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El # 21.... Roberto

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altLos pueblos tienen en su memoria histórica, sucesos, sentimientos, recuerdos y cosas, que sin querer queriendo, los unen, les dan perspectivas y a veces los guían. Los Piratas de Pittsburgh, luego de 20 largos años, de frustraciones y fracasos, este año han asegurado, por primera vez en dos décadas, que tendrán un "record" positivo. En este momento mantienen un balance a su favor, de 81 victorias y 58 reveces, de modo que si perdieran los juegos que les quedan (23) cosa que no va a ocurrir, van primeros y con buen empuje, en la división central de la Liga Nacional, aún tendrían un balance positivo. La nación Boricua contesta al unísono, es que esta es la temporada numero 21...y Roberto está ahí guiándolos. El 21 fue el número que cargara en sus espaldas, de líder, durante su carrera, el ilustre afro boricua, miembro del Salón de la Fama, héroe popular y deportivo de esta patria nuestra, Roberto Clemente Walker.

Quizás 41 años después no habrá el mismo número de fanáticos de Pittsburgh, como en los tiempos de Clemente, por razones obvias, pero si les puedo garantizar que los Boricuas en una enorme proporción festejan el triunfo de los Piratas en honor a Clemente. Los aguadillanos que dicen que Dios está en todas partes, pero duerme en Aguadilla....incluyendo los ateos, reclaman como un hecho sumamente importante, que la última clínica de beisbol que ofreció Clemente ocurrió en el Parque Colón de Aguadilla. Todos nos apegamos a un cantito de su historia. Gracias por lo que nos toca a todos, nada le regateamos a Carolina, su pueblo natal.

En esa memoria histórica está nuestro respeto, orgullo, admiración y agradecimiento, al ilustre compatriota que tan dignamente nos representó en los más grandes escenarios de la pelota profesional.

Como todo fanático Boricua del beisbol, tengo un equipo favorito en el Gran Circo; desde que tengo uso de razón soy Dodgers, a eso me enseñó mi padre, con todas las historias concomitantes, de Jackie Robinson ect ect. Me hablaba de los grandes peloteros de su época y los boricuas más destacados y valiosos, tenía una devoción por Clemente. Mi hijo nació 6 meses antes de la triste y trágica muerte de Roberto (1972). Siempre le hable de su insigne figura, su carácter, su personalidad, su orgullo por su negritud y ser Boricua. Algunos blancos racistas, no pueden o quieren entender, a los que nos gozamos y disfrutamos al máximo nuestra negritud, Roberto era uno de esos y algunos le llamaban "parejero", que bueno que lo era, porque le ayudó a triunfar, en el trabajo que realizaba en el mundo hostil de su época, por cuestión de color y "raza". No pensaba que mi hijo, sería pelotero profesional, mucho menos que sería estrella en Grandes Ligas. La cosa es que16 años después de la muerte de Clemente, pasaría también por caminos similares, aunque con menor tensión y prejuicio de los que pasó Roberto. Aun recuerdo el año que Pittsburgh ganó la serie mundial y sus primeras palabras a la televisión nacional de EU, de costa a costa, al ser entrevistado, por su destacada actuación, fueron dirigidas a sus compatriotas y en español. Quizás eso también este en el "back stage" de nuestras conciencia colectiva.

En 1997, llegó con bombos y platillos al equipo de Toronto, la súper estrella, William "Rocket" Roger Clemens. Este expresó en conferencia de prensa, que su única añoranza era su número 21. El de casa, que para ese tiempo comenzaba a destacarse y a poner sus numeritos, le cedió gentilmente el número, posponiendo en su conciencia y emoción su culto a su compatriota. Posteriormente lo volvería a usar con los Mets de New York. Durante ese tiempo que se extendió por 17 años fui fanático 100% de los equipos que jugó mi hijo, claro ,sangre pesa más que agua, y fanático condicionado de los Dodgers, graciosa historia que contaré en su momento. Lo que sí puedo contar son dos sucesos que llenaron de la más grande alegría y emoción a Carlos Delgado Hernández. El primero el recibir el premio Roberto Clemente en el (2006) es el premio que ofrece las Grandes Ligas a los jugadores que se destacan tanto dentro como fuera del terreno. El segundo fue, en el 2009, cuando la familia Clemente tuvo a bien permitirle usar el # 21, retirado de todos los parques del país, en el Clásico de Beisbol Mundial. Siempre les estaremos agradecidos por este gesto; son puntadas que van tejiendo nuestra conciencia e historia colectiva.

Carlos Antonio Delgado Lassalle