Homenaje a Elliott Castro

altElliott Castro fallece el pasado 23 de julio, de un paro cardiaco. En estado de coma, sedado y entubado tras sufrir un derrame cerebral el pasado 30 de mayo en su hogar en Hato Rey se encontraba en la Unidad de Cuidado Intensivo del Hospital San Pablo en Bayamón.

Elliott Castro Tirado nació en Santurce el 17 de febrero de 1949. Cuando pequeño se muda con su familia a la Urbanización Roosevelt, donde comienza sus primeras experiencias con el deporte. Allí forma parte del programa de Deportes del Colegio de Ingenieros y al inaugurarse en el 1962 el Estadio Hiram Bithorn va como espectador a los eventos deportivos.

Como parte de su legado el periodista deportivo fue participe, como comentarista, en los Juego Olímpicos, los Juegos Panamericanos, los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Trabajó igual en transmisiones de boxeo, baloncesto y atletismo, por alrededor de 30 años cubrió las Justas Atléticas Interuniversitarias. Fue también columnista del periódico Claridad. Estaba presenta en las manifestaciones deportivas y educaba sobre lo mismo.

En su vida Elliott fue en lo político crítico con el gobierno sobre lo que es el deporte puertorriqueño y a favor de la independencia de Puerto Rico. Durante los años de los setenta estuvo activo en los movimientos universitario en el Recinto de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico. Y colaboró en distintas de las campañas de derechos humanos que iban a favor de los puertorriqueños que fueron y son presos políticos.

Como dijo Natalia Meléndez compañera comentarista que no importa lo que uno iba hacer se sentía con una seguridad, como persona sumamente sabia. Que uno se olvidará del “prompter” y hablara del corazón, lo que se tenía que transmitir, hacer sentir bien al atleta. Y sobre todo de los atletas más allá de sus hazañas, sus triunfos era ver cómo era esa persona, en su hogar con su familia, conocer su historia. Ella dice que él conocía a todos los atletas y se preocupaba no solo por lo que hacían como profesionales si no por sus sentimientos y cargas emocionales.

Natalia Meléndez comenta que Elliott era un ser humano bien consciente, no le gustaban las injusticias, era bien luchador. Ella recuerda que no conoce a nadie quien defendiera con tanto furor el derecho de la mujer y su lugar en el campo del deporte. Ella tiene como recuerdo la vez que Puerto Rico ganó oro en tenis, jugando la final Mónica Puig, en la Olimpiadas de Rio de Janeiro 2016, y estaba con Elliott y el equipo del Comité Olímpico. Según Natalia Meléndez, Elliott Castro siempre supo decir “viva Puerto Rico”, tanto en los momentos de las victorias, como en los momentos de las derrotas, difíciles de transmitir al pueblo.