No existir

Entonses: no existimos. Bien. Bamos a asebtar esa ipótesis terrible. Porqe no existimos en los testos de Alfonso Reyes, diplomático i todo, de Alejo Carpentier, musicólogo antiyano, o los discursos de Fidel, tan inspirado por Albizu. Pero este no es mi ensayo La Ausensia de Puertorrico, en donde ban enumerados todos esos fantasmas de referensias donde debiéramos estar i, májicamente, aparesemos briyando por nuestra ausensia. Aqí asebto asumir 'la berdá' de nuestra inexistensia.

Puertorrico no existe. Es algo qe todas las personas con alguna realidá (fama) reconosen. De echo, para un puertorriqeño (sic) existir (apareser) debe dejar de ser tal sic (puertorriqeño) para curarse en salú. Ser cualqier otra cosa: por ejemplo pelotera, cantante, mujer, negro, latinoamericana; o trasbestido del todo: gringo, soldada desconosida, Mrs.Nesmith o cualqier otro asset.

Los puertorriqeños no existimos como no existe la moneda puertorriqeña. No somos córrensi-moni ('pa caerle bien a todos'). No existimos pues qe nuestro balor de cambio se realisa de dólares a dólares, sin un balor orijinal distinto. No me refiero a qe tengamos un pe$o folk, native, como el de Panamá o Belice. Los panameños ni beliseños tampoco existen, pero eyos tienen qe escribir su propio ensayo. Yo escribo por lo qe me toca de mi nada.

Cuando digo yo (sic) qe no podemos proponer nada propio al mundo qe no se tradusca o empaqete como en un furgón en otra cosa, asebto nuestra inexistensia como puertorriqeños para el mundo. Lo qe no significa qe José Feliciano sea californian o Zaid Díaz (el imbentor del escaner) no-wherean.

Yo (sic) de echo, sé un par de cosas, porqe me e preocupado de apropiármelas, no porqe me lo ayan expendido por ningún sobrepresio de créditos en ninguna u!nibersidá de embuste, qe son las más qe nos desaparesen; cosas qe si las supieran los qe nos desconosen, ¡uau perdonen la rebumbansia!, nos reconoserían.

Por ejemplo qe Vasconcelos asía una rebista exilado en París qe ostentaba ser bos del Partido Nacionalista Puertorriqeño, qe no se a ponderado cuánto de los editoriales escritos aí por Albizu, las comunicasiones personales i los asesoramientos de Albizu a Vasconcelos (Vasconcelos consideraba a Albizu el ombre más intelijente de América), abrán pasado a sus rebolusionarios trabajos educasionales en la Secretaría Educatiba de México, marcadores de América moderna.

Claro, los nadificadores del patio (porqe nos nadifican de afuera, pero adentro no somos todos malos disípulos) dirán: ¡será lo contrario: qe Vasconcelos tiene influensia en Albizu! Pero, animales, no se dan cuenta qe éso lo sabe todo el mundo. Lo qe no se sabe es lo contrario, qe no conyeba ninguna contradixión. Porqe las influensias no son uníbocas («uanuei», para la bersión de internet).

De echo, si se sige qe Alfonso Reyes fuera 'disípulo' en filosofía de su disípulo en otras cosas i siempre carnal (mutual en dominicano) Pedro Henríquez Ureña; qe por este disípulo de Hostos, la primera publicasión del Ateneo qe los unibersaba (en serio) ostenta un ensayo sobre Hostos de Antonio Caso; i Vasconcelos era el ateneísta mayor (de edá); puede entenderse el desprejuisio anterior del Vascón mejicano con los puertorriqeños, para qien no eran (todabía) sic.

Todabía, porqe ya la ausensia (profunda) de PR en Alfonso Reyes, qien repite berbatim al Hostos de La Cuna de América en su No Hay Tal Lugar, i qien tubo el pribilejio de gosar el disipulado personal (qe no solo se gosa el majisterio distansiado) de Concha Meléndez e Isabel Gutiérrez del Arroyo, abrá qe entenderla con rasones diplomáticas. (En los informes latinoamenricanos durante la 2ªGerra Europea, el pormenorisado diplomático AR excluye pormenorisadamente a PR, seguro mui sensible al oido de EU).

-Pero ya deja al Fon Sorreyes, al Carpentier qe yama la plena 'dominicana', o Fidel qe antes del Moncada dirijió un grupo pro-excarselasión de Albizu. Aría falta desirnos ya cómo se puede ser puertorriqeño si no es indibidualmente.-

Bueno, lo qe bengo disiendo todabía es qe si usté es conosido, existe, se reconose en el sircuito existensial del mundo reconosido, está en el mapamundi siendo romano, por ejemplo, a pesar de qe Roma no midiera lo qe Bayamón [sic: ] usté puede ser César, p.e., i romano. Esto es: si usté es un indibiduo de algún conglomerado umano reconosido como tal i destaca mundialmente, se asumirá la caragterolojía de tal conglomerado como parte de su personalidá, se trasparentará lo romano de César además de su indibidualidá (opaca digamos). Pero a nosotros nos disen algo así como: "el estudioso tal i tal, a pesar de puertorriqeño".

Uao i si lo dijeran de afuera qé carajo. Palés se dise él mismo: "¿cómo aqí pudo naser la flor tísica de mi poesía?". Como nasió en la niebe César Vallejo, en los bolcanes Rubén Darío, en un islote Saint John Perse, en la probinsia Juan Ramón i Valéry, como bibió en la selba Quiroga i en su cuarto Borges, loco Hölderlin, paralítico Heine, cojo Mariátegui, jorobado Gramsci, exilado Marx, manco Cervantes, i pobres casi todos i algunos asta ricos.

I no se le niega andalusismo al burriqense, ispanismo al Manco, incaísmo al Capac, ¡al contrario! Porqe JR, Cervantes i el Inca 'pertenesen' a sosiedades culturalmente sirculantes en la economía de la istoria. Como el echo fulgurante de poder perteneser («to belong» disen los gringos beyamente, no sé cómo) a una comunidá umana, no nos resta indibidualidá: ¡al contrario la alimenta, exalta!

O sea qe no existir como puertorriqeño aunqe sí como pintora o bolibolista [se me trancó el deo.]

Crédito foto: gualtiero, www.flickr.com, bajo licencia de Creative Commons (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0/)