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Huracanes y temblores en un mismo año, ¿ha sucedido?

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altLa isla de Puerto Rico a través de su historia registrada ha tenido constancia de sucesos de fenómenos como huracanes, terremotos, inundaciones por exceso de precipitación e incluso pequeño tornados marinos.

Denominados Trombas Marinas. La mayoría de estos eventos se han dado por separados. Exceptuado el exceso de lluvia, esto último muy asociado a las tormentas tropicales. De hecho la mortandad asociada a un huracán. Mayormente está relacionado a las grandes cantidades de lluvia que deja a su paso. Ahora bien, ¿Han sucedido dos eventos naturales de impacto en un año? ¿Es posible que eso suceda? Las respuestas a estas preguntas son sí. Especialmente el extraño suceso de un huracán y terremoto en la misma temporada o el mismo año.


La investigación de diversas fuentes del pasado, nos ha llegado a concluir que hasta el momento han sucedido dos temporadas en donde un huracán y un terremoto, haya afectado a nuestra población del pasado. El primero de estos eventos sucedió tarde en la noche del 7 de septiembre del 1615. Las autoridades sanjuaneras reportaron un fuerte sismo que remeneo todas las estructuras solidas que habían en ese momento. El temblor con más de un minuto de duración hizo despertar a todo el mundo. En la madrugada del día 8, los sismos continuaron y los días subsiguientes. Para el Cabildo de San Juan, estas secuenciales de terremotos habían sido para ellos una premonición de lo que estaba por pasar. En la madrugada del 12, es decir cinco días después del primer sismo. La zona de la ciudad de Puerto Rico, comenzaron a soplar vientos que en cada hora que pasaba aumentaba en intensidad. En total la Isla, estuvo en un periodo de 24 horas continua recibiendo los azores del huracán San Leoncio.

Los entrevistados para el informe hacia el Rey, indicaron que las casas de madera y piedra que no se cayeron en la actividad sísmica de los día 7 y 8, sucumbieron frente a este huracán. En total sobre cincuenta casas de piedras sucumbieron antes los estragos naturales. Para que el lector tenga en cuenta, en esa época había menos de 100 residencias dentro de la ciudad murada. Por lo que gran parte de la población quedó sin hogar. La recuperación tomó varios años e incluso décadas. El reino socorrió a las principales estructuras como la Catedral de San Juan. Se tuvo que usar la reserva de cal, arena y ladrillos del Morro como parte el proceso de recuperación. Como dato de interés los temblores de tierra, continuaron sucediendo en los meses subsiguientes. Por lo que la población de esa época, tuvo que lidiar con ese fenómeno.

El segundo evento registrado de la dualidad de terremoto y huracán, sucedió en el 1867. Prácticamente 252 años después de los sucesos del 1615. El primero de los eventos fue el huracán San Narciso registrado el 29 de octubre. El fenómeno tropical empezó azotar a tempranas horas de la tarde y los vientos terminar de soplar en la madrugada del 30 de octubre. Un cronista llamado Vicente Fontan y Mera, expuso que los años fueron registrados en todos los pueblos de la Isla y el 90% catalogados como desastre total. La mortandad directa a esta tormenta, fue contabilizada en 211. Convirtiendo a San Narciso en uno de los temporales más mortífero del siglo XIX. Contrario al 1615, la población de Puerto Rico era 500 veces mayor (algunos miles en el XVII, para el 1867, habían más 500,000 habitantes en la Isla. A la misma vez, a nivel de Isla el 84% de las residencias eran construidas con techos de yaguas y paredes de madera o sencillamente de madera o paja. Muchas de estas moradas sucumbieron frente a los vientos de San Narciso. En total sobre 2.3 millones en escudo fueron contabilizados las perdidas residenciales. Eso en el día de hoy se traduciría en sobre 300 millones de dólares. Pensar que esas casas eran de madera y yaguas, materiales muy baratos y fácil de conseguir en esa época.

Mientras pasaba el evento post huracán y en el transcurso del lento proceso de recuperación. En la tarde del 18 de noviembre, los residentes isleños fueron sorprendidos por un fuerte terremoto. Las ondas sísmicas fueron sentidas como a las 2:45 p.m., estas tuvieron una duración de 30 segundos. Saber la intensidad del sismo, es imposible de precisar debido a que la escala Ritcher no había sido inventada. Algunos estudios modernos sugieren que fue un sismo de 7.2. Los documentos consultados y la crónica de Vicente Fontan indican que lo más afectado fueron las estructuras sólidas. Es decir el 16% de las residencias hecha a base de ladrillo y mampostería. En su mayoría estos edificios del gobierno que estaban ubicados en el Viejo San Juan. Por lo que se puede decir, que este terremoto tumbo lo que San Narciso había dejado de pie. Se debe indicar que algunos reportes proveniente de Arroyo y Ponce, indican que el mar se retiró a varios metros de la costa. Los residentes de esas zonas corrieron hacia zonas altas. En parte se dio porque en esa época estaba la leyenda del maremoto que hizo desaparecer la población de Tórtola (Al parecer maremoto del 8 de agosto del 1843, que dejó más de 10,000 muertos en la zona de Guadalupe y Martinica). Esta información nos indica que la movida hacia lugares alto, corresponde a una movida lógica y por instituto. Además, también nos dice que el epicentro de este sismo fue en la zona sureste de la Isla a una profundidad baja.

Las réplicas continuaron por varios meses, para ser más exacto seis meses. El proceso de recuperación fue lento. El Ministerio de Ultramar se preocupó en socorrer las estructuras gubernamentales. Contrario al 1615, no hubo exposición de reservas o alguna ayuda para socorrer la población por parte de la Fortaleza. Fueron los municipios en donde los alcaldes y concejales aprobaron la repartición de alimentos a los pobres por los eventos. Estas actuaciones hicieron que el sentimiento anti español creciera en la región oeste y central de la Isla. Documentación encontrada nos dice claramente, que los eventos naturales del 1867. Fue el aspecto que colmo y motivo a los rebeldes a alzarse en contra del gobierno español. En lo que hoy se conoce como el Grito de Lares. Por lo que los eventos naturales del 1867, han sido impactante para nuestra historia. Para terminar, se puede indicar que la casualidad de un temporal y un terremoto en un mismo años. Su conocimiento histórico es gracias a la investigación histórica. Si ha sucedido en el pasado, eso nos garantiza que volverá a suceder en el futuro. Que tan pronto o tan lejano, eso lo dirá el propio futuro. La historia nos puede dar alguna pista, para ayudarnos a una planificación hacia tiempos cercanos.