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Colombianos esperanzados con posibilidad de paz

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Por Adalys Pilar Mireles*

Bogotá- Luego de tres años de conversaciones entre el Gobierno y las FARC-EP los colombianos despiden el 2015 con la expectativa de conquistar la anhelada paz, vista ahora como cercana transcurrido más de medio siglo de guerra interna.

Con tropiezos y desavenencias propios de un complejo proceso de negociación, los diálogos entre ambas partes beligerantes pudieran evolucionar con mayor dinamismo en un nuevo espacio de cónclave o reunión permanente, propuesto por el presidente Juan Manuel Santos y aceptado por el máximo líder del movimiento guerrillero, Timoleón Jiménez.

El indulto concedido a 30 prisioneros pertenecientes a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), por orden del Ejecutivo, fue interpretado como un gesto para construir confianza en torno a las gestiones pacifistas y reflejo de los avances en la mesa de concertación, con sede en Cuba desde 2012.

Mientras, la instauración de una tregua combativa por el grupo rebelde el 20 de julio fue clave para reducir la intensidad del conflicto y aliviar a la población civil, fundamentalmente en los escenarios rurales, los más castigados por la confrontación bélica.

La medida adoptada de manera autónoma por los insurgentes, fue secundada con la disposición de suspender los bombardeos o ataques aéreos contra los campamentos de las FARC-EP.

Tal proceso de desescalamiento o disminución de la magnitud de la contienda, surtió efecto no obstante incidentes puntuales acontecidos en ese período, sin soslayar la presencia aún del fenómeno del paramilitarismo, considerado la principal amenaza para alcanzar un ambiente de distensión duradero.

En el año fueron insistentes los llamados a un cese el fuego bilateral para avanzar hacia el término de la larga conflagración, la cual ha ocasionado la muerte a unos 300 mil ciudadanos.

El silenciamiento de todos los fusiles es un tema ético y humanitario, más que militar, afirma la abogada y defensora de derechos humanos Piedad Córdoba, quien lideró numerosas movilizaciones y campañas mediáticas a favor de esa causa.

Simultáneamente, el programa de desminado ejecutado por efectivos del Ejército y las FARC-EP muestra sus frutos iniciales en la vereda El Orejón, del antioqueño municipio de Briceño.

En siete meses un contingente especializado logró desactivar más de una treintena de artefactos explosivos, proyecto iniciado de manera experimental en esa demarcación y que deberá ampliarse posteriormente al departamento de Meta y otras zonas del país.

Asesorado por una organización noruega, tal plan prevé la erradicación de minas antipersonas, implementos dinamiteros improvisados y municiones sin detonar. Los progresos de las pláticas pacificadoras y gestos recientes presuponen un cercano final del largo conflicto entre el Gobierno y las guerrilleras FARC-EP, opinó el congresista Iván Cepeda, facilitador de las conversaciones en La Habana, que tuvieron como momento cimero el estrechón de manos allí entre Santos y Jiménez el pasado 23 de septiembre.

No obstante los controversiales temas pendientes, se trata de una de las negociaciones de mayores resultados en menor tiempo, entre las de su tipo en el mundo, consideró.

El reto ahora es impulsar un proceso de reuniones formales con el Ejército de Liberación Nacional, segunda guerrilla en importancia de Colombia, como condición indispensable para conseguir una paz completa.

Sondeos de opinión y las propias marchas protagonizadas por bogotanos y pobladores de otras regiones evidenciaron el apoyo popular a una salida civilizada para la guerra, única en el continente.

La crisis fronteriza con Venezuela a raíz del cierre de pasos entre las dos naciones agitó aún más el acontecer político, diferendo que bajó el tono a finales de septiembre tras la cumbre en Quito, Ecuador, entre Santos y su homólogo Nicolás Maduro.

Durante la cita ambos mandatarios acordaron normalizar progresivamente la situación en esos parajes limítrofes y combatir de manera conjunta flagelos como el contrabando de mercancías y el llamado crimen organizado.

El convulso panorama nacional, marcado adicionalmente por una severa sequía, miles de incendios forestales y recortes presupuestarios ante la caída de los precios del petróleo en el mercado internacional, no constituyó obstáculo para el desarrollo de una intensa vida cultural.

Contra viento y marea, los lugareños celebraron numerosas parrandas ligadas a tradiciones musicales y prácticas milenarias, entre las que destacan festejos carnavalescos, maratones salseros, festivales danzarios, de la chicha, el desfile de flores en silletas -típico de Antioquia-, la Tomatina de Boyacá y las coloridas conmemoraciones novembrinas cuando Cartagena recuerda su independencia de España.

Famosa por la excelencia de la variedad suave o arábiga, Santa Rosa de Cabal -Risaralda- logró un Record Guinness con el mayor número de tazas de café servidas en cuatro horas, en medio de un peculiar jolgorio.

Dedicada a Macondo, pueblo mítico descrito por Gabriel García Márquez en Cien años de soledad, la Feria Internacional del Libro Filbo fue un verdadero suceso literario y de público.

Gracias al buen desempeño de artistas locales como el trío Chocquibtown, J Balvin, Monsieur Periné, Jorge Celedón, Juanes, Alex Campos y Marta Gómez, un significativo número de gramófonos dorados -máximo lauro de los Grammy Latinos-, congratularon a Colombia en 2015.

rc/ap

*Corresponsal de Prensa Latina en Colombia

Crédito foto: Ministerio TIC Colombia, www.flickr.com, bajo licencia de Creative Commons (https://creativecommons.org/licenses/by/2.0/)