo) de un poeta angustiado, ni 'desbiado' a la prosa.

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