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Yo soy rubio [Boricua] para que tú lo sepas

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(San Juan, 3:00 p.m.) Los cabellos pintados de rubio son el orden del día en Puerto Rico. No, no es que los puertorriqueños quieran ser nórdicos, es que una nación entera apoya a su equipo de béisbol que este miércoles va por la presea dorada en el Clásico Mundial de Béisbol que se está celebrando en California.

La novena boricua pasó anoche a la final del Clásico tras vencer a Holanda cuatro carreras contra tres. El juego fue emocionante, en un momento Puerto Rico le llevó la delantera a los Países Bajos, pero en la quinta entrada los holandeses lograron empatar el juego. El juego se definió en la undécima entrada. Eddie Rosario impulsó la carrera de la victoria, rompiendo el empate.

Holanda demostró ser un equipo de primera. Jugó para ganar, pero la habilidad de los boricuas y el compromiso patrio pudieron más que el esfuerzo del país europeo. Yadier Molina, el receptor del equipo dorado, demostró una vez más su dominio en el diamante.

Puerto Rico explotó en júbilo. Los amanecidos deambulaban hoy por las calles del país. “Me amanecí”, indica el sanjuanero Jonathan Parra. “Luego no pude dormir. Estoy emocionado. Hoy me decoloro el cabello y me lo tiño de rubio. Ahora es que vamos. No importa el resultado final, hemos demostrado que somos boricuas”.

El equipo boricua le pidió a su pueblo que los apoyara pintándose el cabello de dorado. El pueblo respondió. Miles de puertorriqueños de todos los niveles socioeconómicos se han unido al equipo dorado.

Es indiscutible que los guerreros deportivos han hecho historia. Puerto Rico está en boca de todos. Muchos envidian la gesta heroica, porque los Dorados han vencido a los equipos favoritos. Los puertorriqueños hemos demostrado una vez más que somos ¡Boricuas pa’ que tú lo sepas!

“La novena boricua nos ha regalado un momento histórico”, dice Nancy Vargas de Lajas. “En los últimos meses solo hemos recibido golpes. El miedo deambula por las calles del país. Esta demostración de fuerza y poder nos han elevado la moral. Puerto Rico puede y saldrá de todos los males que nos aquejan”.

Los invictos han logrado unir a la mayoría de los puertorriqueños. Existen dos momentos cumbres que han marcado la gesta del equipo puertorriqueño, el encuentro con la vecina República Dominicana y el partido del pasado viernes contra los Estados Unidos.

El juego contra nuestros hermanos dominicanos llenó las redes sociales con frases de Mofongo versus Mangú, aludiendo a los dos platos nacionales hechos a base de plátano con que identifican estas culturas caribeñas. El mofongo (Puerto Rico) se impuso sobre el mangú (República Dominicana), quienes eran los campeones y uno de los equipos favoritos para obtener la presea dorada. El plátano, de igual forma, es una reafirmación de la negritud de la cultura caribeña de ambos pueblos. El fruto fue traído de África.

Terminado el encuentro se hizo un llamado a la unidad entre los dos pueblos hermanos, unidos por la historia y sus raíces culturales.

Sin embargo, el encuentro de mayor relevancia lo fue el juego contra la novena estadounidense. El país se mantuvo despierto hasta el final, cuando por una carrera, Puerto Rico salió victorioso.

La explosión de vítores fue incontenible. El bar donde estaba viendo el juego se estremeció con los gritos de “¡Ganamos!” “¡Puñeta!” “¡Chupate esa!” que emitieron los presentes. Era una alegría contagiosa, la monoestrellada se llevó de frente a la de cincuenta estrellas.

Las redes sociales se inundaron con mensajes como: “¡La colonia venció al imperio!”, “¡Una estrella pudo más que cincuenta”, “¡Puñeta, yo soy boricua”, “¡Ahora y siempre puertorriqueño!”.

A pesar del gran júbilo que inundó a la nación boricua, hubo sectores que se molestaron con la explosión de alegría que la victoria género en el país. Los puertorriqueños sacaron a flote el orgullo patrio y las grandes diferencias que separan al archipiélago de los Estados Unidos.

Los comentarios de algunos anexionistas sobre la relación con la metrópoli y el menosprecio a los del país despertó la ira de muchos. La gente respondió a los comentarios con memes en las redes sociales haciendo alusión al servilismo colonial de algunos sectores. “Ganó Puerto Rico nos van a quitar los cupones”. A Trump lo vistieron con el uniforme boricua. Lo postearon también llamando por teléfono al gobernador preguntándole qué significa “puñeta”.

“Quedé anonadada ante los comentarios de algunos anexionistas”, puntualiza la mayagüezana Marta Lugo. “Cómo es posible que sean tan serviles que no valoren el esfuerzo de los nuestros. Son fanáticos que no quieren ver la realidad. Somos una nación”.

El deporte una vez más ha revivido el amor por la Patria. Los boricuas se han crecido con su equipo. Boricuas de todas partes del planeta se han teñido el cabello en apoyo a su equipo.

“Los dorados son ejemplo de que podemos”, afirma el sangermeño Josué Rodríguez. “La Patria está bajo la piel de cada puertorriqueño. El deporte y las victorias obtenidas por nuestra novena reafirman la idiosincrasia y el sentido de pertenencia”.

“Nací en Nueva Jersey, pero soy boricua”, asevera Ralph Fajardo de Nueva Haledon. “No hablo mucho español, pero mi identidad nacional no me la quita nadie. Puerto Rico es primero. Voy con los míos hasta el final”.

La confianza en el equipo y la fe en la Divinidad están tomadas de la mano.

“Estoy segura de la victoria, pero por si acaso mandé una promesa”, dice la sabaneña Antonia Pérez. “Hay que ir con Dios por delante. Si ganamos, a mis ochenticinco me verás caminando al Pocito de la Virgen”.

Hoy se enfrentan Estados Unidos y Japón. El país asiático es el favorito.

El miércoles será el juego por el campeonato. Voy a Puerto Rico. Si tuviera cabello, ya lo tendría rubio. No importa el resultado final, estoy agradecido al equipo puertorriqueño por infundirle al país esperanza, confianza y determinación.

“¡Yo soy boricua pa’ que tú lo sepas!” “Yo sería puertorriqueño aunque naciera en la luna”.