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Primer Junte Anacaona: Tras la recuperación de los clubes deportivos y culturales en la provincia Peravia

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Image result for deporte republica dominicana bandera(Santo Domingo, 2:00p.m.) Con sólo una semana de antelación se realizó la convocatoria para el Primer Junte Anacaona. Se creó un grupo en whatsApp y se enviaron los mensajes de invitación. Los indígenas fueron respondiendo a las señales de humo modernas. Nativos del país y otros que emigraron a tierras lejanas dijimos presente, aunque fuese a través de teléfono. Todos con la intención de rescatar el club que formarnos y nos vio crecer.

El 28 de diciembre fue la fecha escogida, la hora 7:00 p.m. La noche estaba fresca y nublada. Las bendiciones del cielo nos tocaron en forma de llovizna. Fuimos llegando a casa de Mercin Castillo, el exentrenador, como a una práctica de baloncesto: algunos llegaron temprano para ir calentando el brazo, no con la pelota, sino con la cerveza; otros fuimos puntuales y nos unimos al calentamiento; los demás llegaron tarde (ninguno de los entrenadores presentes los mandó a correr como castigo). A todos nos recibieron con algarabía y nos tomaron la foto de rigor con el marco del junte.

Tres generaciones de anacaonistas nos reencontramos. Algunos llegaron acompañados de sus parejas y otros con los hijos, confirmando lo que dijo Billini: “Baní es una familia” y nosotros agregamos que “Todos en el barrio somos hermanos”, porque eso fue lo que vivimos: una hermandad.

Además de Mercin y su esposa Rosi de Castillo, estuvimos presentes: Leandro Celado y su hijo Yhoshua; Walnel, Daniel Soto, Francis Beltré (Natra), Rodolfo Bautista, Alexis Herrera, Pally Mejía, Rafael González, Rodolfo Álvarez (Matos), Joaquín González, Elvis León (Chatín), Jorge Mejía (Carpintero), Enrique Mejía y esposa, Ramón González, Alberto Martínez (Beto), Manuel Serret (Amadito), David Pérez (Calientes), Ramón Celado (Bule) y su esposa Rosa Báez, Jordán García y esposa, Marcial Soto (Tarara) y José González (Conejo) y quien firma esta crónica.

Las horas fueron cortas para la risa, los cuentos y las anécdotas. Nos confundimos en abrazos, buscando aquellos jóvenes llenos de sueños, metas y esperanza que éramos tiempo atrás y hablamos, algunos mucho y otros pocos. Leandro Celado, ex dirigente, agradeció la presencia de todos, lo dijo con felicidad reflejada en la cara y como todo lo que hace, lo puso en manos del señor. Rodolfo Bautista, ideólogo del junte, también tuvo palabras de agradecimiento. De su parte Mercin Castillo, ex entrenador y anfitrión de la noche, expresó sentirse satisfecho del grupo de jóvenes que pasaron por sus manos y que hoy son hombres y mujeres de bien, padres de familia que aportan a la sociedad. Dijo además que para él fue un honor ayudar a organizar el junte y propuso a Leandro como organizador oficial de las actividades futuras. La propuesta fue aceptada a unanimidad. Los clubistas presentes coincidimos en lo beneficioso que fue para nosotros pertenecer al Club Anacaona, cómo las enseñanzas y consejos de los entrenadores nos ayudaron a mantenernos en las escuelas, lejos de los vicios y a ser mejores personas

Me pareció oportuno el momento para motivar la realización de actividades en beneficio de la juventud del barrio y destaqué la necesidad de darles alternativas de diversión sana. El señor Pally Mejía, joven empresario del pueblo, pidió la palabra para agradecer la invitación y manifestar lo bien que se sentía de compartir con tantos viejos amigos. Agregó que podemos contar con él para actividades futuras que vayan en beneficio de la juventud.

Nos despedimos con la esperanza de volver a abrazarnos el sábado 28 de diciembre de 2019, pero en nuestra casa: La cancha de la escuela Ana Reyes de Pérez, que hoy se encuentra abandonada, sin tableros. Para eso se formó una comisión integrada por Leandro Celado, Francis Beltré, Rodolfo Bautista y yo, para gestionar nos presten las instalaciones, no sólo para el próximo junte, sino para usarlas después de las horas de clases y proporcionarles a los muchachos del barrio las mismas oportunidades que nosotros tuvimos.

Nos despedimos cargados de recuerdos, de cuentos viejos que sonaron como nuevos, de cuentos nuevos pero que en realidad son viejos, solo que son de la generación posterior. Nos despedimos con un amor renovado por nuestros amigos, por el barrio, por el pasado. Nos despedimos con la promesa de seguir abrazándonos a favor de los demás, amparados en el espíritu deportivo y el sentido de la amistad