La libertá pujando

Para desarticular ai qe articular primero; así como lo oyen, triste i todo. Antes de artografiar como grafío arto, trabajé de proofreader ('corrector de pruebas [para impresión]') i estudié linguística i barios idiomas. (Usar íes corridas [u otras cópulas] es un recurso retórico yamado 'polisíndeton', i no un error i no malgusto como cren los qe no isieron la asignasión completa; p.e.). I antes de escribir comoqiera, pragtiqé las correxiones artopédicas terribles; antes del berso libre, el medido; antes del rebolusionismo, el absurdo.

Bengo notando sierto relajismo en la expresión i la presentasión de la cultura, qe me sabe más a injenuidá qe a desenfado. El desenfado (lo qe iso Brecht con el teatro i la poesía) reqiere enfadarse primero, después soltar los fados, alibiándose. Miren, en jeneral: lo extraordinario no es más qe lo ordinario extra -si lo qieren en inglés: plus or enhanced. Qiérese desir qe para alcansar ese más(+) ai qe cumplir lo 'normal' primero. La gota qe yena el baso será el trademark, pero si se a alcansado la tensión superfisial yeno ya de lo otro, solo -Si lo qieren en lezama: lo sobreabundante es la regalía sobre la abundansia qe se yama grasia.

A mí no me da grasia el relajo fásil, 'relajamiento' terapéutico si qieren. Por lo menos cuando se codea con 'la cultura' i qiere pasar con eya. Lo oigo claro: «aristócrata». Biban en un barrio los comemierdas qe me lo asusan, a ber si saben de qe se trata careser. Perdonen los buenafés, pero es qe estoi cansado de encontrarme tanto blanqito 'qe qiere ser proletario' i se pasa jugando mesiánicamente al ideologito.

Cultura implica cultibo. I se debe escojer lo mejor de la produxión para aportar ese nombre; como 'cosina' no es cualqier comiaepuerco. Ai alcapurrias bien echas i filetes qemaos. Un gramscismo fasilón (¡pobre Gramsci, lo qe an echo a su atesoradísima cultura!, ¡qe diría Mondolfo, qé diría el propio Marx!) expendió qe cultura era cualqier cosa, sin ebaluar. Pero no solo los marxistas -o ex- conosen la importansia de la critisidá, de la distansia con qe se ebalúa, de la teoría bamos.

El espontaneísmo fasilista, el fasilismo jestual, el cualqiercosismo, ai qe desirlo también, es solo pribilejio de los blancos. Porqe a ber si a un escritor aspirante en siernes de un caserío le auspisian sus 'jestualidades'.

Aora de nuebo los malafés ban a desir: ¡no sabe nada de posmodernidá! I yo (perdonen los buenos legtores, pero es qe están metidos en nuestra misma casa, pasando i posando por rebolusionarios) les digo qe guarden sus exibisionismos mecánicos para salas más orondas. I aclaro, para nosotros: me gusta Tamayo más qe Siqueiros (i perdonen), El Greco más qe Velázquez; i Tapiès más qe Tamayo i El Greco, si no fuera porqe sin El Greco i Tamayo no existiría Tápies.

 

LO QE PASA es qe es más fásil 'pareser relajado'. I a estos 'paresidos' me refiero, nunca a sus modelos. Claro qe Marcel Duchamp es Marcel Duchamp i Vallejo es Vallejo. Pero, después de Duchamp, pegar un pote de pintura en un cambas, o después de Vallejo descoyuntar el idioma, no le asegura a sus clones ser Duchamp i Vallejo.

Las lexiones fundan las tradisiones. Las yamadas 'escuelas' [el término solójico para 'manchas' de peses] se dan por paresido, sí, pero de familiaridá jenética no de disfrases postisos. Cualqier ajente sembrado en una uelga puede 'pareser' más uelgista (más guapo, más gritón, más fuerte inclusibe) qe uno jenuino. Presisamente porqe 'imita la fórmula', para ganarse más pronto su lugar.

I aqí biene el problema berdadero: Los falsos desenfadados, relajados, los falsos LIBRES 'paresen' más berdaderos qe los jenuinos. I si es sierto -yo creo qe es sierto- qe esta libertá (relajada, desenfadada) de la cultura moderna es un alcanse de la cultura jeneral umana; los fasilistas espontáneos i relajados solo por comodidá están escamoteando la forma de la libertá alcansada con trabajo por los berdaderos sientíficos, artistas i pensadores (Buelban con el ¡elitista!; pero noten qe:)

La libertá es la conqista más dura qe le tocó al ser umano. En el reino de la nesesidá somos todabía preistóricos. Solo escribiremos libremente nuestra istoria cuando alcansemos el reino de la libertá. Es la lexión qe más amo de Marx.

La libertá desenfadada, la soltura relajada conqe se manejan el lapis o el soplete, el bisturí i el pinsel, el sartén o la aguja, la palabra o el jesto, el arco del biolín, el silensio, la cámara i la pala i el arma; bienen con la decantasión de la prágtica. Qe no obliga cantidá, sí profundisasión.

Es obia la profundisasión en el idioma i la poiegnosis acometida por Rimbaud antes de los 20 años -qe Mallarmé tardó más, ¡toda su bida!, no lo ase más ni menos. Lo qe los eqipara es la calidá final de sus propuestas: cargadas de ese buseo trabajoso i limpiador como perlas desconchadas. Calidá qe no briyaría si no trasparentara una preñés -la bida.

Me pongo cursi si ablo del findesiècle, perdón, contaminado. En este otro (fin de siglo) qiero dejar escrito el testamento de qe sí supe qe amasaríamos (los ombres) la libertá, pero adbertí de panaderos manoseadores qe la ensusiaban.

En este fin de siglo menos cursi qiero testimoniar de los adbenedisos al pan de la cultura; porqe tenían los 'medios' para asercarse, pero qe no aportaron 'materia' ninguna. Al contrario, robaron una i otros. En este fin de siglo me declaro antiguísimo, preistórico como todos los pobres de la tierra qe construimos con duresa, sin saltos ilusionistas, la libertá de todos, si pujamos.

Crédito foto: Jesus Solana, www.flickr.com, bajo licencia de Creative Commons (https://creativecommons.org/licenses/by/2.0/)