Mar05302017

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Querido fotógrafo

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Yo sé que esto va a ser muy difícil.

Para empezar, de perfil ni hablar.

Si tengo dos caras, hay una que es mejor ocultar.

Has de recordar

a la mujer que hoy se mira en el espejo

con los anteojos de antes de ayer,

cuando aún tenía frescura

antes de entrar en un bar

y la talla de los vaqueros coincidía con el carnet de identidad.

Incluir mi vanidad

difuminando las arrugas,

las ojeras

las señales inequívocas de excesos

y soledad.

Entre murciélago y paloma.

Pero refleja mis ojos de mujer observadora,

y una selva de canas,

una carrera en las medias,

una calentura

y unas lágrimas calientes

distorsionando el make up.

No me saques muy guapa, no podrás engañar,

a quienes amaron mi cuerpo caliente

hoy mullido, acogedor con sus nuevos habitantes:

ríos, valles y colinas,

varices, celulitis y estrías.

Es por ello que en la foto las piernas sólo hasta las rodillas.

 

Puedes enseñar mis hombros y mi espalda.

Pero entonces volvemos al perfil.

Además ando algo encorvada.

Años de luz apagada.

De miedo y salas de embarque.

¿Cómo se refleja el miedo?

¿Cómo se expresa una cara después de hacer el amor,

cuando el amor está guardado en una carta?

¿Y la impaciencia?

A lo mejor en mi frente.

El escote bien, no cabe duda.

¿Podrás reflejar mis mentiras?

Mis manos de artesana, demasiado grandes para ser esclava,

demasiado pequeñas para la maternidad.

Y unos pies que aborrecen los zapatos,

pies ligeros, siempre a punto de escapar.

Incluir a los que se fueron, rompiendo ese órgano del cuerpo

que se llama ingenuidad y está cerca del riñón.

¿Podrás captar cuando soy la mujer piedra y cuando soy la mujer olmo?

A la amiga o la mujer que te quiere echar un polvo.

A la cuentista, a la hija asustadiza

a la madre paranormal.

a la amiga errática.

a la mari lista

a la compulsiva

que recrea el mundo después del café

y el primer pitillo

y la primera cerveza

y el primer vino

que nunca son el último.

 

A la anciana que seré

y la mujer templada que

aún no consigo ser.

A la tímida y la procaz

la virgen, la frívola

la asmática

la deportista

la viajera y la turista,

a la tramposa.

La novelista que quiso ser poeta.

Al hombre que hay en mí.

A la extranjera

que nunca fue francesa.

A la buscadora infatigable,

de la luz?

¿Podrás?