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Descubren especie desconocida de venado enano en isla panameña

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Panamá, 7 mar (PL) Restos de una especie desconocida de venado enano (Cervidae) encontraron investigadores locales en una isla al sur de Panamá, donde exploraron un milenario basurero arqueológico, informó hoy el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI).

La isla Pedro González, a 25 kilómetros al sur de la Bahía de Panamá, la habitaron indígenas hace seis mil 200 años, los cuales para su sustento se dedicaron a la pesca, colecta de frutos y caza de especies como venados, zarigüeyas (marsupiales), ñeques (jutías), iguanas y culebras de gran tamaño, señaló el informe.

En opinión de Richard Cooke, científico del STRI y co-autor del estudio, el primer hueso que vio "era tan pequeño, que me di cuenta de que nos habíamos encontrado con una población que probablemente había reducido su tamaño a través del aislamiento".

Con el tiempo, los animales aislados del continente a menudo pasan por una reducción en tamaño en comparación con sus parientes continentales debido a la competencia por los limitados recursos alimentarios, según los expertos.

La isla, perteneciente al Archipiélago de las Perlas, estuvo unida al continente y quedó separada hace ocho mil 500 años cuando el deshielo de los casquetes polares aumentaron el nivel de los mares, causa que los entendidos señalan para demostrar que la especie encontrada es oriunda del continente.

Estudios taxonómicos señalan que los dos mil 500 desechos hallados de al menos 22 ejemplares, pertenecen a un animal de apenas 10 kilogramos de peso (el venado de cola blanca alcanza entre 40 y 160), y presentan huellas de consumo humano, además del uso de sus astas y huesos largos como adornos.

Un estudio del colágeno demostró que no pertenecen al conocido corzo rojo o venado colorado enano (Mazama americana) que habita en América del Sur, sino son familia del venado de cola blanca que aún existe en la vecina isla de San José, ocho kilómetros al sur de la primera, y del suramericano corzo gris.

El análisis de las capas del basural de seis mil años de antigüedad mostró que a cuatro metros de profundidad estaban las muestras, pero disminuyeron hacia la superficie hasta desaparecer en las huellas dejadas por otro grupo de indígenas ceramistas hace solo dos mil 300 años.

Este último hecho refuerza la tesis de la existencia y extinción de la nueva especie sostenida además de Cooke, por los científicos María Fernanda Martínez-Polanco, Máximo Jiménez y Mike Buckley, quienes consideraron pendiente la investigación de por qué no ocurrió igual en la vecina San José.

Crédito foto: Fedaro, Wikimedia Commons, bajo licencia de dominio público