Parafracasar

Ya no tengo la ilusión aqeya primaria de qe se escribía buscando lo eyo, éso ayá [exoayá], asia la trasendensia. Tampoco persiste la ilusión otra de qe se escribía para los otros muchos, pedagojisaba; iluminaba (todabía) aunqe desde el mismo plano mundial, inmanente. Carajo, pero tampoco qeda la ilusión de qe una «obra» digna-alta-perfegta sea un paradigma de lenguaje por lo menos, donde estudiar español o lójica simbólica (el plano más caído todabía de la instrumentalidá).

Ni relijión, ni política, ni literatura disfrasan ya la prágtica egoísta somática, este sudor de la identidá paranoide, costra para 'apareser'. Aora se presenta este otro disfrás de qe existo como un animal asia su petrificasión, la obra como escreta literal yenando el ueco qe desbanese mi jálfláif, mi entropía pribada acumulando (atesorando) el ancla de su fósil (para no des-apareser).

Resulta así qe lo gordo son los símbolos, lo pesado (presipitado) la cultura. El lastre conqe biajamos en la galaxia no es la lijera libiandá de la fisión sino al contrario, su teoría. Lo birtual más pesado (trabado, difísil) qe lo físico, qe muere sin problema i nosotros yorando. Al fin i al cabo lo sabía todo el mundo, la cultura es consolatio, solor del solus, sol del suelo.

Pero arresulta qe tal libianisasión de la soledá (la grabedá terrícola) se nos trepó enensima como alas. Más peso, cabayero mi Dabinchi. Qe la consolasión (con-iluminasión-solar) benía marcada de consuelo (-), lo qe en un libro se yama pecado orijinal, o sea, encarnar (enterrar, minerales qe somos, 'reales'). Qel símbolo, el lenguaje, benía cargado de emblema i de saliba; qe la parábola benía contaminada de arranqe, i cae.

Ai un sigoto por benir qe ya será su cánser. La meiosis metástasis de orijen, nos morimos por naser. Tener orijen nos depara telos, qe es fin, no le den buelta. Un calderón en la partitura de los eones, lo copió Calderón. La muerte ¡qé miedo ui! la muerte qe me acaba. Qé mucho sircunloqio, eufemismo, metáfora, anagojía i enemas le a puesto el exorsista.

Cuánto sublime, trájico, absurdo, majia superpuesto de máscara. I más cara la muerte nos cobra su más cara. Más difísil nos ase ponérnosla a su postre. El postre de la muerte nos espera al final desta comida irsuta o frugal, ¡qé le importa a nuestra muerte! de la bida. Bida -de victus, bigtorioso de la muerte, pendiente de bituayas- qiere desir solo: todabía.

Nuestra muerte parese, aparese más nuestra qe la bida. Qiere desir qe el indibiduo -¡qé indibiduo el famoso indibiduo!- nos es más solejano qe la espesie, o sea, qe nuestra umanidá. Por eso en esos símbolos (no solo del lenguaje, no todabía del lenguaje, o después del lenguaje) se integra un Indibiduo cresiente como un feto nadando en el amnión del uniberso. Por eso en la cultura rebajada de las bibensias instantáneas, casi nada de los indibiduos -¡qé indibiduos!-, se suma una patente personalidá a la qe axedemos si tendemos a eya, la umanidá, desde los yos -¿y/o? en ortografía antigua-.

Porqe si persistimos en asicalar la mónada flotante del champán de la existensia como una monada, la nuestra sola, no tendremos ni nuestra propia muerte. Nos enajenaremos como arena en la playa enarenada de su mar i su arresife. Serbiremos así de sitio para asolarse (consolarse) de los otros, porqe seremos más detritus arrastrado a la playa, a la bera, más material de la existensia.

O sea, qe asta así cumpliremos de símbolo, negándonos los símbolos. Más le bale al planeta qe es el ombre, cada ombre, o al elegtrón si se qiere ser pedante, cumplir su órbita, para entrar en sus órbitas. Lo saben los derbiches, los faqires, las cosineras, los soldados. Se entra a formar el cuerpo de la umanidá (los cristianos le tienen nombre propio) a consiensia i a inconsiensia.

Así qe no es mejor ni peor, pero aunqe no aya ya la ilusión de trasender ni arreglar ni ejemplarisar nada, debe segirse escuchando esta melodía de los jenes, este programa (Alfonso Reyes en algún sitio le yama 'el rayo telepático') qe se es más yo qe yo, me ase ser yo por eyo. Mi muerte: soi lo otro. [Esta carta la resibí por el espejo.]

 Crédito foto: Wesley Nitsckie, www.flickr.com, bajo licencia de Creative Commons (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0/)