De cuerdos, acuerdos e incordios

Nadie es cuerdo, solo se está cuerdo. I se está cuerdo de acuerdo con algo. Los cosacos qe lebantan con el dedo una argoya trabada a una estaca clabada un metro en el suelo desde un cabayo a todo galope, no estarán cuerdos para la mayoría de los cristianos; a eyos los califica militarmente. No tan dramáticamente nosotros también usamos de 'pruebas' escluyentes para la cordura: los pies planos, la segera estrema, sierto peso mui por debajo de lo esperado en un gringo para nuestra estatura, nos descalificaba a los puertorriqeños para matar desconosidos en Indochina. Así también sí usté era ijo de un usurpador politiqero bendepatria, lo cuerdo es qe no partisipara en la rebolusión de Jayuya. Estar de acuerdo con el poder es cuerdo; yegar a acuerdos con los balores establesidos nos encuerda; asebtar el estatusquo i sus propias salidas es lo normal, lo funsional, lo prágtico.

¡Ái qé complejo aparese este mosaico ético de lo prágtico, lo funsional, lo normal, lo cuerdo! Pero no es tan así si asumimos su estética: te bes igual de bien si eres cuerdo, eres prágtico, funsional i normal; o asumimos su edónica: sales igual de bien. ¿Qieres comodidá, respeto público, dinero seguro, ijos perfegtamente bilingües, madurés con yaqusi i bronseado en Baama como todo un John Doe –abrá qe conseder, un poco más oscuro–? Pues de acuerdo: a pragticar la normalidá funsional de la cordura.

¿I lo otro qé es, qé es todo lo otro? Imprágtico, afunsional, anormal, incordio. Eso de qerer permaneser puertorriqeño apesar de las becas para comprarte un biper, mire es una locura. I lo qe molesta a los candidatos a wasp (de segunda, abrá qe conseder) qe nos qedemos resagados. Entre ser un pobre galo i un romano imperial, a qé escojer bendito. Así entre esgrimir como "mi" tradisión la democrasia sibilisadora globalisante de los mataindios, la bomba atómica, el napalm, el sida i la esqisofrenia colegtiba sobre los pueblos todabía resagados de la rebelasión definitiba: los estados unidos fueron puestos por dios sobre la tierra para igualar la umanidá; i –¿lo digo?– bendito, ser un pueblito de la Tierra, distinto, con costumbritas propias, asento peculiar, una particular bisión de mundo i una tradisionsita propia caragterística qe aportar a los ombres, así, en plural, a la umanidá distinta eterojénea; pues.

¡Qé atraso tienen esos pobres pueblos entre oriente i oxidente, mire i qe aora, a esta altura de la omojenisasión del globo, ponerse a defender sus nasionalidades, sus peculiaridades como prioritarias para su existensía como pueblos istóricos, sus personalidades colegtibas caragterísticas como primarias, sus tradisiones orijinales como importantes para la bida! Claro, como qe son produgto todos eyos del atraso mayor, el proyegto antigringo comunista: El sosialismo, qe desató un desarroyo interno de las comunidades como nunca se a bisto en la istoria moderna, tenía qe produsir ese atraso de las identidades nasionales definidas qe aora asen su desate.

Perdonen qe no lea el NueboCia, pero no saben lo qe ilustran esas caricaturas mersenarias. Si fuera sierto qe todos los países ‘tras la cortina de ierro' bienen corriendo a la rebelasión unibersal del pangringismo, la cosa estaría echa: En tres jenerasiones todos seremos prágticos, funsionales, normales, cuerdos, estatusquarios. Ya no abrá más poesía, todo el arte será para adornar las ofisinas como debe de ser o para ilustrar las encuestas del fbi como las tan bendidas caricaturas, la música sería de fondo i para comprar pantis (tan nesesarios, eso sí), la arqitegtura para bancos, el baile terapéutico (sobretodo en el Bolshoi), ya no tendremos alma. Sobretodo, ya no abrá diferensias: Todos seremos clones de John Doe. (¿Le a bisto usté los ojos a un ejecutibo de Uólstrit cuando ba a masturbarse –1 en punto en su rolodex— a la 43? No tienen alma. Los griots yoruba esplican qe el alma es el punto negro del ojo qe se sale cuando dormimos i ase la noche. Estos señores no lo tienen.)

Pues desía qe si esta multitú de paisitos –más grandes qe NewHampshire abrá qe conseder– fueran aora a ser parte del bloqe trasnasional qe cambiará sus seres nasionales por el enser cosmopolítico expendido por Walgreens i la Fox –e impuesto, claro, por las probidensiales imbasiones militares tan nesesarias cuando faya la compra de los gobiernos natibos de los pueblos retisentes al progreso, i por las transaxiones fraudulentas entre las trasnasionales i las empresas recalsitrantemente nasionales, i la destruxión de la medisina i la istorisasión documental orijinales cuando insisten estos batrasios en negarse a la cortisona i a Rambo–, desía, qe si estos pueblos con una antropoistoria de milenios i con una resistensia de senturias se fueran a apuntar en el progreso gringo, todo sería sensiyo (para el gringo se entiende, i sus aliados).

Pero estos paisitos están yenos de incordios, de anormales, de afunsionales, de imprágticos; están yeros de músicos, de bailarines, de escritores, de sientíficos, de médicos, de injenieros, de trabajadores de tejidos i de la agricultura i de la pesca, i mecánicos de abiones i maestras itinerantes, qe consideran prioritario ser lo qe son, como lo son, qe sienten un orguyo personal por el trabajo de milenios i de siglos de sus antepasados, qe se sienten contentos con sus connasionales i qe interpretan la realidá unibersal, qe es para todos, desde sus respegtibos unibersos intelegtibos diferensiados. Esta jente –¡qé atraso!– no considera la ideolojía del
yanqi, del imperialista yanqi, del sinalma de Uólstrit, como la única bersión de la realidá.

Igualito qe muchos anormales en Puertorrico, inadabtados, incordios i retrógrados, qe no asebtamos la epifanía wasp. No ponemos de acuerdo nuestra ajenda –un papelito al asar– con el proyegto del golem capitalista. No cobramos el sueldo por negar nuestros padres. No nos rajamos de qerernos. No nos dormimos en el laboratorio de injeniería jenética. No nos combensen con tantos números. Insistimos en la calidés de las calidades. Amamos las diferensias como el mayor tesoro de la tierra.

Andamos con esa saga de países, los puntos negros bailando en nuestros ojos, fabricando la noche, asía una gran aurora.