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La Mujer Olmo

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Sueños lúcidos y el sumsum de los Yoruba

Casi todos tenemos sueños recurrentes y obsesivos, muchos desconcertantes y, algunos, las pesadillas, sueños en los que hubiera sido mejor no haber dormido. En otras ocasiones, nos gustaría poder seguir soñando el mismo sueño sin parar.

El inconsciente se hace presente a través del canal del sueño, con su peculiar manera de escenificar lo oculto, lo callado, aquello que no nos atrevemos a hacer consciente.

Buceando sobre los sueños y su repercusión en nuestras vidas, caí sobre el concepto de sueño lúcido, acuñado tal y como lo conocemos hoy, por Frederik Van Eden; psiquiatra y poeta holandés, en 1913 en su artículo A study of dreams. A pesar de que no hay consenso sobre su naturaleza y definición, básicamente un sueño lúcido es aquel en el que sabemos que estamos soñando. Un sueño consciente. La conciencia de soñar le da al soñador la posibilidad de controlar deliberadamente el contenido y desarrollo de los sueños. Controlar el sueño puede tener una finalidad lúdica o terapéutica. Dentro del nebuloso mundo de los sueños; ¿cómo sabemos si un sueño es lúcido y, por tanto, sujeto a nuestro control?

Según el psicólogo de la Gestalt, Paul Tholey, un sueño lúcido tiene que reunir las siguientes características:

1. El soñador sabe que sueña.

2. Dispone de libre albedrío.

3. Cuenta con sus capacidades normales de raciocinio.

4. La percepción es comparable a la vigilia.

5. Cuenta con los mismos recuerdos de que dispone cuando está despierto.

6. Al despertar, recuerda con claridad el sueño.

7. Es capaz de interpretar el sueño dentro del sueño mismo.

 

Los americanos, que profesionalizan hasta los sueños, han fabricado un Instituto de la Lucidez, fundado por Stephen Laberge. En él, desarrollan y estudian métodos para inducir los sueños a través de la técnica MILD (Nemonic Induced Lucid Dream- Inducción Neumónica de Sueños Lúcidos). Una técnica sencilla en cuatro pasos.

Al amanecer: Recordar el sueño reciente, desarrollar la intención, visualizar y repetir los pasos anteriores. Los soñadores experimentados pueden llegar a controlar sus sueños, a veces por placer, a veces para evitar las pesadillas. Afirman desarrollar habilidades como visitar sitios conocidos o imaginarios, volar, cambiar de forma y actuar como terapia contra los sueños negros.

Pero no debe ser fácil despertar y decidir continuar con la pesadilla anterior.

Sobre los sueños lúcidos no hay consenso. Para el filósofo Norman Malcom: El hecho de tener una experiencia consciente de la experiencia que sea no es lo que se llama dormir.

Entonces ¿qué son?

Algunas respuestas están aquí desde hace muchos años.

En la cosmología akan (yoruba) se distingue entre el okra: la esencia de la vida y parte del ser supremo por lo que tiene carácter divino, su manifestación física es el honhom o respiración y el sumsum: el espíritu de la persona que desaparece con la muerte. Su diferencia con el okra es más manifiesta durante el sueño, período en el cual el okra permanece dentro de la persona como lo demuestra la permanencia del honhom pero el sunsum puede abandonar el cuerpo para viajar libremente e incluso relacionarse con el sunsun de otras personas.

Ahí sí se convierten en sueños interesantes. Seguro que alguno se le ocurre crear un Sitio Web para citarse con otros sumsum afines.