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Deuda historica

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Viéndolo a la distancia, Napoleón, estaba fuera de liga. Miren lo que nos dejó dicho: “La religión es la que evita que los pobres maten a los ricos”, coño, fuerte y profundo, pero sobre todo adelantado. Es un hecho históricamente constatable, que los poderes reinantes, han utilizado la religión como una herramienta adicional del poder que ostentan. No vaya usted a creer que el control han sido de un solo lado; el poder es el poder, pero en ese toma y da acá, de manipulaciones, asesoramientos, negociaciones y componendas, los religiosos establecieron su fuerza y su poder a grado tal que se las han arreglado para siempre estar en el poder, ya sea sirviendo, pero siempre disfrutándolo. Este fue el caso del periodo histórico de la esclavitud y sucesivamente, el Feudalismo, donde alcanzaron máximo esplendor, en el Capitalismo, de mano con la burguesía, ha impuesto sus ideas a toda la sociedad, y ¿saben qué?, se colaron en cierto tipo de “socialismo”. De manera, que han jugado todas las bases. Son como el muñeco de los siete culos, para donde quiera que los tiren caen sentados, siempre en la falda del piloto.

Teniendo este trasfondo histórico, no debe extrañarnos la vergonzosa, asqueante, cruel y abusiva acción de la Iglesia, como cuerpo institucional rector, frente a la epidemia de abusos contra la niñez a nivel mundial, que han cometido oleadas de sacerdotes pederastas.

A mediados de esta semana la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a través de su Comisión de los Derechos del Niño, acusó al Vaticano, de haber dejado solos a los niños en manos de sacerdotes pederastas. Ha trascendido, no se trata ya, de la prensa de tal país o una comisión nacional de un país, o de “detractores de otras religiones”, -no-, se trata de una acusación proveniente del máximo organismo internacional, que agrupa a todas las naciones del mundo, la ONU.

Los voceros de la organización los acusan de:

  1. No reconocer los crímenes sexuales.

  2. No haber tomado todas las medidas requeridas y recomendadas.

  3. Haber actuado con impunidad y complicidad.

  4. Establecen que continúa el patrón sistemático de violaciones.

La Comisión exige que se destituyan de los cargos a los violadores y se entreguen a las autoridades policiales de los diferentes países afectados. Denuncian que por décadas se ha producido y continúan repitiéndose,  decenas de miles de casos en orfanatos, reformatorios y escuelas propiedad de la iglesia. Esta denuncia está basada en informes a partir de 2009 en Irlanda y otros países de Europa. Esto a pesar de que el Vaticano es signatario del acuerdo de la Comisión del niño firmado en 1990.

El 16 de enero de 2014 en una sesión especial de la ONU, para atender este tema, el representante del Vaticano, rehusó y evadió dar contestaciones concretas. Los participantes concluyeron, que el Vaticano actuaba con “un código de silencio para preservar el prestigio de la iglesia”. Ante esta situación el representante especial del Papa, el padre Tomassini, declaró,  “se trata de un hecho especialmente grave". Señaló a renglón seguido "pero abusadores también los hay entre los miembros de las profesiones más respetadas del mundo". ¿Borrachera de poder? ¿Prepotencia? ¿Insensibilidad producida por el alejamiento del pueblo? Sé a qué se debe pero no digo. Lo dijo Napoleón, son los servidores de la opresión, pidiendo impunidad a cambio, de sus históricos servicios.

Se trata de un proceso profundo y alargado de putrefacción, es el colapso, del liderato eclesiástico, que se ha vuelto irrelevante, que sólo vive del control y el poder acumulado por siglos.

Hoy sabemos que el papa Francisco, (me caía bien) fue acusado de encubrir a sacerdotes pederastas, durante sus, años como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Por tanto, el caso requiere cirugía mayor. Los feligreses tienen la palabra, la “bola” está en el lado su cancha, tienen que decidir si continúan como mojigatos, comprando el discurso barato e insensible de sus líderes o exigen, de una vez y por todas, acción y transformación profunda, camino a la sensibilidad, la justicia y el decoro.