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Adiós a José “Mantequilla” Nápoles, uno de los inmortales del boxeo

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) Hace apenas una semana desde que falleció a los 79 años en el Distrito Federal de México, uno de los mejores boxeadores que ha visto el mundo, posiblemente el mejor boxeador que ha dado Cuba y que ha visto México, su nación adoptada que lo cogió en su regazo cuando emigró a ese país desde su país natal en 1961. Hablamos del gran campeón Jose “Mantequilla” Nápoles, miembro hace años de la Sala Internacional de Boxeo.

Nápoles, junto con Muhammad Ali tuvo por décadas el récord de más defensas de un título unificado mundial, con 15. En los 60 y 70, a diferencia de hoy en día, solo había dos organizaciones mundiales de boxeo, la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y el Consejo Mundial de Boxeo (CMB). Además, la revista The Ring, conocida por décadas como “la Biblia del boxeo”, lo tuvo primero como retador y después como campeón en su cima de rankings.

Dejó un record de 81-7, afianzándose un lugar privilegiado en el club de campeones mundiales que acumularon sobre 50 nocauts (tuvo 54).

Mantequilla sobresalía no solo por su dominio de la técnica de boxeo (era muy difícil darle un golpe limpio) como por su peligrosa pegada tanto con la mano derecha como la izquierda. Fue campeón mundial en la división welter, con una interrupción, de 1969 a 1975.

Nápoles hizo de México su patria y México lo acogió como uno de los suyos. Cuando primero ganó el título mundial welter en 1969, lo llamo por teléfono el entonces presidente de México Gustavo Díaz Ordaz para preguntarle que quería como regalo por su triunfo, un automóvil, un reloj, etc,. A esto respondió Nápoles que lo único que quería tras su victoria era la ciudadanía mexicana, la cual rápidamente se le otorgó. Nápoles siempre estuvo agradecido de su acogida en México, y solía usar un tradicional sombrero mexicano al entrar al ring. El apodo Mantequilla se lo dio la prensa mexicana por su suave movimiento en el cuadrilátero.

En su carrera se midió a los mejores de la época, incluyendo a Curtís Cokes, Emile Griffith, Angel Robinson Garcia, Hedgemon Lewis, Ernie “Indian Red” Lopez, Alfredo Urbina y Carlos Monzón.

La interrupción de su reinado en la división welter tomó lugar en 1970 cuando perdió por nocaut técnico ante el zurdo norteamericano Billy Backus. El combate se detuvo en el cuarto round debido a una cortadura encima del ojo derecho del cubano, causado por un claro cabezazo del norteamericano. Los jueces tenían a Backus ganando en las tarjetas cuando la pelea se detuvo. Obviamente, Mantequilla estaba peleando en Syracuse, Nueva York, el patio del zurdo norteamericano, conocido más bien por ser sobrino del gran campeón de los 40 y 50 Carmen Basilio que por sus destrezas en el cuadrilátero. En pocos meses después, dispuso del estadounidense por nocaut para recobrar sus cinturones de campeón. Mantequilla nunca titubeó en viajar al patio del contrincante ni de huirle a ningún púgil a través de su carrera, que comenzó en 1958 en La Habana.

Nápoles, estuvo anos como peso ligero pero tuvo que subir al peso welter para enfrentar al entonces campeón Curtís Cokes, quien le dio una oportunidad titular cuando los campeones peso ligero llevaban años tirándole. Nápoles logró una racha de 20 victorias en línea hasta que perdió su título en Syracuse.

Nápoles, en un peleón, detuvo a Cokes, que había ya probado ser un gran campeón, en el decimoquinto y último asalto. Lo volvió a noquear meses después en una revancha, esta vez en 10 rounds.

Luego en 1974, reto al campeón mundial peso mediano Carlos Monzón, otro inmortal del ring. El argentino Monzón detuvo a Nápoles cuando la esquina del cubano no lo dejó salir para el octavo asalto. Se dice que Mantequilla, no se había portado bien en los días antes del encuentro, abusando del alcohol y dedicándole mucho tiempo a las mujeres, cuando debió estar acuartelado.

Su gusto por la tequila, la marijuana, el juego y las mujeres terminó acabando con este gran campeón. Hay varios relatos de este llegando borracho a entrenar en el gimnasio. Sus dos defensas en 1975 ante el mexicano radicado en California, Armando Muñiz mostraban ya un gran deterioro físico en el cubano. Su última pelea, ante el británico John Strachey, la terminó perdiendo por nocaut. Fue su última actuación como boxeador.

Nápoles no cometió el error de intentar quebrar su retiro para volver al cuadrilátero, sin embargo siguió con su vida desarbolada, lo que causó que los millones que ganó en el ring desapareciesen en pocos años.

En años posteriores se dedicó a entrenar púgiles mexicanos, pero ya se había convertido en una persona melancólica que no hablaba mucho de su carrera.

Una vez un entrenador le pregunto cómo era posible que hubiese perdido su fortuna tirando su vida al desperdicio. Como va el relato es que a Mantequilla se le aguaron los ojos y murmuro, mirando por largo rato a la lontananza: “no se...ni se. Parece que me perdí.,.”.