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Celestina Cordero y Molina, matriarca de la educación nacional

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altEn conmemoración del Mes de la Mujer y de la Abolición de la Esclavitud el Capítulo de Cabo Rojo de la Asociación de Graduadas de la Universidad de Puerto Rico organizó una charla sobre la educadora Celestina Cordero y Molina. El evento honró la contribución de la educadora a la educación y la formación de la sociedad puertorriqueña. La conferencia fue dictada por las Dras. Raquel Brailowsky Cabrera y Rosario Méndez Panedas, quienes investigaron la vida de la educadora y hermana del maestro Rafael Cordero como parte de la Cátedra de Mujeres Negras Ancestrales (CMNA).

La CMNA es un proyecto de rescate histórico, investigación, conservación y divulgación sobre la mujer afrodescendiente, explica la Dra. Brailowsky Cabrera, reconocida antropóloga, socióloga e historiadora. El proyecto pondera la importancia que tiene la mujer afrodescendiente en la configuración de la nación puertorriqueña. La Cátedra fue establecida por la escritora, investigadora y profesora Yolanda Arroyo Pizarro.

“En una sociedad patriarcal la mujer es relegada y sus contribuciones son omitidas”, denuncia Brailowsky Cabrera. “Ese ostracismo es mayor cuando el racismo impera”.

La Cátedra tiene un impacto histórico determinante para interpretar la idiosincrasia puertorriqueña, enfatiza Brailowsky Cabrera, quien preside el Capítulo del Suroeste de la Asociación Puertorriqueña de Historiadores (APH).

“La simiente de la nación yace en la historia oculta del mestizaje. Es un secreto a voces que somos una nación mestiza, cuyas madres, en su mayoría mujeres taínas y negras, fueron cubiertas por el silencio del olvido en un plan orquestado para blanquear el país. Las pocas mujeres proyectadas por los historiadores han sido de tez clara, sepultando balo la lápida del olvido las de piel oscura y su grandiosa aportación al país”.

“Hoy rescatamos la figura de Celestina Molina, maestra, cuyo rol ha sido ignorado por los historiadores a pesar de que la documentación historiográfica puntea su gesta y su extraordinaria aportación a la formación de la mujer en el siglo XIX”, añade la también escritora.

Las gestas de Celestina, mujer negra, porque se le reconociera como educadora y el ostracismo en que se sumió su figura fue el tópico principal de la oratoria de Méndez Panedas, profesora de español del Recinto de San Germán de la Universidad Interamericana.

“Los registros que conocemos sobre Celestina están basados principalmente en las visitas que hizo al Cabildo de San Juan exigiendo se le reconociera como maestra”, indica la educadora. “Imagínese lo que debió ser para una mujer negra presentarse ante un grupo de hombres blancos, machistas, que hablaban con la zeta como yo, aunque no tengo la culpa de eso”, dijo la profesora quien nació en España.

Celestina Cordero y Molina nació en San Juan el 6 de abril de 1787. Fue la hija mayor de Lucas Cordero, artesano y maestro, y Rita Moreno, ambos esclavos libertos, que vivieron primero en San Juan, luego se mudaron a San Germán, regresando más tarde a la ciudad capital. Explica Méndez Paneda que aún no se han encontrado documentos que prueben la residencia de la familia Cordero y Molina en la Ciudad de las Lomas.

La educadora tuvo dos hermanos, Rafael y Gregoria o Georgina (nombre borroso en documentos). Aprendió a leer y escribir de sus padres. En 1820 tenía una escuela para niñas en San Juan a la que asistían 116 estudiantes.

Los documentos del Cabildo indican que la maestra Celestina se presentó en ocho ocasiones ante las autoridades de la capital para exigir se le reconociera como maestra. Una vez logrado su objetivo, se presentó ante el Cabildo a exigir se le pagara el sueldo que se le adeudaba. Celestina, tal vez por las presiones con las cuales tuvo que lidiar, sufrió una crisis nerviosa, perdiendo la razón.

“Muchas mujeres en la historia han sido acusadas de perder la razón, pero nadie atestigua las circunstancias en que se genera esa enfermedad mental”, señala Méndez. “Hoy conocemos la depresión y las huellas que el estrés deja en la vida de las personas. Tan solo imagínense las presiones a las que fue sometida Celestina, mujer, negra, pobre y luchando por educar a otras mujeres para que tuvieran una mejor oportunidad en la sociedad”.

La genial maestra Celestina falleció el 18 de enero de 1862 a los 76 años de edad. El maestro Rafael falleció el 15 de julio de 1868. Ambos hermanos fueron célibes, vivieron vidas de extrema pobreza, consagraron sus vidas a la educación y fueron devotos católicos.

“La maestra Celestina debe ser reverenciada como lo es su hermano Rafael. Ella no contó con discípulas reconocidas como los tuvo el maestro. La mujer era invisible en la sociedad del siglo XIX. Celestina y Rafael fueron precursores de la abolición de la esclavitud y forjadores de una sociedad integrada, libre de prejuicios raciales y con oportunidades para todos. Ambos deben ser venerados como los padres de la educación pública del país”, concluye Méndez Panedas.

La charla concluyó con un llamado a promover a la maestra Celestina y exigir que su legado se mantenga vivo en las escuelas del país. La Dra. Brailowsky declamó un poema que compuso en honor de la insigne educadora.

El grupo organizador del evento, el Capítulo de Cabo Rojo de la Asociación de Graduadas de la Universidad de Puerto Rico, es uno de los dos capítulos que han sobrevivido en el tiempo a una organización que una vez proliferó en el país.

“La organización fue fundada por maestras egresadas de la UPR”, explica Joanne Savino, presidenta. “El capítulo de Cabo Rojo se estableció en 1959. Todavía está activo el de Río Piedras, pero no lleva a cabo una labor cultural y educativa como nuestro grupo”.

Además de patrocinar actividades educativas y culturales, la organización otorga anualmente una beca en memoria de la profesora Chi García, quien fue profesora benemérita de primer grado en la Ciudad de Betances. La matrícula actual de la asociación es de 28 miembros, incluyendo una de las fundadoras que se mantiene activa.

La gestora cultural y líder cívica, Myrna Lugo, presentó una ponencia sobre la efeméride que conmemora la lucha de la mujer trabajadora y su evolución al Día Internacional de la Mujer.

La moderadora de la noche fue la Dra. Eloísa Pagán, reconocida gestora cultural y muy querida veterinaria en el suroeste del país.

“Existe un gran desconocimiento sobre la aportación de la mujer a la sociedad puertorriqueña”, expresó la Dra. Eloísa Pagán. “El empoderamiento de la sociedad puertorriqueña se logrará cuando reconozcamos la aportación igualitaria de la mujer y el hombre en la concepción de la nación. Es un deber de todos los puertorriqueños y puertorriqueñas investigar y reescribir la historia del país otorgándole el lugar que le corresponde a la mujer”.

La historia y contribuciones socioeconómicas y culturales de la mujer puertorriqueña y de los afro-descendientes todavía están por escribirse. Existen muchas lagunas que deben investigarse. Todavía falta mucho para hacerle justicia a dos grupos que han sido marginados por la sociedad y la historia.