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No, no voy a discutir sobre la fianza…

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Habiendo estudiado justicia criminal, algunos de mis allegados me preguntan sobre la consulta en torno al derecho a la fianza.

Ante la interrogante de mis compañeros y compañeras viene a mi mente un mensaje electrónico donde mi suegro me advertía a no discutir con necios o ignorantes.

El mensaje explicaba que cuando uno discute con necios o ignorantes, uno termina bajando a su nivel y regularmente perdiendo la discusión pues ellos tienen más experiencias hablando necedades.

Sobre la palabra necio, el diccionario de La Real Academia de la Lengua Española (RAE) nos ilustra: “necio, cia. (Del lat. nescĭus): 1. adj. Ignorante y que no sabe lo que podía o debía saber. U. t. c. s.[1]; 2. adj. Imprudente o falto de razón. U. t. c. s. ;3. adj. Terco y porfiado en lo que hace o dice. U. t. c. s.; 4. adj. Dicho de una cosa: Ejecutada con ignorancia, imprudencia o presunción.”.

Al leer desde estas definiciones las propuestas que pretenden reducirnos los derechos como forma de luchar contra con la criminalidad, sólo las puedo catalogar como una necedad sostenida por la ignorancia.

Aquellos que proponen estas reducciones en derechos como estrategia para atacar la llamada criminalidad se basan en el miedo a la violencia social que abruma el país, que no es lo mismo que criminalidad.

Violencia social que ellos pretenden minimizar definiendo la misma como un simple problema de criminales desviados que necesitan control y mano dura, obviando así las causas estructurales y sistémicas que producen la misma.

De esta manera, su discurso de pánico está dirigido a los sectores más conservadores del país, que son los que más participan de las elecciones y también los que desconfían de los pobres y sub-proletarios.

Un miedo que les lleva fácilmente a creer que renunciando a las protecciones y garantías constitucionales, el Estado podrá ser más eficiente contra “el criminal”. “Después de todo, la gente decente no necesita derecho a la fianza”, es el entrelineas del discurso.

Sin embargo, lo que hace este simplista discurso es jugar con las emociones evitando usar la razón para buscar alternativas al problema. De esta forma los gobernantes de turno evitan tener que dar explicaciones u ofrecer prueba de que su teoría de renunciar a los derechos funciona para hacer frente a la criminalidad.

Esos gobernantes que se esconde tras esta propuesta para no admitir su fracaso manejando la criminalidad tienen, sí tienen la obligación de contestar: ¿Si en alguna instancia esta estrategia de cortar derechos a la población funcionó y alivió la criminalidad?

Mientras no contesten esas preguntas con pruebas verdaderas y estudios académicos, la propuesta es una necedad que me niego a legitimar debatiéndola.

Que yo recuerde, la renuncia a los derechos civiles y las garantías constitucionales sólo produce dictaduras fascistas o de izquierda.

El sólo discutir esa propuesta es bajar al nivel de aquellos y aquellas que llevan sobre treinta años proponiendo una mano dura y un castigo seguro que no funcionó ni funciona para detener la violencia que sufre el país.

Discutir si la reducción de los derechos baja la criminalidad es una necedad igual a discutir si la Tierra gira en torno al Sol. Esas cosas no se discuten, simplemente se les dice que “no”.

Por tanto aquellos que quieran argumentar sobre tal necedad, tienen el peso de la prueba, mientras tanto; no, no voy a discutir sobre la fianza.

Me limitaré el 19 de agosto a votar que “NO”, porque mis derechos no son la causa de la criminalidad.

Paz y anarquía…

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[1] Usado, usada o usadas también como sustantivo.