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Sabandijas

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E bibido con ratas, ratones, rajieros, palomas, gatos, ormigas (bastante respetuosas), arañas, griyos, mosqitos en temporada, mimes, insegtos sin nombre, moscas (pocas), poliya, comején, cucarachas, algún caculo, lagartijos, muchos coqís, pocos sapos, casi ninguna iguana, salamanc/dras. También la fauna umana. E bibido con estos bisitantes escondidos qe tenemos adentro: los sueños, la esisión, el olbido, el recuerdo. I conmigo, qe suelo ser mi peor sabandija como mi mejor ánjel. I sin remedio:

Se bibe entre las otras musarañas, todas qeriendo ser, insistiendo existir. Se sige el chorro de líbido, regando la materia.

Si ubiera sido Inuit conosería las focas i las morsas i las garsas de todas las edades. Si Bantú, sabría la diferensia de matises de todos los felinos anaranjados, la peste de la iena con su risa. Es más, si me ubiera criado en Bieqe no me podrían pasar mero por chiyo.

Nuestros ansestros borinqeños sabían todos los pájaros del monte. ¿Ubi sunt? Aora conosemos las gomitas de roedores por sus marcas, i los insegtisidas espesíficos. El listerín mata jérmenes imbisibles íntimos, el lisol i el creso a fantasmas objetibos. No podemos sentarnos a escuchar el canto ecolójico de las bayenas en nuestras epidemias cotidianas. Aqí, en la urbe, es la gerra.

Por controlar puntos de droga, para ponerse cadenas qe digan qe son algien, nombre bordado en oro, imájenes tayadas, los muchachos del barrio se matan entre eyos. Como abejas o abispas. Los chotas en los trabajos gubernamentales, mantienen su salario sacrificando amigos. Sobrebibir es la bida de estos otros. Sus ijos para el lujo, por lo exedente, para creerse libres, abusan i relajan. Estos otros para comer, como esclabos qe fueron, se rebajan qé más da, a lo qe ya son.

Ai otros todabía qe simplemente deambulan, transitan insistiendo poco, dejándose yebar por la pendiente. Se an combertido a sí mismos en cucarachas, ratas, moscas de sientosincuenta libras, por una desisión qe no puede yamarse boluntaria.

¿Pues qé es la boluntá para el gatiyerito qe existe para dormirse en la tecata, para el empleaducho político cuya única trama existensial es la bida de los otros i la sagrada telenobela de turno, qé es boluntario para el qe se a embotado asta el reflejo de agredir molestando para resibir migajas en defensa?

El ombre tiene la posibilidá de alsarse a arcánjel i desender a bestia, repite la Orasión por la Dignidá Umana del umanista Pico de la Mirándola. Encastiyado desde la larba del cadaber asta la lus del éroe, se puede ayar un ombre. Algunos piensan qe es igual ser un santo qe un pedófilo. Otros piensan qe no. I de éstos, ai qien dise qe el ombre es tal a partir de sierto grado.

Los ombres qe creen qe ser ombre importa un grado de responsabilidá con su destino, digamos; consideran a los qe imcumplen i afrentan este alcanse, como desertores de la umanidá. Algunos los culpan i otros los excusan, pero de todas formas los consideran excluidos. Unos creen en su cura i otros no.

§AISLEMOS DOS PALABRAS por el momento, consideremos su tegumento esplísito: existensia ecolójica. ¿Qé podría significar este teorema?

Una existensia ecolójica supondría la posibilidá de comunicasión, es ebidente. Pues reqisitaría coordinasión en el destino colegtibo. Insertar mi existensia personal en la tramoya de la materia i la realidá, de una manera no-imbasora en las existensias personales de los otros; nesesita cuidado.

También reqiere el plan de una existensia ecolójica, identificar cuáles sean las esferas de lo pribado, lo intersujetibo, lo colegtibo, i aun lo trasosial i metaumano. Para no solapar comportamientos qe puedan no corresponder a las saludes relatibas de cada esfera.

Un ejemplo: una Ajensia Estatal de la Familia no puede interpretar su injerensia tégnica como sustitutiba del calor antropolójico, qe yega a lo solójico, umano. Otro ejemplo: el destino nasional puede berse suspendido por emerjensias mundiales; como el destino de la umanidá entera puede creserse con el éxito de un destino nasional.

La ecolojía existensial -para exaltar el adjetibo- es obio qe nesesita de la ebolusión. Los ombres, sus sosiedades, sus relasiones, su idioma, su domestisidá buena -no su domesticasión inflijida-, en fin su comunicasión, nesesitan ebolusionar. I la ebolusión, sabemos, no solo es gradual sino tiene saltos, i cumple regresiones i catástrofes.

La ebolusión no es un progreso contabilisado, ni es la muerte sacrificada de todas las cualidades para un solo arqetipo. La ebolusión es compleja i arbitraria a nuestros ojos diminutos. Pero, ¿podemos desear la ecolojía?

El ombre ‘padese’ existensia. El testimonio repetido de nuestra intimidá dise: existo. No sabemos si las piedras -aun el cristal-, los peses, los secoyas ‘piensan’: existo. Sabemos sí qe desean existir con sus tropismos, reflejos. Algún no-umano como las bayenas, aun desiden acabar su existensia como los budistas —i parese qe, como éstos, cuando no le ayan ya sentido.

El pálpito de la existensia nos digta segir. Este reló biolójico jigantesco, qe parese secundarse por el reló del cuarso i las esferas siderales i las mareas i los menstruos, testimonia: existir. Para existir entre todas las cosas, todas las sibilisasiones an imbentado reglas. Algunas abusibas de unos pocos, otras más democráticas.

¿Cuánto será lo sano; asta dónde puede extenderse la democrasia? Es un problema basto para la ecolojía, para la ebolusión i para la existensia. Tan difisil como esindir ánjel i sabandija. O desidir donde termina uno i comiensa el otro, Kafka.

Crédito foto: samnurse, www.pixabay.com, bajo licencia de dominio público