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Honran póstumamente a la Dra. Lydia Padovani de Ortiz en Lajas

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) En una ceremonia emotiva, amigos, familiares, colaboradores y discípulos le rindieron un honor póstumo a la historiadora, escritora y profesora universitaria, Dra. Lydia Padovani de Ortiz. El ceremonial se llevó a cabo el pasado sábado en la plazoleta de la Calle Unión en Lajas.

Jorge Seijo, reconocido comentarista radial, tuvo a su cargo el panegírico de la Dra. Padovani de Ortiz.

“Recuerdo cuando mi difunda esposa Ivette Claudio y yo conocimos a Lydia y a su esposo Felipe en La Parguera. Desde ese momento desarrollé una gran amistad y nació una admiración por su trabajo profesional”, indica Seijo. “Con su voz suave Lydia llevaba su mensaje repleto de conocimientos. Fue la doctora, a la que le molestaba que la llamara por su título, la que me enseñó a amar a Lajas”.

En tono de broma, añade que, “Es de conocimiento general que la isla de Puerto Rico fue realmente descubierta por Martín Alonso Pinzón cuando se separó de Colón durante aquel primer viaje. Lo que Lydia me enseñó fue que Pinzón entró a Borikén por la Quebrada del Mondongo”.

El público lajeño se sonrió. Los visitantes se quedaron estupefactos. ¡Anonadados!

La Quebrada del Mondongo es un cuerpo de agua que corta a través del Valle De Lajas en el barrio Sabana Yeguas, se le conocía con ese mote por tener a su vera en el casco urbano un matadero.

La labor académica, los logros y su relación con estudiantes y compañeros de claustro estuvieron a cargo del Dr. Jorge Padilla, quien asistió al acto en representación de la Universidad Interamericana y de la Asociación de Ex Alumnos de la Inter.

“La Dra Padovani fue una excelente educadora. Tenía un gran dominio del vernáculo, no se le pasaba un error lingüístico. Valorábamos su capacidad como editora y lectora de tesis. Revisó cuarenta seis, incluyendo la mía. La última tesis la trabajamos juntos, hace un año, cuando la enfermedad ya estaba haciendo sus estragos. Sin embargo, concluyó el trabajo”.

El alcalde de Lajas, Marcos Irizarry Pagán, destacó la labor docente de la Dra. Padovani. Reconoció su profundo amor por Lajas y su compromiso con la formación de las nuevas generaciones.

“Lydia se sentía sumamente orgullosa de ser lajeña. Fue una excelente educadora, siempre comprometida con la formación de profesionales de excelencia”.

Lydia Padovani Rodríguez nació en el Sector Tokío del Barrio Lajas de la Ciudad Cardenalicia en 1941. Fueron sus padres Epifanio Padovani Torres, hijo de inmigrante corso, y Clara Rodríguez, descendiente de canarios. Contrajo nupcias con su compueblano Felipe Ortiz en 1960.

Estudió su licenciatura en Educación Secundaria y su Maestría en Historia en la Universidad de Puerto Rico. Hizo su tesis de maestría sobre la Fundación del Pueblo de Lajas desde sus inicios hasta 1898. Obtuvo su doctorado en la Universidad de Valladolid a través del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe (CEAPRC). El Dr. Ricardo Alegría fue su mentor y guía durante la tesis, que lleva por título, “Puerto Rico moderno en la narrativa de Enrique A. Laguerre: de ʺLa llamaradaʺ a ʺPor boca de caracolesʺ. La tesis es una “exposición histórico-social" de la narrativa del laureado escritor mocano Enrique Laguerre. Padovani de Ortiz interpreta el Puerto Rico moderno en la obra escrita del autor y cuestiona el devenir de la Patria en su proceso evolutivo como nación.

Padovani Rodríguez de Ortiz fue integrante de la primera clase graduanda de doctorado en el CEAPRC.

En 1963 se mudó a San Juan e inició su trabajo como maestra en la Escuela Eugenio María de Hostos en Puerto Nuevo. Luego trabajó en la Vocacional Miguel Such y la Antonio Sarriera de Country Club, ambas en Río Piedras. Entre sus estudiantes se destacan el periodista Rubén Sánchez y el fiscal Lcdo. Pérez Viera, quien trabajó en las vistas senatoriales sobre el caso del Cerro Maravilla.

Inició su carrera como profesora universitaria en 1980 en el Recinto Metropolitano de la Universidad Interamericana. Luego se trasladó al Recinto de San Germán como catedrática auxiliar.

“Lydia amaba enseñar. Cada grupo era especial. Decía que lo importante era que aprendieran, aunque fuera una sola cosa”.

Siempre corregía los trabajos con lápiz rojo. Insistía en la buena ortografía.

Seijo comentó la experiencia de una afamada médica que fue su estudiante. “La médica, cuyo nombre no voy a mencionar, era una excelente estudiante. Una vez en un examen sacó perfecto, pero escribió la frase idiomática a través incorrectamente. Escribió “atrabéz” en cuatro lugares diferentes. La doctora le dijo que por ese error el 100 por ciento le bajaría a noventa, pero que seguiría siendo A y no aprendería a corregir su error. Le dio un ochentainueve. La estudiante la acusó de criminal. Luego se disculpó y aprendió para toda su vida a escribirlo correctamente”.

La Dra. Padovani de Ortiz fue coautora junto a su ex discípulo el Dr. Pablo Luis Crespo Vargas del libro, “Lajas desde los amerindios hasta el siglo XIX: Historia, sociedad y cultura de un Pueblo”.

“La Dra. Padovani de Ortiz fue una profesora mu atenta y dedicada a sus estudiantes. Corregía los trabajos con prontitud y los entregaba para que uno verificara sus errores y así poder mejorar. Fue un excelente ser humano”.

Padovani de Ortiz enseño por cincuenta tres años, cuando fue abatida por el Alzheimer y se vio obligada a retirarse.

La Asociación Puertorriqueña de Historiadores (APH) le dedicará el Tercer Simposio de Microhistoria a celebrarse en el Recinto de Aguadilla de la Universidad de Puerto Rico el próximo octubre.

“La Dra. Padovani de Ortiz se forma en los años 1970 como una historiadora postmodernista que interpretaba la historia como una gran narración”, expreso Félix Cruz Jusino, quien representó al Dr. Félix Huertas González, presidente de la APH, a la Dra. Raquel Brailowski Cabrera, presidenta del Capítulo del Suroeste de la APH, y al Arq. Miguel Rodríguez López, rector del CEAPRC, quienes no pudieron estar presentes debido a compromisos previos. “El legado de Padovani de Ortiz se palpa no solo en sus trabajos históricos y literarios. Lo sentimos en su profundo amor por Lajas y el de sus compueblanos. Lo apreciamos en la devoción de sus estudiantes y la admiración y respeto de todos los que pudimos disfrutar de su gran conocimiento y sabiduría”.

Cruz Jusino comparó a Padovani con “un susurro, que con su voz melodiosa enriquecía el alma de los que la escuchaban. Era una brisa suave y cariñosa que sabía ser vendaval sin convertirse en tormenta. Una mujer elegante, hermosa y talentosa. Epítome de la femineidad”.

Le sobreviven a la Dra. Padovani de Ortiz su esposo Felipe y sus hijos Javier e Iván. Las cenizas de la Dra. Padovani fueron inhumadas en el Cementerio Municipal de Lajas el pasado domingo.