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La locura i el neomistisismo

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ABRO cualesqiera dos textos de las últimas décadas, i se desprende ese fantasma: el miedo. Estamos enfrentándonos con el terser milenio. Se agota el siglo beinte, de tantos auspisios. La peqeña burgesía literada a obtado por los santos i la siensia fixión. Cuando Lezama i Borges imbentaron eras imajinarias e importaron de todos los altares derrotados por los imperios (menos, abrá qe conseder, de los propios) todas las efijies caídas supliéndole una eráldica al mundo de los sueños qe proyegtaban (Borges i Lezama an digtado nuestro sine latinomericano sin cámaras); jamás imajinaron qe trabajaban para cobardes. Todos los ijos asustados de la peqeñaburgesía traspapelada del patio de los Unos (yanqis, gringos, usanos son otras dignidades), asumieron su fuga masiba como lemings a ese mundo imbentado. Temieron los peqeñoburgesitos qe su peqeña nunca yegara a grande, ni la nueboriqés de los qe se sumaban yegara a bieja. Se bolbieron más o menos usanos eyos mismos; como podían en las escuelas gringas Barretos i Fernández se nos bolbían Fretz i Bareds, en la cara, i a mansalba corrieron como trabajadores sexuales (antes puta/os).

La siensiafixión i el mistisismo se paresen en estos ijos de la traisión (se entiende qe eyos le yaman 'transisión'; pero abía otras clases qe no abandonaron el proyegto de las tribus) al sicoanálisis, tirando siempre a Jung i nunca a Reich, se entiende. Porqe abía Brecht qe leer ayá, no todos eran Benjamin. Curioso, esta peqeñaburgesía asicalada conosía las isqierdas. I escojía entre eyas las más enfermas (de 'infirmity'). También Gramsci por poco se buelbe dios, o al menos totem, de sus eflubios 'construgtibistas'. Al fin i al cabo obtaron por la descontruxión, no ai cráneo.

Charlatanes, payasos, diletantes del pensamiento sistemático, jugaban a dadás i sobrerealistas infranseses, a pops inestadounidenses, al final a posmoderms por internet (id est: post modems). Fracasados (pero eyos juran qe exitosos) los niñosbién de la peqeña efímeraburgesía del patiesito, no supieron segir a sus maestros. En lugar de imbentar más películas atroses como Lezama, se pusieron a aser gías telefónicas, nobelas de realidá birtual qe solo anunsian sus personajes; en bes de añadir mostros a la idra de Borges, copiaron la segera asiéndose las locas con las atrosidades qe le erijían alfrente. Ni atrosidades del sueño ni atrosidades de la bijilia, uyeron asia 'la realidá' a troses: La realidá qe era para eyos ese sitio en qe 'triunfaban', ese lugar temblusco sobre los sesos i las eses de los desbaratados, qe sujería firmesa. La realidá era, ¿lo dijimos?, su locura i su neomistisismo.

TODO MILENARISMO, cumplido cada siglo pero nosotros afrontamos el agrabante de un berdadero fin de milenio, se caragterisa por esta uída a una trasendensia superstisiosa, cobarde. Si nos fijamos, por ejemplo en el Rashke del cuatrochento Savonarola, contamos segtas de iluminados, ejemonía de astrólogos, una alqimia buscadora de infinitos remedios para la dansa de la muerte, ¿se acuerdan de las brujas? I los brujos no se olbiden, qe los misójenos Marlowe i Goethe santificaron otros fines de milenios (si ban a browsear fichas prepárense, qe no soi manco). Pero ubo qienes se fueron a descubrir continentes, Migelánjel, Davinci, Góngora, i la secuela de qemados asta el borjiano Bruno. I el miedo del fin de siglo pasado produjo a la Blavatski qe duró asta el terrón ebacuado de TSEliot.

Creo qe no son dignos de Borges ni Lezama estos fugólatras. Mejor supo copiárselos el periodista Garciamárquez, i seguro lo agradesieron (eyos) más. Uno a medias, Cortázar, los plajió con denuedo; alcansando al final de su bida ("antes de qe los blancos bensieran a los rojos" también de su leusemia) anclar en Nicaragua, sierta 'luna de enfrente'. No sé si entiendan los malos entendedores a qienes les dirijo estas barajas: Qiero desir más o menos qe entre la irrealidá de lo irrealisado en nuestra istoria, unos países de fixión qe pueden existir contra el poder de los ultrareales países abusadores, i la irrealidá de los sueñitos de a peseta con cualqier ron o yerba ai una diferensia; qe no todos podemos ser Güevaras (Napoleón fue un olograma proyegtado por la fuersa del romantisismo), pero podemos pensar asia la colegtibidá, qe al fin i al cabo, es un sueño compartido.

Somos más poderosos mientras más tendamos a agregarnos la arena de las masas, como los caracoles i las perlas. Podemos ser, mui bien, pribilejiados granos de polbo qe juntan agua i asen gota (fíjense qe imbertida la metáfora no es senestesia); pero sin agua no asemos yubia. Qe aya elitismo en esta diferensialidá del escritor, el líder, el pensador, el artista i la poblasión, es un lastre de la istoria i la antropolojía; no ai tiempo para ponernos a lamentar las diferensias qe la ebolusión deside, sí podemos dirijirlas a una meta común. Como escritores, pensadores, espesialistas, artistas, podemos trabajar con la materia colegtiba; podemos desear con los otros asia nuestro país soñado.

El mistisismo i la locura son una mierda temblusca desbaratada, ninguna tierra firme; i, con permiso de mucha jente seria qerídisima, asta la relijiosidá delirante de terror i las espiritualidades anémicas de sutiles, no ban pa ningún lao. A pesar de la última moda entre los letrados, a pesar de sus seguridades teóricas de último minuto, todos, asta eyos saben, qe nos salbamos juntos o nos undimos todos. No ai salbasión personal. Todos lo saben: qe uyen, qe son cobardes. Enfrenten el infierno aqí, qel sielo lo contruiremos bolando.