¡Escriban

modelen, ejecuten, griten! ¡Sáqen afuera ése qe se pudre! Es la única manera de bibir aqí, en este subpaís, en la colonia, en este borde botado de toda siudadanía. Escriban lo qe late como teclado de un uerdprosesor, aunqe sea la ideolojía, ¡bomiten su ideolojía! Ejecuten los agtos qe le salen de las dendritas, aunqe sea lo contrario de lo qe crean, creamos, creíamos, ustedes ni nosotros. Griten como si fuera por primera bes las mismas palabras: nadie les ba a presentar antesedentes, aqí nadie pregunta. Modelen con su esprei, sus cuerpos, las maderas qe qedan del conuco, las piedras esporádicas, modelen clones de cualqier cosa.

Pero no se repriman. No sean sus propias tumbas. No sean sus propios carseleros. Qe les condenen otros por ser ustedes o por no ser ustedes, qé más da. Griten, ejecuten, modelen, escriban. Irán chocando sus sentrífugas, encontrando su coencarnasión, su ajuste, su balanse, en el otro, en los otros; aqí donde ya todo ser umano mayor de diesisiete debe finjir ser un retrógrado; los de beintiuno, serios; los de 30 ansianísimos; i los biejos no existen, se retiraron a Orlando o están yebando su nieto al planetario.

Estayen sus capasidades para el mundo, con programa o sin programa. ¡Existan! Es la única manera de acabar de bibir de una bes para siempre, de ber lo qe tenemos, lo qe damos, de partisipar. Rebelando esa noche milenaria qe arrastramos por dentro. ¿Cuántas jenerasiones de cayados ai en ti? ¿Cuántas jenerasiones se cayaron para aserte, protejerte? ¿Cuántas jenerasiones empujan en tu laberinto para qe des a lus? ¡Pare a tus ansestros qe empujan anulados para qe bibieras, ya qe bibes!

¡Qé biban por tus sentidos esa recua de nulidades qe te isieron! ¡Bótalos, oblígalos a la responsabilidá de la existensia también! Tú no tienes porqé cargar sus cargas. Te isieron escondidos. Pero te echaron a la bida a qe bibieras por eyos. Así qé fásil. ¡Qé biban por ti! ¡Bibe!

¡Bibra! Imbenta el arte, la poesía, la única rasón de ser umano: la mentira, lo fantástico, lo increíble, lo insierto, lo qe no puede creerse. ¡Imbéntate! Para los otros. Qe te bean, no sigas escondido. ¿Para parir otra esperansa? ¡Desata la esperansa! ¡Tú mismo seas la esperansa, tu presente el futuro, de todos, asta tuyo, asta del porbenir!

Porqe aqí, donde nadie te mira, donde no importa tu beyesa, al marjen del poder, perdido de las capitales suculentas, es donde puede surtir la libertá. Así escondido como te isieron los esclabos qe te isieron, protejiéndote de ser como eyos mismos, pero al cabo ebitando su lucha, trasmitiéndotela, eres nada.

Tienes el pribilejio de ser nadie, un colono, un dejado de las manos del poder, un separado del destino ofisial. I solo de la nada puede naser el ombre nuebo, el qe no está imbentado, qe no sospechan los planos de los laboratorios de la Pfifer, el clon de nada; aunqe sea copia de todo, de cualqier cosa, ya berán.

Porqe perdidos del destino autoritario, cresidos para suplir bacantes en un sircuito, se olbidaron de ti. I dejaron creser, amamantado, eso distinto de eyos, lo diferente. Tu sabia mancha de futuro el mapa detenido (artifisial) de este presente estúpido, tupido. Eres una granada. Qítate el sierre. Estaya.

Crédito foto: Jon Díez Supat, www.flickr.com, bajo licencia de Creative Commons (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0/deed.es)