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Derechos y luchas del pueblo

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Es cierto compa, Fufi Santori, la Fiestas de la Calle San Sebastían son un bacanal, pero son regulables. Los sistemas que siempre han usado, desde los tiempos de María Castaña, la política del baile, baraja y botella. Es una forma "eficiente" del dominio. Lo que no entiendo, ni compro, es lo que dices de la responsabilidad del cargo que tiene la Alcaldesa con referencia a la seguridad. Claro que tiene esa función, sin embargo, lo importante es cómo ejerce esa tarea; “catear”, “verjar” la ciudad y registrar a los ciudadanos son medidas extremas de corte derechista. Hay formas más sensatas, inteligentes y bien planificadas para lograr los mismos resultados.

Lo que sucede es que después de dos décadas de “mano dura contra del crimen”, ejecutadas por los rojos y azules, a la gente se le pega las malas mañas y copian ideologías, sin querer queriendo. Hay que estar bien firme en la conciencia para saber que en un pueblo donde se impuso una ley de la mordaza, se allanó y arrestó a ciudadanos utilizando listas para reprimir, por sus ideas o meros sentimientos, como tener una banderita de su país en su cuarto o haber dicho la palabra patria “ante testigos”. En un país donde se carpeteó a independentistas, sindicalistas, estudiantes, ecologistas y a media humanidad, un país donde se han suscitado asesinatos políticos: Cerro Maravilla (Arnaldo Darío Rosado y Carlos Soto Arriví), Carlos Muñiz Varela, Santiago “Chagui” Mari Pesquera, por mencionar algunos de la larga lista; donde han sido cómplices, ejecutores y encubridores, tanto las autoridades estatales como las federales. Un país donde se usa todos los días la fuerza omnipotente del estado para abrir cauces políticos, en contra del "enemigo político", ya sea por acción u omisión, no hay otra cosa que se pueda hacer que defender, a ultranza, los derechos adquiridos, derechos constitucionales avalados por el pueblo en su conjunto. Esta tendrá que ser la discusión y acción permanente de todo aquel que se llame liberal, soberanista e independentista.

Eso es una parte. Lo verdaderamente importante es llevar el conocimiento de sus derechos al pueblo y junto con él defenderlos, puesto que este es el mejor modo de enseñar. El estado es un mostro grande y pisa fuerte. La lucha ha de ser para limitar su fuerza y poder (una muy buena forma para aumentar la fuerza del pueblo). El que cambia libertades por seguridad, termina sin libertad y con la única seguridad del miedo. Creo que Carmen Yulín, en futuras reflexiones, podrá entender esto. Lo otro es cambiar de bando y no me refiero a partidos, sino a bandos más importantes y abarcadores: el bando de la liberación, la justicia y la dignidad, el otro es el de la opresión y la explotación.