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Miguel, solo una pelea más, por favor

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alt(San Juan, 11:00 a.m.) Tuve un sueño terrible anoche. Soñé que el cuatro-veces campeón boricua Miguel Cotto cumplía 40 años y todavía estaba recibiendo golpes en el ring.

Cotto viene hace dos semanas de ganarle a Yoshihiro Kamegai por decisión amplia para apuntarse el tíitulo supermediano de la Organización Mundial de Boxeo. El campeón, quién pronto cumplirá 37 años ha dicho que tras una pelea el dos de diciembre se retiraría. Espero por su bien que así sea. No hay ser genio para saber que el cagueño deseaba tener como rival al ganador de la reyerta del sábado pasado entre el mexicano Saúl “Canelo” Álvarez y el kasajo Gennady Golovkin, pero sucedió lo que no se esperaba: no hubo ganador. Tras doce emocionantes vueltas, la decisión de los jueces fue un empate.

Cotto, quién estaba en primera para la pelea, tenía muy presente que un match contra el ganador le iba a representar una tremenda bolsa. Pero ahora lo que procede es una revancha entre Álvarez y Golovkin en un match de muchísimos millones.

Álvarez le ganó a Cotto por decisión en el 2015, a mi parecer convincentemente, aunque no ampliamente. También fue una pelea excitante y el puertorriqueño, quién ya había tenido rudas batallas, lució mucho mejor de lo esperado, pero ya no tiene nada que buscar contra Canelo, un púgil que a sus 27 años está en estos momentos en su “prime”. Lo que me sorprendió de aquel combate es ver lo mucho que había mejorado el azteca.

Mientras tanto, el combate contra el kasajo fue cerrado y si el fallo de los jueces le hubiese correspondido a cualquiera de los dos púgiles no hubiese habido quejas entre los fanáticos. Fue un empate, pero Alvarez retuvo su título de las 160 libras y Golovikin, monarca en la división de las 154 libras, mantuvo su invicto. Al final, lo único que trajo quejas beligerantes fue la tarjeta de la jueza Adalaide Byrd, quién vio ganar al mexicano en puntuación de 118-110. Esto sorprendió a la misma Comisión Atlética del Estado de Nevada (el combate fue celebrado en esa ciudad de pecado y luces de neón conocida por Las Vegas, tan atractiva para el boxeo rentado y las apuestas). Byrd es una jueza experimentada, pero no sé qué combate estaba viendo el sábado pasado.

Me acuerdo cuando Cotto ganó su primer título; decía que ya a los 30 dejaría de pelear. Pero así son las cosas con los boxeadores. El brillo de las luces que iluminan el cuadrilátero son muy brillantes, y es fácil enamorarse de ellas. Para la pelea de Cotto en diciembre, se ha estado hablando mucho del canadiense exmonarca David Lemiuex. Este púgil fue víctima vía nocaut de Golovkin cuando los dos se enfrentaron en 2015. Lemieux tiene una pegada recia y un buen récord, 38-3 con 33 nocauts, y además tiene sólo 28 años ante los 37que tendría Cotto en diciembre. Temo que si la pelea se da y el puertorriqueño sale victorioso pospondrá su retiro hasta que consiga un combate contra el ganador de Alvarez-Golovkin, Parte Dos. Le aconsejo que no lo haga. Miguel Cotto le ha dado mucha gloria a su patria para terminar tomando golpes de más debido a un deterioro de los reflejos. Eso pasa después de 16 años de boxeo profesional. Vienen con la misma edad. No obstante, ese brillo del ring es tan resplandeciente que confunde a los púgiles y deciden seguir boxeando, aunque le cueste la salud.