EUROEXENTRISMO

altLas últimas tres décadas an cargado impresionantemente el aserbo cultural umano con la insurjensia del tersermundismo i, para nuestro interés particular, en su modalidá americana:

El ‘boom’ narratibo i la influensia teórica de la esperiensia cubana son indicadores i propulsores (tensores) de ese "reconosimiento de existensia" consedido por Europa al 'resto del mundo'. Todo el neoprimitibismo desatado i atestiguado (más tensores) por las modalida­des estrugturalistas de las lingüísticas i antropolojías, atiende preferensialmente lo euroexéntrico como paradigma.

La propia inersia de la colonisasión europea obliga oi a las bígtimas a considerarse como sentro: miramos regresar a los flamantes dogtores de la colonisasión, los pobresitos ricos americanos egresados de Paris imbestidos para impartir la fe de la santa sede entre las tierras de ultramar, adogtrinando el 'pensamiento primitibo', el ‘barroco antiyano', la conflagrasión cultural de la conqista, ya no solo el pensamiento sibilisado, el barroco europeo, la implantasión cultural; adiestrándonos en América bia Europa a creer lo americano.

Definitibamente la conqista más destacada de las últi­mas décadas para la existensia cultural americana es el consenso unibersal anti-eurosentrista.

Pero ya emos pasado la asunsión de ese alcanse como proyegto todabía: el antieurosentrismo fue la conqista de los qe nos eredan la tarea de la colonisasión.

Los ijos de Darío el sentauro francoindíjena qe obligó a la Madre Patria a asebtar la maestría de un ijo, Alfonso Reyes, Macedonio Fernández, la jenerasión posmodernista asentadora de nuestra modernidá real, la qe definitibamente basa al boom i a Lezama, la burla­dora colegtiba de aduanas; su tarea fue establesernos como 'omo cultural' en la escala ebolutiba del 'mundo' qe era entonses Europa. Ya los conqistadores sin cabayos, el perfil de Mariátegui, las onomatopeyas de Palés qe la boca de Lorca saboreaba, la tristesa de Vallejo, la yubia (torrensial) de Pablo Neruda, los talismanes lezamianos, la autoridá inapelable de Borges, la jenerasión qe sigió esa sinéqdoqe de Albizu i Sandino; son una realidá curricular en Europa, ya son status-symbol en París, aun cuando abeses solo sus plajios, secuestrado su copiráid (Lezama en Derrida, Borges en Barthes).

Las últimas dos décadas la escuela de libros (en el sentido de peses) de la espesie Los condenados de la tierra o Calibán asentaron mundialmente esa conqista, son sus papeles de identidá istóríca.

Debemos asumir entonses esa conqista, la antítesis del eurosentrismo, la imposisión de nuestro reconosimiento como piesa integral del sistema cultural jeneral, como tesis: partir de la caragterolojía negatiba del antieurosentrismo –cómo no somos europeos– a la caragterolojía positiba del americano –cómo somos americanas–.

Fue la tarea de nuestros casi abuelos asta nuestros ermanos mayores, desdefinirnos como noeuropeos; la tarea de nosotros es definirnos como americanos. I como parte importante de esa definisión, desdefinir a Europa como noamericana: como antes describíamos nuestras faltas noeuropeas, aora señalar las carensias europeas noamericanas.

Como el agto de nombrar tiene consecuensias imprebistas, podríamos arriesgar una dicotomía umilde para organisar esta propuesta: Si la arqeolojía remite a lo biejo, todo estudio eurorientado será arqeolojía; i orientado asia América, neolojía. Pero eyo no es más qe eurosentrismo alrebés. Por eso mejor proponer una protolojía de nosotros, en el sentido estrigto radical de las raíses: una lójica del cambio. El euroexentrismo como tesis, daría una orisontalidá instrumental entre Europa i América qe posibilite serrar el sistema describtibo de nosotros en el mundo. Solo así será posible una primera autocrítica también sistémica, qe complete el sistema crítico básico de nuestra caragterolojía.

El sentimiento de fundasión debe sustituir el de jestasión, la seguridá de qe somos debe sustituir al orguyo de asernos; para de aí arrancar el asernos mayor de creser, ya con bida.

Esta colonisasión de nosotros mismos, i de Europa con nuestra presensia pero ya sin sus biolensias, es nuestra berdadera gerra de reconqista. Las jenerasiones anteriores cumplieron su gerriya protoamericana. A nosotros nos toca la gerra de posisiones.

dis84, 2º Congreso dt Intelectuales de La Habana