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Recordando al gran narrador cubano y de las Américas, Felo Ramírez

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alt(San Juan: 4:00 pm) ¿Quién que haya crecido en Puerto Rico, Cuba y Florida en la últimas décadas del siglo 20 y de la primera del 21 no se acuerda de la voz del inmortal locutor cubano Felo Ramírez? Al son de su voz elegante y modulada se formaron por lo menos dos generaciones de fanáticos latinos del deporte. Felo narró todo tipo de deportes a través de una carrera que comenzó al principio de la década de los cuarenta, especialmente el béisbol y el boxeo.

Es el locutor que describió en los años cuarenta por la radio las hazañas de peloteros com Minnie Minoso y Luis “el jíbaro” Rodríguez Olmo, mejor conocido como Louis Olmo en el ámbito de las Grandes Ligas. Estos dos, uno cubano, el otro puertorriqueño, fueron de las primeras grandes estrellas latinas en el béisbol de las Grandes Ligas. “El big show” le llamaba a estas ligas, a las que quieren llegar todos los peloteros.

Llegó a Puerto Rico, su segunda patria, junto a otros periodistas cubanos como René Molina, Rai García y Ramiro Martínez, que tanto enriquecieron la locución y periodismo deportivo en Puerto Rico. Todos se exiliaron de su patria en los primeros años de la Revolución Cubana. Para ellos, desafortunadamente fue casi como un rompimiento con el campo tan fértil del deporte cubano, fuese profesional, semiprofesional o amateur. En Cuba había béisbol, deporte de predilección de Felo, todo el año, y este narraba todas las semanas, a veces todos los días.

Pocos recuerdan que al morir en 2011 todavía era la voz en español de los Marlins de Florida, equipo de las Grandes Ligas. Precisamente, le causaron la muerte unas lesiones a la cabeza sufridas tras un tropiezo cuando este al bajába del autobús oficial de los Marlins. Felo tenía ya sus 93 años. Si no por el accidente, solo Dios sabe hasta cuando hubiese podido narrar. Era un trabajador incansable y desde el principio un narador original e inimilitable. El legendario Buck Canel una vez le dijo, ya este en una edad madura, que le gustaba compartir la cabina de radio con él porque “tú eres el único narrador que no me trata de imitar”.

Felo presenció muchos momentos inmortales del beísbol. Como muestra no hay más que oir una grabación de cuando narró el partido en que el gran Roberto Clemente dió su hit 3,000. Clemente no le lanzó al primer lanzamiento, al que le cantaron strike, pero al segundo lanzamiento lo bateó lejos para un doble. Todavía resuena la voz de Felo, casi gritando, “¡lo logró, lo logró!” su hit número 3,000, una marca que solo unos selectos peloteros han logrado. Clemente fue a parar al Salón de la Fama de Cooperstown como jugador, y Felo como locutor.

Todavía oigo sonar su voz a mi oído cuando narraba un match de boxeo. Me recuerdo los momentos en que describía con tono de urgencia la pegada de uno de los púgiles como “¡descomunal!”. Uno casi sentía el golpe en las costillas.

A Felo lo recuerdo tanto en la radio como en el televisor. Soy de los que todavía escucho deportes por la radio. Hay un arte en narrarle a un público la acción y pormenores de un juego. Hay que tener un don de palabra y lograr avivar la imaginación del radioescucha. Escuchar un juego por la radio es como leer un libro en cuanto a como aviva la imaginación. El narrador debe tener un don y una gran capacidad de palabra. Y hasta creatividad. Todo esto lo tenía Felo.

Con esto en mente recientemente compré en una librería de San Juan el libro “Felo Ramírez el oráculo de la narración” del periodista miamense Omar Claro. Este libro consiste de una serie de anécdotas apenas hilvanadas, la mayor parte de las cuales no tienen directamente que ver con Felo, o solo tangencialmente. A veces parece que el libro trata sobre el ron Bacardí, gran patronizador del béisbol cubano, y del narrador Buck Canel que de Felo. Hay hasta una parte que confunde porque uno cree que está leyendo un libro sobre la vida del Kid Gavilán, el gran peso welter cubano, no de la vida de Felo. En fin, es obra es una accidentada y pobremente editada. Cierto, hay muchas referencias y relatos sobre el deporte cubano de antaño, pero si usted verdaderamente quiere leer algo coherente sobre Felo, súbase a Google y busque los artículos sobre él. Allí hasta podrá su voz elegante y sonora.