-leyenda de siensiafixión intercalada- La mediocridá no es la usurpasión, pero

La mediocridá proboca barios sentimientos, ninguno de los cuales es el odio: Proboca compasión, rabia, tristesa, en alguna ocasión umor. La usurpasión tampoco proboca odio, pero no por la misma rasón qe la mediocridá. Con la mediocridá, porqe es una carensia, el odio sería una agresión abusiba. Con la usurpasión, porqe es un abuso, el odio sería un reconosimiento indebido: Pues 'lo usurpante' en última instansia no existe, por artifisial, impuesto siempre con fuersas prestadas (o robadas también) como una biolasión. I a la larga (a beses no tan larga) desocupa naturalmente el lugar, qe segía estando bacante. Porqe ocupar no qiere desir inmediatamente yenar: Para yenar algo se nesesita ocuparlo debida-, nesesaria-, pertinente-mente. Esta relasión materioformal (o criterio de adecuasión) no es, como creen desairadamente muchos, estetas i no, una lei solo estética: puede estudiarse en física, ética, carpintería, repostería, política, literatura.

Por descontado, la usurpasión, en ninguna ocasión puede probocar umor.

Claro, qe cuando la usurpasión la comete la mediocridá, se juntan la mediocridá con la usurpasión, ai sentimientos encontrados. No sabe uno si descarga su responsabilidá crítica (no solo estética) con sentir solo aqeyas emosiones, justas o injustas. Pues para gosar el usurpador del 'reconosimiento' qe contrae su publisidá, daña públicamente cuanto más orgánica sea su funsión sosial; por lo qe se impone la responsabilidá (sosial, pública) de denunsiarla i correjirla, o sea criticar la usurpasión. Pero también uno teme aser esplicasiones físicas, éticas, carpinteras, reposteras, políticas, literarias, o, desairado, estéticas, para tampoco cometer la ipertrofia de consederle importansia a lo bacante, a esa usurpasión por la mediocridá.

Imajínense ustedes (esto es un caso remotísimamente ipotético, para mejor ilustrar sin contaminasiones emosionales, objetibísima-, sientifiqísima-mente el problema) qe a un fiscal gubernamental de una colonia de un imperio, rebosante de sueldos jugosos e igualas, de conexiones i 'respetos' por miedo a su poder mersenario, digamos qe encariñado con tanto rebelde prosesado i persegido estudiado para rendir su informe para 'desircularlos', qisá iluminado por sus biografías repetidas de qe son eyos los qe miran sierta lus, i él cresió asia lo oscuro; se le ocurriera ser famoso en la segta. Supongamos (segimos en el platonísimo modelo irrealisabilísimo) qe uno de los órganos de difusión, exajeremos qe el más público, de esa isqierda, le abre sus pájinas qe sela de tanto escritor reconosido, rebolusionario constante, no digamos obrero o patriota de cayejón (es solo un ejemplo, ¡por fabor!). I claro, aí el perro se proclama i lo demuestra (a sido magníficamente entrenado para la calumnia) disípulo del escritor patriótico rebolusionario más puro; además de algunas otras minusias, como la de ser amigo personalísimo de algún aspirante a proser, líder bacatibo, i por si acaso, del más destacado ajente de la derecha.

Tenemos el caso de un cobarde frustrado abidísimo, seguramente impotente o ninfómana diagnosticaría Reich, qe 'gana' la ocupasión jigantesca de esa carensia igualmente jigante; lo qe ya no solo es una usurpasión de lo incompetente, sino una sustitusión falsificadora de primerísima magnitú, qe ilusiona al auditorio fiel, trasbistiendo su realisasión de consumo ideolójico. O sea, tomando al comemierda por teórico; i de aí, por su nesesidá, sigiéndolo.

Esto es algo más, mucho más grabe qe la confusión o la desinformasión. El ajente (de su propia compensasión enferma, o del sistema qe también le da su ubicasión parásita sabiéndolo o no -en cualqier caso afegta igual a la sosiedá) tapa una carensia concreta de la isqierda, un ideólogo con esposisión, p.e.; qe ya es mucho, pues qe proíbe la nesesaria existensia, al menos coíbe su espasio posible logrado con todo el sacrifisio de los rebeldes, de uno jenuino. Pero si nos atenemos al orijen distorsionado del deseo usurpador, esto lo sabe asta Freud, nesesariamente el ajente identificará i tratará de destruir a los berdaderos candidatos a ideólogos; i con denuedo, sintiéndose persegido por eyos en su mala consiensia (culpable) de usurpador.

Claro qe sería mui difísil, en ese uniberso imposibilisisísimo en qe se diera este caso, qe el usurpador lo fuera sin (otro) sueldo del gobierno, o injenuamente, o 'con buenas intensiones' (de ser un berdadero rebelde). Supondría una colonia, algo así como por medio milenio, digamos de dos lonjebos imperios, después de barias crisis del poder i aún más conatos de independensia, o algo paresido. Lo qe sabemos imposible en la realidá, no somos irrasionales i por si acaso emos estudiado la crítica de la rasón pura en la unibersidá del estado. I supondría también una rebeldía, al menos pública, absolutamente confundida.

Lo qe no sé es si para esto es sufisiente el asco.

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