Mar04242018

Last update09:56:36 AM

Camino a Cuba 15

  • PDF

altUna noche del año 2014, Humacao. Tres poetas, una urgencia y una convocatoria.

Nunca antes había pertenecido a grupo o colectivo alguno, salvo “patrullerito de tránsito” en la escuela elemental (que junto con mi diploma de 4to año también existe también un pergamino firmado por otro corrupto de la época, llamado Víctor Fajardo, antiguo secretario de educación, y hoy ex-convicto). Luego de la visita de Caneo y el tiempo compartido quedé con la sensación de que lo que estaba haciendo respecto a la poesía no tenía sentido. Ya existía mucha poesía romántica, de desamor, de tristezas y soledad, pero no lograba entender qué era.

Así seguí participando de lecturas de micrófono abierto, presentaciones de libros y todo lo que me invitaran (recuerden que disfrutaba de la soltería). Una noche, Humacao, celebrábamos un “open mic” en La Taskita de Humacao de nuestro amigo Carlos. Eran unas noches hermosas las que pasábamos allí pues se vivía una camaradería y una hermanada muy bonita.

Esa noche el compañero William Pérez Vega, conocido por su compromiso con los maestros junto a su compañera Eva Ayala y sus poemas dirigidos a las luchas sociales, nos hace un acercamiento a Mario Antonio Rosa, otro gran amigo y poeta, y a mí para convocar a los poetas a que se unieran en un llamado a la ciudadanía sobre el cierre de escuelas, ¿el lugar?, las oficinas del Departamento de Educación, ¿el propósito? Denunciar mediante las artes y en nuestro caso la poesía una práctica que entendíamos atentaba contra el futuro del país, estudiantes, maestros y la sociedad más desventajada.

Pasaron los días planeando el contra ataque. Un viernes 13 de junio más de 30 poetas dieron un paso al frente con la poesía como escudo y fusil. Músicos, cantautores, teatreros, artistas plásticos, maestros y maestras respaldaron la convocatoria. Esa noche se fundó el movimiento Poetas en Marcha. Desde la época de Guajana no se veía un grupo de poetas que a viva voz, a verso directo denunciaran los males sociales que aquejaban a Puerto Rico. William Pérez Vega, Eva Ayala, Mario Antonio Rosa, Marta Emanuelli y yo respondimos a la urgencia y armamos un foco de poetas.

Poetas en Marcha se solidarizó con situaciones internacionales como los ataques a Palestina y mediante la poesía se denunció. Podría decir que fuimos capaces de lograr el maratón más largo de lectura de poesía con el movimiento de 33 horas de poesía por la excarcelación de Oscar López, actividad que se ha seguido celebrando y se continuará cuando volvamos abrazar a nuestro patriota. Nos unimos a los trabajadores y en una inmensa vigilia llevamos la poesía hasta La Fortaleza. Poetas en Marcha sentó un precedente en la poesía puertorriqueña del siglo XXI y será una voz insobornable.

A modo personal ser parte de Poetas en Marcha creó en mí una visión distinta de la sociedad y las artes, aquella miopía que padecía sobre la poesía cambió y pude ver claramente a dónde iba a dirigir mis poemas. Tomé la vocación de poeta en serio, hice un pacto personal de llevar la poesía aquellos lugares que de una manera u otra han sido privadas de las artes. Defender la niñez y mediante la palabra hacer un llamado a preservar la infancia. Con Poetas en Marcha aprendí a defender lo justo, a que la poesía puede mover a las personas por el camino de equidad social. Y así como Julia de Burgos, Juan Antonio Corretjer, José De Diego alzaron sus puños, la voz por un Puerto Rico libre y abrieron una brecha para que la poesía social pueda transitar, Poetas en Marcha lo continuará.

Como Poeta en Marcha seguiré la ruta, esta vez Camino a Cuba, país que nos ha enseñado mucho a través de los años y del cual sé que aprenderé a ser más valiente, a que mi poesía pueda trascender otras fronteras y a seguir con mis versos como escudo y fusil ante los tiranos. Camino a Cuba.