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Loida Figueroa Mercado: Un siglo de historia puertorriqueña

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) En este año se conmemora el centenario del natalicio de la Dra. Loida Figueroa Mercado. Varias organizaciones como los Centros Culturales de Guánica, Guaipiao, Lajas, el Sur visita el Sur, la Asociación Puertorriqueña de Historiadores, entre otras, estarán llevando a cabo actividades en conmemoración de la efeméride.

Doña Loida es un personaje mítico que marcó la conciencia nacional como educadora en todos los niveles, historiadora, poeta, prosista, pero más que nada en su firme convencimiento de que Puerto Rico debe ser una nación libre y soberana.

A un siglo de su nacimiento Puerto Rico vuelve a sentir los rigores coloniales en el que se forjó su pensamiento. La historiadora se crio en un país dividido por las posesiones materiales, el discrimen racial, el machismo, la violencia de género, el poder colonial y la profunda separación creadas por las ideologías políticas.

La educadora era independentista. La ideología se fue gestando en su gnosis según maduró su pensamiento. La vorágine de los años 1930, las masacres de Río Piedras y Ponce, las luchas obreras, la pobreza, el discrimen, los amos ausentes, la caña de azúcar, el mar y el amor a la Patria tocaron su alma para moldear a un ser humano fuera de serie.

Conocía a doña Loida siendo un niño. Mi madre y mi padrastro eran muy amigos de la genial educadora. Tertuliaban sobre la cultura, la historia, el racismo, la pobreza y la política. Esas conversaciones calaron profundamente en mi ser. Luego me ayudó con un proyecto que hice sobre mi pueblo, Lajas, cuando estaba en séptimo grado en la Escuela Manuel A. Barreto en Mayagüez. Más tarde

Deifique a doña Loida siendo un niño. Hoy la venero. Amó la historia porque en ella está inscrita la esencia de la Patria, la identidad de la nación y la fuente inagotable para la cultura.

Conversaba recientemente con José Delanoy Pizzini, amigo, discípulo e hijo, quien dirige el Museo Pablo Casals, sobre la figura de doña Loida y su impacto en nuestras vidas. Recordamos la vivacidad de su carácter, la firmeza de su pensamiento, su amor por la historia y su poderosa conciencia como mujer puertorriqueña de ascendencia negra.

“Me carteaba con doña Loida. Las cartas son testimonio de nuestra profusa amistad. Las cartas eran importantes para ella porque son prueba historiográfica. Se quedaron varias publicaciones engavetadas que esperan ser publicadas…”, me comentaba el líder cultural.

Le comenté que hay dos frases famosas que doña Loida usaba que retumban en mi memoria: “Les voy a enseñar esto como si fuera un chisme” y la frase con que recibía a sus estudiantes en el Recinto Universitario de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico, “Soy prieta, pobre, puertorriqueña e independentista”.

Héctor “Tito” Zapata, presidente del Centro Cultural de Guánica, fue su discípulo en la escuela superior. En Guánica la educadora enseñó historia, francés y fue directora del coro escolar. Colaboró con la Casa de los Artesanos en Ensenada. Las vivencias de los trabajadores de la Central Guánica, las peripecias de los pescadores, su compromiso con la lucha laboral y la justicia social, así como su profundo amor por el mar son recogidos en su novela Arenales.

“Ya no hay maestros como doña Loida”, dice el gestor cultural. “Ella amaba enseñar. Recuerdo aquello de “les voy a contar esto como si fuera un chisme, porque a un chisme todos le prestan atención”, así conocimos la historia. Entendía que la educación era la fuerza liberadora de la pobreza, el motor que liberaría a la Patria”.

La figura de la Dra. Loida Figueroa Mercado se hace relevante en este momento en que la Patria es víctima de la tiranía colonial, de la mala administración de los capataces de los dos partidos políticos mayoritarios, la migración masiva y la desesperanza.

La prócer también experimento la diáspora. Vivió en carne propia el sufrimiento del emigrante boricua en la urbe neoyorquina. Una vez hizo referencia a su experiencia diciendo que “no sabía que mi gente sufriera tanto en Nueva York”.

No podemos continuar dialogando sobre esta mujer grandiosa sin conocer su historia.

Doña Loida Figueroa Mercado nació en Yauco el 6 de octubre de 1917 en el Callejón de la Amargura. Fueron sus progenitores don Agustín Figueroa, trabajador del cafetal y doña Emérita Mercado, empleada doméstica. Tuvo cinco hermanos, tres hermanas de doble vínculo: Priscila, Raquel y Elsie; un hermano por vínculo materno, Juan Arroyo Mercado y una hermana de crianza, Sonia Vélez.

Desde niña dio muestras de su inteligencia. Cursó sus grados primarios en las escuelas públicas de Yauco. Obtuvo el diploma de octavo grado en 1931.

Se vio forzada a abandonar brevemente la escuela a los trece años para irse a trabajar en la industria de la aguja debido a una enfermedad de su progenitor. Regresó a la Escuela Superior en 1933 con la intención de más tarde estudiar enfermería.

Fue durante la graduación de cuarto año del que era entonces su novio cuando decidió que quería estudiar hasta alcanzar un doctorado. El orador invitado de la graduación era el entonces rector de la Universidad de Puerto Rico quien hizo referencia a los beneficios de la educación universitaria.

Los padres quedaron sorprendidos ante la decisión de la hija, pero la apoyaron. No sabían cómo conseguirían los recursos económicos, pero confiaban en la determinación de la hija y en la providencia divina.

En 1936 doña Loida se graduó como segunda en su clase de la Escuela Superior de Yauco. Inmediatamente inició sus estudios en el Instituto Politécnico de San Germán, POLY (hoy Universidad Interamericana) donde fue becada.

Llevaba varios años de novia y decide contraer nupcias con el padre de sus hijas mayores. Consciente de la inteligencia de Loida, el esposo acepta en que ella estudie primero. La joven esposa se hospedó en la residencia de señoritas, un escándalo para la época.

Para ayudar a costear sus estudios la universitaria trabajó como: cuidadora de los niños de los profesores, en el comedor y cocina de instituto y tutora y ayudante de la granja avícola.

Como era normal, siendo estudiante quedó embarazada de su primera hija, Eunice Flores Figueroa, Los administradores del Instituto querían suspenderla, pero su determinación venció la moralidad hipócrita de su época. Aunque perdió un semestre, se graduó con su clase en el 1941 con el honor de Magna Cum Laude.

Durante el periodo entre 1942-1957 trabajó como maestra en los tres niveles en Fajardo y Guánica. Enseñó inglés, francés, historia de Puerto Rico y de Estados Unidos, entre otras materias.

Estuvo muy activa en la vida cultural de Guánica. Dirigió el Coro de la Escuela Superior y participó en las actividades de la Casa del Artesano en Ensenada.

En 1952 obtuvo una Maestría en Artes de la Universidad de Columbia, Nueva York. En 1957 abandona el sistema de educación pública para iniciar labores en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez donde alcanza la jubilación en el 1974.

Obtiene su Doctorado en Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid, España en 1968. El tema de su tesis doctoral fue: Puerto Rico y la oferta de leyes especiales de España.

La consagrada educadora dictó clases no solo en el Recinto Universitario de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico (UPR RUM), sino que fue profesora en la Universidad Interamericana, Recinto de San Germán (1957), Lehman College de CUNY (1971); City College de CUNY (1971); Brooklyn College de CUNY (1974-1977) y Yale University (1975).

Activista político

Doña Loida abogaba por la independencia para Puerto Rico. A principios de la década de los 1950 ingresó en el Partido Independentista Puertorriqueño. Ella y sus hijas fueron carpeteadas. En 1959 ingresó al Movimiento Pro Independencia (M.P.I.). Fue amiga personal de Rafael Cancel Rodríguez, Santiago Mari, Lidia Barreto, Juan Mari Brás, entre otros. 1980 fue candidata a alcaldesa bajo el Movimiento Pro Independencia por el pueblo de Mayagüez.

Masonería

Perteneció a la Logia Mariana Bracetti, logia femenina de adopción del Gran Oriente Nacional de Puerto Rico. En1990 fue admitida a la Logia Masónica, Gran Oriente Nacional de Puerto Rico, la cual era reservada sólo para hombres, previo a los cambios en su constitución. Loida Figueroa es la primera mujer en iniciarse en la masonería mixta

Reconocimientos

En el año 1996 la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba le otorga la medalla de la Orden por la Cultura Nacional por sus trabajos historiográficos sobre la relación entre las dos Antillas.

Deceso

Tras su retiro doña Loida viajo incansablemente promoviendo la independencia de Puerto Rico. Recibió ofertas laborales dese Nueva York para volver a la cátedra, pero las rechazó.

Planificaba un viaje a Cartagena de Indias, Colombia, cuando la sorprende la muerte, el 14 de diciembre de 1996. Tenía 79 años.

Le sobrevivieron sus hijas: Eunice Flores Figueroa, Antonia (Toñita) Olivier Figueroa; Rebeca Olivieri Figueroa y Avaris Castro Figueroa.

Publicaciones

La Dra. Figueroa Mercado fue una prolífera escritora. Estaba consciente de que cada documento era historiográfico, por eso lo escribía todo. Existen varios ensayos y trabajos inéditos. Al momento de su muerte había publicado:

Acridulce, poemas de corte románticos (1947)

Arenales (1961)

Breve historia de Puerto Rico, Primera parte (1968); Segunda parte(1977)

History of Puerto Rico from beginning to the 1892 (1972)

Tres puntos claves: Lares, historia y soberanía (1972)

Los abolicionistas de Puerto Rico (1974); Historiografía de Puerto Rico (1975)

El caso de Puerto Rico a nivel internacional (1979)

El papel histórico y social de la mujer en el Caribe Hispánico [1982]

Hostos (ensayos inéditos/selección y anotación de Emilio Godínez Sosa; síntesis biográfica de Hostos de Loida Figueroa (1987)

Hostos, el angustiado (1988)

Segundo Ruíz Belvis, el prócer y el ser humano de Mario Roberto Cancel Sepúlveda (1995).

En el año de su fallecimiento se encontraba trabajando en su Breve Historia de Puerto Rico (1900-1921).

Doña Loida Figueroa Mercado es Patria. El legado de esta gran mujer está inscrito en la consciencia de los hijos e hijas que aman a Puerto Rico. La Dra, Figueroa se consagró a la educación, a fomentar sentido de pertenencia, a la lucha libertaria y amar a la Patria. Honramos su legado y emulamos su gesta.

¡Loida Figueroa vive!