QÉ ES LA LIBERTÁ

altLa libertá es la posibilidá de produsir. Produsir es aser donde no ai. El ombre nesesario reproduse i se reproduse; el ombre libre produse. La produxión es la ejecusión de la boluntá, qe es la expresión de la posibilidá de creasión umana. La libertá es la posibilidá de la cultura.

Donde no ai creasión umana, el ombre solo se a desarroyado como un ser nesesario. Esto es, donde no a abido la posibilidá de ejecutar la boluntá, no ai ombre libre. La libertá es el único espasio nuebo de la naturalesa orijinaria; lo nesesario es solo más naturalesa. El ombre nesesario, como el resto de las espesies unibersales, solo añade naturalesa a la naturalesa. En su insatisfaxión de la boluntá, el ombre no es ombre todabía.

Cuando el ombre detiene el tiempo nesesario, el tiempo de las nesesidades i de las satisfaxiones, desata el tiempo májico basío, qe puede ser yenado. La posibilidá de aser aí donde no ai, abita el nudo de las potensias amarradas por el tiempo de respuesta a las nesesidades; propone joyas para boca, mano i pie, no arma, suela, comida. El tiempo májico basío se coloca más aya del reposo o de la reposisión del sueño, no es el descanso ni la preparasión para enfrentarse a una nesesidá; el tiempo májico basío se presenta como una urjensia de yenura, como un basío qe ala, zelos, imán, un lejos, más aya.

La cultura nase presipitada en el basío de la libertá, dispa¬rada asia nada. Aparese en el ombre como un capricho, como un lujo i como una locura. La cultura, la expresión pura de la boluntá de creasión umana, la yenura orijinaria del basío qe atrae, aparese como de otra naturalesa, sobre, contra, anti, plusnaturalesa. El omocultural edifica escaleras para el bértigo.

Dansa, oracula, mancha, borbota, extrapola lo nesesario asta su ipérbole, 'descubre' antítesis imajinarias (solo existen¬tes por el pensamiento), 'proyegta' lo qe es doblado en un fantasma (análogo); sisifa, prometea, liberta máscaras qe le son más interiores qe su rostro tayado por las nesesidades. I si otro ombre imbade el traje de sus mentiras fantásticas, mata a su simple portador. O lo debuelbe, despojado de la creasión de su boluntá, de su naturalesa cultural, a la omojenidá del paisaje, piedra, planta, animal, orda.

Porqe ai un 'ombre abstragto', qe parese espesimen de ombre, pero sin realisar todabía, o monstruado: desbiado de su meta (Aris.). El ombre anterior al contrato sosial, i el ombre posterior a la imbasión asperjante. La mujer de la orda qe solo pare i cosina, i el casador de Kalajari predador de gaselas. El ipotético niño antes del paleolítico europeo, parido, cargado, alimentado, cresido i muerto, todo furtibamente, como si su existensia fuera una amenasa para un jenio jigantesco del paisaje; o el esqimal del día mortuorio semestral i la noche mortuoria de seis meses, ‘bibiendo’ contra el ielo, la escasés i los lobos.

El ombre abstragto protocultural, no aya yegado o aya uido de la cultura, reproduse arma, suela, comida, i se reproduse para continuar reprodusiéndolas. En el tiempo del reposo o en la reposisión del sueño, recuerda o prefigura los enjendros caprichosos de la fuersa (la boluntá) sin nesesidades qe satisfaser: sueña mostros, cosina golosinas. Se ba yenando por yenarse, como atraído por su propio basío, el tiempo májico extranesesario, como un ‘basiado’ (escultórico) espontáneo. Expresión sola de la propia fuersa, sin forma qe abasteser sino su propia extrusión, como emisión nogturna seminal; estéril pero saserdotisia de ese bien puro, abstragto todabía (o ya): el tiempo basío.

E1 oráculo se organisa para areito, la dansa; la mancha atrapa la forma fujitiba de las patas benables; los borbotones de inspirasión se organisan en grumos significantes para el mito repositor del agto recurrente (misa). Lo nesesario presta su figura, extrapolada, sujiriendo un contrario, multiplicada en fantasmas abitantes del sueño domesticado para el rito de 'comprender'. I el tiempo basío májico se puebla de las máscaras más nesesarias qe la realidá para abitar lo otro, lejos, más aya (el conosimiento, la cultura, los símbolos).

El ombre sí a biolentado su paisaje con la intrusión de sus tótems i sus armas. Como despertado de ese sueño de su sijilo miyonario, el ombre protocultural se a defendido del jenio del paisaje atacándolo. Su respuesta necolójica (la economía doméstica, la domesticasión) a impuesto su round de desqíte contra el balanse en su contra alcansado por la naturalesa orijinaria qe lo parió sin proponérselo. Pero solo del ombre es la posibilidá de la ecolojía, porqe él sí se propone.

La libertá no será un día (no tiene qe ser) la sola expresión de mi poder, el poder de un sujeto, pribilejiado grumo entre las estrugturas del paisaje; i puede ser (tiene qe ser –: para la realisasión de la espesie en i no contra el mundo) la aplicasión de la boluntá –la fuersa creatiba umana– para expresar las formas menos pesadiyescas de las brotadas a la imajinasión en el descanso. La boluntá ya no será desqite resentido contra el mundo inconsiente qe sumaba su enteridá menos nosotros (el uniberso objetibo); sino la suma de nuestra consiensia a la naturalesa.

I la cultura, esta naturalesa de segunda (¿o al cuadrado?), respetadas las bariedades antropolójicas como un bien colegtibo tan jeneroso cuanto la naturalesa orijinaria (¿o básica?), coexistirá dibina con la materia en qe se taya; como la tierra dansa el poema de la cordiyera, la planta bosifera su paleta i el pájaro esculpe su bos.