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Cuentos de un chusco lajeño, un viaje por la prosa de Ramón Alameda

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(San Juan, 11:00 a.m.) Cuentos de un chusco lajeño, Volumen I, publicado por la Editorial Akelarre, es el primer libro en prosa del escritor Ramón Alameda.

El libro es un compendio de treinta cuentos y veintisiete microrelatos donde la palabra fluye mágicamente del tintero de Alameda. Las imágenes son poderosas y los actos creíbles. Cada narración oculta sigilosa un deseo solapado del autor, sea este real o fantasioso.

“El libro es una epítome de cuentos escritos desde el 2011”, indica Alameda. “Es a su vez un homenaje a mi pueblo natal cuya sabia sagrada nutre mi creatividad y guía mi mano al plasmar en papel mis locuciones”.

Alameda es un hombre jovial que tiene un relato ladino para cada situación de la vida. Es a esa situación de embromar a la vida a pesar de sus pesares que hace alusión el cuento.

“El título hace referencia al tono pícaro de los cuentos. La vida es una experiencia que requiere vivirla con una sonrisa y sazonarla con una buena dosis de picardía”, añade el escritor lajeño.

Los cuentos son de fácil lectura. Alameda conoce el cuento y domina sus técnicas. El ritmo de la narrativa es grácil. Vamos desde una introducción que nos compenetra en la problemática hasta alcanzar un nudo para sumergirnos en un desenlace que nos deja con deseos de indagar más.

Alameda demuestra una vez más un dominio pleno del vernáculo, su profundo conocimiento de la psiquis humana y la gran profundidad de sus emociones.

Ramón escribe para todos. Juega con el léxico y las imágenes del lenguaje. La prosa es una extensión de su verso. Los cuentos vibran con ritmo caribeño, danzan en sala de alta alcurnia, huelen a cotilleo de barrio y degustan a néctar de los dioses.

La temática de los “ramoneos”, como se conocen los cuentos de Alameda, gira entorno a los grandes cuestionamientos de la existencia misma: la vida, la muerte, los valores ético-morales y la templanza. Los cuentos están henchidos de moralejas, que nos hacen cuestionar nuestras acciones. El autor maneja magistralmente los entuertos de la existencia que conducen al ser humano a su glorificación o a la perdición.

Los relatos son emotivos, sin caer en la novelesca, pero los hechos narrados harían la tarde de muchas amas de casa consagradas a los culebrones televisivos. Las narraciones son tan reales que los hechos podrían ser verídicos.

El autor utiliza su entorno, Lajas, como escenario principal para la narrativa. Empero juega con el espacio y el tiempo citando otros pueblos del país, proyectándose a los Estados Unidos y recreando eventos sangrientos de la Guerra de Vietnam para enriquecer la lectura.

El amor, la infidelidad y la muerte aparentan ser los temas favoritos de Alameda. Destacan en cuentos como El muerto vivo, Cazador Cazado, Eternamente Juntos, Cuchuco, Disparos al aire, entre otros. La infidelidad siempre está acompañada por la tragedia, la muerte o la humillación del hombre. La honestidad fascina a Alameda, tanto desde el punto de vista positivo como del negativo, así lo proyecta en la Recompensa donde dos hermanas se debaten entre quedarse o devolver un maletín con un millón de dólares.

La temática de la iglesia, el robo, la violación, la hipocresía, la traición y la falta de compromiso en las organizaciones despuntan en los microrelatos. En esta sección Alameda profundiza en la relación intrínseca que existe entre el individuo y la sociedad. Los “microramoneos” son un desfile por la vida diaria, cosas de barrio, sin olvidarnos del gran tema de Alameda, la muerte.

Alameda impregna a cada narración con vida propia. Las temáticas despuntan a lo largo y ancho del compendio literario, pero cada cuento es un mundo, con tramas, personajes únicos y desenlaces inesperados como lo hace en el cuento Siempre regresa.

El poder de la palabra de Alameda no debe sorprendernos. El escritor lajeño ha conquistado preseas en prosa y verso en su natal Lajas y en la República Dominicana. El cuento Cazador cazado obtuvo el Segundo Premio en los Juegos Florales celebrado por el Centro Cultural Anastasio Ruiz Irizarry en el 2012. En ese mismo certamen obtuvo el Primer Premio en Poesía. En el año 2014 obtuvo el Primer Premio con el microrelato Traición en la República Dominicana. En el 2016 obtuvo el Primer Premio en Poesía y el Primer Premio en Cuento en Los Juegos Florales del Centro Cultural de Lajas celebrados en memoria de la gestora cultural y educadora Sarita Sepúlveda.

“Ramón Alameda es un escritor para los tiempos”, asegura el Dr. Pablo L. Crespo Vargas, editor de Akelarre. “Los cuentos tienen grandes moralejas que nos hacen repensar la vida, analizar los grandes planteamientos filosóficos sin desdibujar la sonrisa de los labios”.

“Los ramoneos resucitan la picaresca del siglo XVI en un momento histórico donde se ha desmitificado el progreso superfluo de la sociedad puertorriqueña. El país requiere de una gran dosis de alegría y toneladas de optimismo. Las narraciones de Alameda nos hacen reír en medio de la preocupación y nos hacen conscientes de que al final, venceremos los obstáculos con ingenio y astucia”, agrega el también educador e historiador lajeño.

El año pasado Alameda publicó un poemario dedicado a Lajas, Cantata a Lajas. Cantata ha sido catalogado como el renacimiento del criollismo en la poesía nacional. El poemario fue el libro de mayor distribución por la Editorial Akelarre en el 2016.

Los “ramoneos” son una delicia literaria que aprisiona tu gnosis y encadena tu espíritu obligándote a continuar la lectura hasta la última narración. Nunca quedas saciado ante la mágica prosa. Es más, ya me pregunto que más oculta Alameda en su tintero.