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La náutica recreativa cubana y su club insignia

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La Habana, 10 abr (PL) Cuando la vista de turoperadores apunta hoy a la náutica recreativa cubana, su club insignia cumple 25 años con programas cada vez más abultados y un creciente deseo de navegar por estos mares.
El Club Internacional Ernest Hemingway llega el 21 de mayo de 2017 a más de dos décadas de vigor, que compagina con ciertas gestiones diplomáticas que le granjearon una nómina sumamente partidaria de los viajes, la paz, la tolerancia y la comprensión.

Dichos sustantivos están avalados por la presencia en ese equipo de una cantidad sustancial de estadounidenses, incluso antes del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana (2015).

El Club, que tiene sede en la Marina Hemingway del oeste capitalino desde 1992, acumula una trayectoria liderada por su comodoro José Miguel Díaz Escrich, encargado de aunar esfuerzos y poner sobre el tapete la tradición marinera de amistad y buena voluntad.

Díaz Escrich recientemente anotó a este periodista que su institución incluye en la actualidad tres mil 53 personas de 73 países, con 46 por ciento de estadounidenses (mil 397 afiliados).

Este Club se dedica a organizar regatas, exhibiciones, intercambios, competencias y otras tareas que no solo atañen a diplomáticos, empresarios y visitantes, sino a una joven generación de practicantes del velerismo, por ejemplo.

Precisamente, el plan de celebración se extiende por todo este año con más de 18 regatas, sobre todo provenientes del vecino del norte, y la intención de todos los participantes -lugareños y foráneos- de que se levanten restricciones de hace más de 50 años por el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba por Estados Unidos.

El caso es que los norteamericanos pueden visitar a esta isla solo mediante 12 categorías aprobadas por el Departamento del Tesoro, y no libremente a título de turistas.

Tal avalancha (miles de yates) requeriría de una ampliación de estos puertos, pues Cuba solo posee la Marina Hemingway (La Habana) y la Marina Gaviota Varadero (Matanzas), con condiciones apropiadas.

Un ejemplo lo tenemos en las islas Bahamas, a donde llegan por año unos 70 millones de norteamericanos en navegación recreativa.

Cuba recibe ya 4,2 millones de visitantes extranjeros por tierra, pero algunos directivos estiman una potencialidad de hasta 10 millones de turistas, cuando se desarrollen al máximo alojamiento y recreo.

El grupo cubano de turismo Gaviota abarca un tercio de la capacidad hotelera de la nación (62 mil habitaciones), opera 35 modernos catamaranes, cuando por año participan en sus actividades náuticas 225 mil viajeros, mediante 22 embarcaciones de pesca y 10 para buceo.

Mientras, el Grupo Empresarial de Náuticas y Marinas Marlin acapara a más de 400 mil clientes por año, en cinco marinas internacionales, 11 bases náuticas para 39 zonas de buceo, con 23 centros para inmersiones, y visitas a 900 puntos de submarinismo.

De tales datos oficiales y declaraciones de voceros, se desprende que la idea es colocar a este archipiélago entre los primeros destinos caribeños para la náutica recreativa.