Fin del Olimpismo y Mónica Puig se lamentaría de imponerse la estadidad

(San Juan, 8:30 p.m.) El próximo domingo 11 de junio, se llevará a cabo en Puerto Rico un plebiscito, promovido por el Partido Nuevo Progresista y la administración del gobernador Ricardo Rosselló, el cual podría determinar el futuro político, social y económico de la isla. De ganar la estadidad, es decir de ganar con un 71 por ciento de los electores registrados en la isla, podría iniciarse el camino para la integración, es decir anexión, de la isla de Puerto Rico a la federación de los EE.UU.

Una consecuencia inmediata de esta anexión, o del voto electoral conducente a la misma, es que Puerto Rico perdería su soberanía deportiva, y como tal dejaría de participar en evento internacionales como los Juego de Centro América y el Caribe, los Juegos Panamericanos y los Juegos Olímpicos. Sería el fin de celebrar la victoria de Mónica Puig en unos juegos olímpicos.

Bajo la federación deportiva de los EE.UU., en particular bajo su Comité Olímpico, los estados no tienen autonomía o soberanía deportiva. Son parte de dicho olimpismo. En el caso de Puerto Rico, país con una tradición deportiva internacional desde el 1948, integrarse a la federación olímpica de los EE.UU. sería descarrilar la historia deportiva del país. En esta medida, atletas como Mónica Puig, Javier Culson, o Juan José Barea, no podrían volver a representarnos como Puerto Rico.

Este es el peso de la conversación que cada boricua debe sopesar si desea ir a votar este domingo. Tal vez lo correcto sea, para defender nuestra soberanía deportiva, no ir a votar este domingo, como parte de una abstención dirigida, o boicot, para marcar la posición que nos interesa seguir siendo una pequeña potencia deportiva. Pensemos.