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La dieta del sol

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Durante muchos, algunos años, e trabajado los sábados. Solamente. Es un ejersisio estenuante no trabajar el resto de los días, pues qe para un esclabo la libertá es un peso imperdonable. Nuestra ética, la de los remobidos (para siempre) del poder, es serbir. Para algo, para otro -singular ajeno-. La libertá es una rara ocupasión en qe se trabaja para sí: sí se trabaja [por aora presindo de las fichas de K.Marx, qe lo tomó de la libertá también]. La libertá es un sacrifisio jigantesco. Los sábados produsco lo qe boi a comer; el resto, lo empeloto en una argamasa para construir una pepita en la mina infinita de los otros -pluralísimo íntimo-. Soi los otros cuando no soi éso qe dejo de ser para autoabasteserme. Me abastesco (solamente) para aser lo otro.

Los corpúsculos de la lus son libres. I tarda mucho, bastante, la materia en trasmutarse, dar el salto a ese cuajo definitibo de eternidá. Toma, por lo menos, todo el tiempo. Aora, yo (perdonen los arcaísmos) boi a darles una reseta umilde para asomarse.

Baya al Yunqe, a cualqier ora qe se lebante. Si yuebe ba a mojarse, i si nó también (esto cuenta). Siempre está fresco. Intente estar solo. Puede ser un interinstante, no se apure. Búsqese en la malesa. O en el agua. En un chino de río. Lebante la cara al sol. Si lo be o no lo be, estará aí. Aspire profundo i basíe el serebro. Sienta -Turei-. Era estar de mi abuelo, ser aí. La lus se ba a romper. Una gota de brisa, cualqier qasma, será Yo.

La dieta del sol debe ser repetida las beses qe se qiera para tener más chanse de asertarla una, una infinitésima bes.

En Madagascar es igual. Un niuyorrican deberá preferentemente benir también al Yunqe, pero puede aserse en su sótano. También el bieqense deberá preferir el monte de metal, pero puede sambuyirse i abrir los ojos entre los corales. Probarlo todo, de echo, no abentaja las probabilidades de la asomansia; pero para algunos mui, mui modernos, puede fasilitarle la consentrasión la bariansa. Trate mirando exagtamente al sur desde Sancróis. Ai qe adbertir qe qisá no estemos ya preparados para tolerarlo en Lamona, de noche; pero sería increíble, siempre.

A. Qiero pedir perdón al qe no tiene bocasión. La bida es tan jenerosa qe es del todo posible, es más, seguro, qe también será dado al desbocado la majia. Me escuso no porqe baya a fracasar, sino porqe no ba a intentarlo. El imbocasionado se yama, en las relijiones tradisionales, incrédulo, se acuerdan. Pido perdón por su desfé.

También al re-ferido, al qe tiene una fe posantigua. Este qisá resiba la iluminasión con los colores qe (solo) conose, los expendidos vhs por los gringos; i no se dé cuenta. Pido perdón también por esa turbulensia de onda.

No debo (perdonen también todos, el abuso de la partícula morfolójica de la primera persona granmatical, abolenga, como una combensión insuperaba de signalisasión agtodiscursiba; también e perdido el aruaco) pedir perdón a los qe ya lo an bisto, ni a la lus; sería pedante.

Acabo ya, podrán pasar a la pájina de siensia, no se apuren demasiado. Solo una aclarasión omeopática entrópica: Todos serán la lus, todos la somos. No ai arrepentimiento. I por todo el decurso del espasio. Expresados [salidos de presos] para siempre. Libres.

Es casi injusto: desde el punto de bista del indibiduo: Tanto será la lus el qe se qema en egoísmo qe el insendiado de jenerosidá: el odio es una forma del amor (¡qé terrible parese de nuestra peqeñés!), la embidia del reconosimiento, la bengansa del pago, el olbido qisá la forma más perfegta del recuerdo (: cuando 'esa cosa' olbidada se funde indistigible con lo otro, se infinitisa), i el miedo ¿es una forma oculta del balor?

Las traisiones de los muchos aseran a los pocos: La traisión es el temple de los fieles: su prueba de fuego, su forja. Albisu era una antorcha en medio de la pira qe lo inmoló, bendidos para leña. En el Yunqe, a martiyasos, se paresía al sol.

A beses, con la dieta, se be a Albisu. Bale igual.