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¿edonismo o somatismo?

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0.pecado Estar en contra de la felisidá no es un pecado: es una desbiasión de la mente enferma; desde el grado ‘filosófico’ de sinismo (en el sentido moderno de despresio por la sosiabilidá i la perfegtibilidá umanas) asta el grado sicolójico de masoqismo (o ‘gustar’ de la infelisidá asta el dolor). Tanto, qe el despresio o el odio por el ‘bien’ como el apresio o el gusto por el ‘mal’ se consideren patolójicos básicamente, significa qe la axión intelegtual o material acorde o deribada de tales agtitudes atentaría contra la conserbasión misma de la espesie umana.

El ombre tiende a bibir ‘mejor’; a axeder a mayores grados de satisfaxión de nesesidades, al descubrimiento de satisfaxiones inéditas (tiende a descubrir nesesidades desconosidas), a benser nesesidades qe eran solo carensias; tiende a desapareser el tiempo consumido en la satisfaxión de nesesidades primijenias (continuar, protejerse, alimentarse), mecanisándolo (mecanisándose), disfrasándolo (disfrasándose), trasformándolo; qiere eliminar la nesesidá o, si no, su consiensia (de esa nesesidá).

Pero la forma esplísita, fenoménica de la felisidá puede ocultar una forma implísita, fundamental de infelisidá; lo qe es mui distinto. Por ejemplo el gose indibidual burgés encubre un dolor jeneralisado: la acumulasión de los bienes de satisfaxión de nesesidades en unos pocos indibiduos, desposée de los mismos bienes i canales de satisfaxión de nesesidades a muchísimos más. Claro, entendiendo contrario a la sicolojía burgesa (otro ‘bien’ usurpado), qe no solo esos pocos ‘satisfechos’ son indibiduos sino también (i más, es tautolójico) los muchos desatisfechos.

El descanso se da en relasión con el trabajo, i la felisidá satisfase su desrealisasión: el descanso es restaurasión; el ‘descanso’ continuado fatiga i el descanso puro es entumesimiento i muerte. I la ‘felisidá’ sola no parese consebible: la felisidá aparese como la satisfaxión del ‘trabajo’ realisado. Para saber de los plaseres del descanso muscular pregúntele a un adleta, sabio del cuerpo; los adletas mentales también, el sientífico i el artista, saben del plaser de la siqis i la intelijensia reposadas; i qisá solo el rebolusionario i el amante sabrán el aura reparando su fatiga.

Ni la felisidá puede obserbarse tan fetichadamente, como un icono riendo, ni todo lo contrario aparente de la felisidá es enfermiso.

i.flores del capital El culto al mal de Baudelaire contenía un despresio, un odio, un asco i una renunsia al ‘bien’ preconisado por el tránsito de la clase decadente aristocrática a la cresiente nueborrica industrial, su sosiosfera propia. El repertorio positibo, esplisitado de su literatura (voyerismo, enajenasión...), cumplía primero como contrapropuesta (negatiba). El mal, ‘la direxión opuesta’, permitía su marca condenatoria: el contenido de su propuesta ‘moral’ (positiba).

Así la ‘enfermedá’ personal de Baudelaire resulta un benefisio sosial neto, como esas bomiteras qe limpian el beneno; i la ‘infelisidá’ de Baudelaire (irrespegtibamente de su grado de consiensia o intensión) se berifica felismente como salú sosial, istórica: A saber, adbierte la falsificasión del ‘bien’ por la burgesía asendente, lo denunsia. Eso sí, renunsiando a su ‘logro’, a costa de no alcansar ningún otro; pues la realisasión ‘positiba’ ‘normal’ indibidual de la persona Baudelaire se ubiera dado en su propia sosiosfera, i lo qe es más obio, solo en su propia época. Esto es: se cumple la denunsia sacrificándose ‘personalmente’ (irrespegtibamente de su grado de consiensia o intensión).

Mientras el artista respondía como síntoma (biseral, intraconsiente, ‘espontáneamente’) al encubrimiento de la época, el sientífico lo descubría como teoría (extraconsiente): 13 años antes qe Las Flores del Mal, cuando su autor asía la primera traduxión de Poe, un ombre 3 años mayor fundaba con unos manuscritos transitibos entre la filosofía (qe consideraba entonses ideolójica) i la economía (qe propondrá básica: infraestrugtural) una impresionante secuela de estudios sosiales qe trasformarían el camino de las reibindicasiones istóricas antropolójicas [oi: antropoistóricas] de los tradisionales desposeídos de medios de satisfaxión. 10 años después qe el tratado poético, el primer canto de El Capital retrataba definitibamente (objetiba tras de sujetibamente el arte) la enfermedá de la acumulasión indibidual [de capital]; i separaba la preistoria (espontánea) de la lucha de clases, de su protoistoria (consiente). Costó también fatiga, pribasión, i mucha tristesa, no solo a Marx i a su familia (¿5 de 7 ijos muertos?), su rayo parido a una aurora nonnata.

Al desagradresimiento de confundir estas ‘infelisidades’ [de Baudelaire, de Marx] con el masoqismo, estos sacrifisios personales a la felisidá de la espesie con un pecado de la condisión umana [0.], sí podría gritarse en desqite sea pecado o enfermedá. Pero es algo más doloroso i simple: es desconosimiento, es enajenasión, es sumisión a la ideolojía del poder.

ii.comer ideas La desposesión de bienes incluye la desposesión de axeso a la cultura, al conosimiento: al cuerpo de ‘la berdá’ positibada, explisitada i sansionada.

Obnubilada por los intereses mesqinos de los desposeedores, mediada por la ‘interpretasión’ ofisial interesada para la conserbasión de su poder, la ‘berdá istórica’ es la ideolojía de sus ‘istoriadores’. Como niñas bendidas para putas, los datos inosentes entran en los burdeles de los tratados ‘escolares’, expendidos para falsificar la satisfaxión de la nesesidá de conosimiento sosial (objetibado):

Argumentos (en inglés), rasionalisasiones, justificasiones, ‘sofismas’, terjibersasiones, medias berdades ocultando sus medias mentiras, datos sin contexto, estadísticas cargadas como topos, opiniones desbasadas abusando la autoridá de su locutor, esqemas desde un solo punto de bista (no declarado); sustituyen interesadamente el fondo ‘documentado’, ‘serio’, aun erudito, qe informa la sosiedá, i la suple así para sus desisiones ‘rasionales’ (u ‘objetibas’).

La difusión informatiba sustituida por el control para intereses mesqinos (de una clase monopolisadora del poder), trasbierte el intercambio de conosimientos en comersio de manipulasiones para aderensias (al sustento de tal poder).

Como el balor de uso se combierte en balor de cambio, i como el trabajo para la realisasión (existensiasión) umana se transforma en fuersa de produxión enajenada, así la demanda sosial de conosimiento no se satisfase, sino qe se aprobecha su ‘clientela’. Los únicos intereses de los expendedores (produgtores¡! i controladores de canales) de informasión, son los de preparar la fuersa produgtora (real) de sus produgtos selexionados i preparar al cliente (¡los mismos produgtores reales!) para ‘escojerlos’.

Los produgtos por ‘selexión natural’ de los intereses del poder, incluyen una bebida pribilejiada, una manera de entender la felisidá, una forma de la justisia: ‘mercansias’ aparentemente desarticuladas. Pero la coerensia absoluta entre el GIJoe, la ‘democrasia’ sobre Biednám i el napalm, por ejemplo, son el plástico i el petróleo; i también su congruensia con la arqitegtura de la tubería expuesta i los colores briyantes (oil based). Al interin caído del monocultibo (superexplotasión) del petróleo, los colores pasteles (water based), i las algas jelsfud$20/lb japonesas (aprobechando las rutas de los cargeros temporeramente basíos), irán ‘escojiendo’ los nuebos produgtos a ser ‘gustados’ para el nuebo mercado de control.

Así asumimos en la edámedia la unsión católica como infalible norma de salbasión de ‘este baye de lágrimas’/ i oi cultibamos nuestro cuerpo i nuestra salú, meditamos, asemos aeróbicos, bejetariamos i multibitaminisamos; con el mismo ferbor, i con el mismo temor a ser excomulgados de la norma, en la edámedia u oi, si elejimos (el) mal. Estremos el espíritu i el cuerpo, antes i aora, idea o animal, cada uno solo, sustituyen con igual lejitimidá lo umano, la umanidá, como espesie i como sosiedá:

Sinéqdoqe siempre recortada al tamaño del grupo (de poder) qe usurpa para sí solo la categoría de umanidá (el más alto grado de ebolusión qe presisamente justifica su poder): los detentores del poder escojen para los más, cuya esplotasión basa su poder, aqeya porsión de caragterísticas de la espesie por la qe solamente se nos (nos le) emparentarán(-remos);  sea en carne i/o alma.

iii. mona- Una (solamente) de las clabes de esta usurpasión a los más de su partisipasión en ‘la umanidá’, uno de los pilares de esta enajenasión a la mayoría de la consiensia de su caragter de espesie, es su fragmentasión en indibiduos. La autoconsesión de la redondés acabada como personas indibidualisadas, instaura a los poderosos como únicos ejemplares propios (saludables) de la umanidá; mientras al otro estremo la masificasión a los desposeídos los desampara como animales solitarios. El desposeído (de la ‘completitú’: el ‘sierre’ indibidual) no representa el “modelo” umano; es su perbersión, la insatisfaxión de su proyegto: por lo tanto, es no-umano, mostruosidá en lójica aristotélica. El burgés (por ejemplo) es la culminasión de la mónada asicalada; i representa entonses con toda propiedá el telón aristón de la espesie. ¡Increíblemente, los indibiduos altos, ‘exebsionales’, pasan a ser el conjunto; el conjunto bajo o la ‘norma’, se desmembra irreconsiliable: Los menos son la totalidá!

¿Qién puede así gosar de su [la] ‘umanidá’, su cuerpo i/o su espíritu? Las cosas cambiarán si se es un indibiduo o si se es miembro de una colegtibidá orgánica indibisible. A la mónada acabada, asicalarse le será imposible desde sí misma: nesesitará balé. I a esta serbidumbre no podrá conferírsele el caragter ‘indibidual’ (acabado, serrado) qe sustansia la asicalabilidá misma (qe sustenta al indibiduo), pues reqeriría el mismo briyo. Esto es: para aserse monádico, aser los otros monos.

iv. sapiens Darwin intensionado, el omo industrial qe produjo la teoría ebolutiba con el cálculo, se coloca a sí mismo en el ápise de esa ebolusión. Estos indibiduos industriales son el ápise intelegtual de una intelijensia qe abía yegado al ápise del umanismo: La Ilustrasión.

El xviii es el siglo más obtimista del europoide qe conqista el mundo (Asia, Africa, América), la imajen acabada del antroposentrismo; entendiendo claro antropo por europo.

La otra sinégdoqe ombre=europeo qe supone la logarqía, crese todo el positibismo (analisismo); mientras todo el romantisismo (decadentismo, malditismo, simbolismo) adbierte la enfermedá qe bamos ¡todos los seres umanos por su colonisasión, no solo los europeos colonisadores! adqiriendo i contajiando.

La larga ‘enfermedá [0.] romántica’ dura toda la losana adolesensia logárqica. O la madurés ‘emosional’ del ombre combibe alertando las jobialidades de la ‘rasón’.

Sade adbierte qe somos animales; i los débiles (para el abuso del poder) segirán completándole el case-book. Mientras enormemente el ombre (aora en el laboratorio de turno, el europeo; una bes el ombre fue árabe, a sido tupí o arauaco) irá asiendo de la siensia cada bes menos un jugete:

El ombre (europeo por aora) qe se preocupa de ‘para qé’ [moral, estética, siqe, sujetibidá] no axederá a la gratuidá nesesaria para la entrega sientista. Nobedá, juego; asercársele, usar la siensia, nesesitará la salú de la inosensia, qe esperimenta ‘cómos’ [objetibidá].

Los mismos condotieri, crusados, o conqistadores, aora del uniberso agtibo más marabiyoso de los símbolos, se berán refrenados por los mismos ‘pensadores’ Las Casas, Bruno, Montaigne.

 

v.traidores ¿Cómo abitan su cuerpo Marx, Mallarmé? Si Kant (La Razón) ubiera ‘cristalisado’ (Hegel) en ‘una umanidá’ (‘un’ ser umano), nos los ubiéramos aorrado. Nesesitábamos (todos los ombres) qe la sinégdoqe umana de este turno europeo, crusara sus begtores para estayar su multibegtorialidá; lo qe, dibujando aora un campo, no una línea, permitiera pisar por lo menos el mapa:

Espinosa [espasialidá material] abía yenado o basiado, según, la cársel de Descartes [causalidá  espiritual]. La limpiesa desatada de ambos cálculos, el de las limpias mónadas como bolas de biyar del uniberso ideal de Leibniz i el de las limpias bolas de biyar como mónadas del uniberso físico de Newton, a su bes basiaron (o yenaron, según se sea positibista lójico o) la catedral de la Ética Espinosa. Kant [gnosis1781],  tenía qe diadisarse en la suntuosa caberna ipoconséntrica de Hegel [psiqe1807]: su caracol basiado, su forma: Para yenarse, claro. [Para el resumen, cf.].)...

Marx (disípulo de Darwin), Mallarmé (de Baudelaire), son traidores de ofisio; son la consiensia ‘alterada’ de su propio ser: ombres parsiales (europeos plenos, ya alcansada la cúspide del proyegto ‘umanista’), qe descubren por birtú de las ormas, la carensia, ayí donde no soi, la alteridá, complementaria.

El espíritu (geist) de Kant a Hegel toma cuerpo i alma [contenido i forma, rasón i siqe] en ‘la nada de algo’, siendo ese ‘algo’ toda la filosofía positibista [empirismos i rasionalismos mecánicos] anterior; esa ‘nada’ ya concreta es en Marx la materia [soma]: ‘la naturalesa’ (lo no-ombre) como cuerpo inorgánico (del ombre); i en Mallarmé espíritu [siqe/gnosis]: la existensia del mundo para construir un libro [fantasía, simbolismo; oi: realidá birtual]:

Todo eyo dando la forma (absoluta, diríamos: lo formal), la sujetibidá esplisitada, la sicosofía, el yo ya de la espesie, el fantasma rebelado (qe recorre Europa, se acuerdan): complementariedá parsial, europea, analisista, mental, logárqica; las dualidades epistémica, física i espiritual qe qieren ‘resolber’ lo monádico (díadico).  [Para este otro resumen, cf..]

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Debe perdonarse ‘siqe’, ‘psiqis’ por ; todabía no ; i una indesisión en la transisión discursiba entre el tópico (filosófico) i el flujo (literario); safándose todabía de la serialidá causalista, aun no fotónica. Más debe tolerarse preguntar ‘representasión’ usándola. [Para una crítica exaustiba cf. el futuro.]