NOSOTROS SOMOS INDIOS

altNosotros somos indios porqe si a alguna 'rasa' tenemos derecho a yamar nosotros es a la autógtona desde la qe cresimos, nuestra raís profunda sobre el paisaje de la tierra, de la parte de la tierra qe es nosotros también. Si te tapas el aire i no injieres los sólidos i los líqidos por la raís de tu boca i tus narises, si no ases sircular el paisaje por tus benas, no eres; ¿cómo será menor la semiya de paisaje domado elegtroqímicamente, el reflejo aprendido en la memoria muscular asicalada qe dijiere ese aire, esos sólidos i líqidos?

Si somos ombres jenéricos, domadores de paisaje mineral i reflejo (cultural), lo somos de una forma espesífica. Alterada, maleada, manoseada, cresida, decresida, ultradabtada, eqíboca, en grados distintísimos, pero espesífica. Qiere desir qe asemos, alsamos una 'espesie' en esta tierra, qe no somos 'espesíficamente' otra cosa: asiáticos, polares, africanos, europoides.

Pues si no somos indios, no somos ninguna de esas 'rasas', nosotros somos indios.

Nosotros somos indios. Nuestras bías de desarroyo son alternas. No somos 'extensibos' sino comunitarios: No nos interesa aplastar al otro sino conoserlo, no qeremos saqearlo sino enseñarles orguyosos lo de nosotros i gosar respetuosos de lo de eyos, intercambiar lo qe se deba, enseñarles lo apetesido i aprender lo qe qeramos.

Cresidos en la istoria, no somos ya 'intensibos' sino comunicantes: Padesemos esa curiosidá suma de lo exótico como algo qe no somos como ombres espesíficos pero pudimos ser como ombres jenerales. I sentimos el júbilo de exibir nuestra identidá lograda en el trabajo con la naturalesa ante los otros ombres qe no la conosieron de nuestro modo.

Somos esa semiya jenética de ombre amalgamado en el paisaje sobre la qe fue cresiendo el mestisaje ancho qe aora asemos i alsamos más, siendo el mestiso sobre esa semiya, más yoruba o más basco, amados por los jenes también trabajadores i marinos.

No somos 'extensibos' sino comunicantes, no somos 'intensibos' sino comunitarios, siendo oi una tersera bía globalisada del respeto.

Claro qe deseamos conoser a Tasmania i cómo bibe el del iglú, i tener una máscara suya en nuestra aldea recordando el magneto del polo i el ensalmo selbático; i claramente qeremos cantar désimas i aserles alcapurrias al ermano kalajari i sinn fein. Como Nasim Jikmet bibió turqísimo, en turco i para turco "apesar de sus ojos i sus cabeyos rosa", en América somos indios todas las melaninas, asetatos i alcaloides, porqe existen los americanos, existimos.

Esas nasiones pulposamente guardadas, cultibadas i acresentadas para la sena de la umanidá cuando la gerra (extensiba) sobre las tribus serradas (intensibas) sea un cuento (tristísimo) en el areito global; esas nasiones indias qe son la semiya jenética de América con su paisaje, son nuestro YO más nuestro. Nosotros somos América por eyos, desde eyos. Nosotros somos eyos. Somos indios.

Abremos de domesticar también el complejo de culpa del mestiso, la ‘traisión contenida’ en nuestras benas, traisionando esa traisión recuperando la asunsión absoluta de la semiya como marbete qe nos sircula en la biosfera. Somos indios los cresidos de su raís exibiéndola al biento 'radicalmente', copa insendiaria qe balansea sus reagtibos. Somos la suculenta cosecha de esa semiya maltratada i golpeada, como el maís botado del conuco para sembrar otras beyesas; torsidos asta sarmientos, clandestinamente reserbando el despertar de su fisonomía.

Oi qe las nasiones indias desde Yukón a Patagonia lebantan su primera demanda desideolojisadora definitiba: "la primera justificasión de 'la conqista' es la desaparisión de la rasa india; i estamos bibos”; sus ijos no podemos menos qe acresentarlos: Estamos bibos, la muerte de los indios es la mentira qe justifica la desposesión de las tierras i las aguas i los aires i los subsuelos i los caminos de los indios al otro mundo. Los otros ombres, unos ombres espesíficos, unos enajenados de unos ombres espesíficos, una clase de ombres espesífica, medra de nuestras cosas esgrimiendo nuestro muerto; i es mentira. Los indios bibimos.

Como el africano arrancado, el asiático engañado, el europeo qe no sabía ayer, oi abremos de enderesar los mestisos nuestra solidaridá, nuestra soldadura, con los indios, con los americanos. Abremos de aprendernos qe no somos el abusador ni el egoísta ni el ipócrita qe trasportó sus tiendas echas, qe adulteró nuestras piedras en sus formas maniatadas, ése para el qe el ombre americano también fue piedra i tienda, más aire, líqido i sólido solamente, más paisaje; sino somos el qe aprendió la piedra, la tusa, i el orégano traído, como formas estendidas del cuerpo colegtibo, compartiendo, cuidados.

La colita niuyorrican, su pantayita tímida, anunsian la recuperasión de nuestro orguyo ansestral diferensiado. La solidaridá con nosotros mismos, con el indio "nuestro último paisano (no ansestro) libre" –Corretjer. Nuestra soldadura con la solidés del soldado por nuestra identidá; rica i ermosa en el mundo por berdadera i, por eyo, nesesaria: Nosotros somos indios.