Mar08222017

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Serie Especial: Boricuas investigan la museología dominicana

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alt(San Juan, 11:00 a.m.) “La Patria se ama como a la vida”, estas palabras estaban inscritas sobre la bandera dominicana en carteles a lo largo y ancho de la República Dominicana. La frase caló profundo en el grupo de estudiantes del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe (CEAPRC) que bajo el liderazgo del Dr. Ignacio Olzagasti visitó durante Semana Santa el país vecino con el propósito de estudiar y evaluar la museología y la museografía de la nación quisqueyana.

“El sentido identitario de los dominicanos se palpa en todas partes. La gente demuestra un profundo conocimiento sobre su acervo histórico-cultural. El gobierno tiene un compromiso con la conservación del patrimonio y promueve la museología como memoria de las comunidades”, indica Daisy Vega, estudiante doctoral quien posee una maestría en museología.

El viaje fue un encuentro con un país desconocido, nada que ver con los cuentos de camino que muchos turistas, embaucados por las industrias hoteleras, poseen de la nación hermana.

“Nuestros amigos y familiares nos hablaron de un país pobre, repleto de criminalidad, de gente sin cultura… Fue un choque con una realidad diferente. Nos encontramos con una nación orgullosa de ser dominicanos, que nos hablaban con veneración de Eugenio María de Hostos, que reconocen la aportación de don Ricardo Alegría al rescate de su patrimonio… Una nación orgullosa de ser libre y soberana”, señala la abogada Zaimy Rodríguez Sánchez, quien estudió el diplomado en Relaciones Internacionales en el CEAPRC.

El choque cultural fue aún mayor cuando los que emitían sus comentarios eran personas de la calle, jornaleros, empleados de hoteles, barredores de plazas, estudiantes del liceo (escuela superior)…

“En nuestro país muchas personas desconocen su historia a pesar de estudiarla en las escuelas”, afirma Kevin José Sánchez González, estudiante de antropología e investigador de la cultura en los cementerios. “Los dominicanos conocen a sus próceres y sus gestas. Idolatran a Hostos, lo aman como a uno de ellos. Hablan de Betances y lo llaman dominicano con un orgullo que me ha hecho meditar profundamente sobre la aculturación en que nos ha sumergido el coloniaje”.

El viaje cultural fue intenso. Se visitaron museos y colecciones privadas en Santo Domingo, Santiago, Higüey y San Pedro de Macoris. También se visitó el Archivo de la Nación donde les enseñaron los métodos de conservación utilizados para preservar documentos y mapas. El grupo fue recibido con honores en la Escuela de Diplomacia de la Cancillería de Relaciones Exteriores y por oficiales del Museo y Biblioteca del Banco Central de la República Dominicana. Además se visitaron monumentos públicos, religiosos y cementerios.

“El Dr. Olazagasti preparó un viaje cultural y curso de museología inolvidable”, afirma Ada Mundo, financista y estudiante de maestría en historia. “Hemos aprendido tanto y nos hemos percatado de las marcadas diferencias que existen entre un país libre y una colonia”.

“Lo más angustioso del viaje fue descubrir que tuvimos el mismo maestro en conservación del patrimonio material y museología, don Ricardo Alegría, y que en Puerto Rico hemos perdido la senda que ellos han continuado y venerado. No hemos valorado en esencia la genialidad de Hostos, Betances… y estamos en vías de perder al Dr. Alegría. La memoria de sus hechos y legados es honrada por nuestros hermanos dominicanos, mientras que en su Patria se van sumiendo lentamente en el silencio de los tiempos”, añade Mundo.

A los comentarios de los estudiantes del Dr. Olazagasti se sumó una llamada de la profesora Vanessa Vélez quien siguió las incidencias del viaje a través de las redes sociales. Vélez imparte inglés en el Colegio Universitario del Condado de Passaic en Nueva Jersey y está investigando el sistema educativo dominicano a raíz de que sus estudiantes más sobresalientes son originarios de la República.

“Es fascinante como el sistema educativo ideado por Hostos, instaurado hace unos 130 años, capacité a los estudiantes para enfrentar los retos del siglo XXI. Los conocimientos y habilidades que poseen ellos no los hemos encontrado en estudiantes de otras nacionalidades”, puntualiza la hija de una tercera generación de la diáspora puertorriqueña. “Me llena de tristeza que en Puerto Rico el sistema no se fundamente en los principios filosóficos hostosianos, más aún cuando Hostos está considerado uno de los cincuenta filósofos más influyentes de todos los tiempos”.

El viaje fue uno emotivo y cargado de experiencias de aprendizaje.

“La experiencia ha sido una fuente inagotable de conocimientos, cuestionamientos e interrogantes sobre nosotros como individuos, profesionales, el presente incierto que vive Puerto Rico y el potencial oculto tras la verdadera historia de la nación puertorriqueña”, razona Sánchez González.

Llamó la atención el compromiso público, privado y comunitario para mantener viva la pequeña y la gran memoria de la nación a través de la museología.

“Dominicana es leal, como indica su nombre, a su memoria. Los museos resultan indispensables para conservar esa memoria en las comunidades y la nación en su totalidad”, comenta el arquitecto Elliot Santos, estudiante doctoral. “Tomo otros dos cursos sobre museos con el Dr. Olazagasti lo que me permitió evaluar concienzudamente la museografía y la museología de los lugares visitados. Resulta impresionante la diversidad de los museos, el despliegue de piezas que van desde lo tradicional hasta lo más innovador y lo importante que resulta el museo dentro del rompecabezas identitario de un pueblo”.

El viaje oficial duró nueve días, pero algunos estudiantes decidieron alargar su estadía para ahondar en sus investigaciones.

“La gran riqueza cultural de la República Dominicana y su excelente red de museos son fieles testigos de que cuando un pueblo quiere mantener vivo su legado histórico-cultural no existen limitaciones”, afirma Rodríguez Sánchez.

“Los dominicanos también nos dan cátedra sobre cómo actúa un pueblo cuando desea erradicar la memoria de los líderes que lo han oprimido. El deterioro del Museo del Hombre Dominicano y el Faro Colón son ejemplo de que los pueblos no perdonan a sus opresores por mega monumentales que sea su obra”, sostiene Vega.

Las grandes interrogantes de todos fueron: ¿Por qué Puerto Rico no cuenta con museos como los de la República Dominicana? ¿Cómo puede sostener la República Dominicana su red museológica en todo el país mientras en Borikén el gobierno cierra y desmantela museos porque carece de recursos? ¿Cómo logra el gobierno dominicano restaurar sus monumentos? ¿Por qué los dominicanos pagan por visitar sus museos y monumentos mientras que en Puerto Rico la gente se queja por hacerlo? ¿Por qué es exitoso el turismo cultural en República Dominicana? ¿Por qué los puertorriqueños estamos perdiendo el sentido de pertenencia mientras los dominicanos se enorgullecen de su país y de las gestas de sus grandes hombres y mujeres? ¿Por qué crece la economía dominicana mientras la de Puerto Rico decrece? ¿Por qué nos pintan una imagen errónea de lo que es el país vecino?

Intentaremos responder a esas preguntas y muchas más a través de una serie de artículos sobre la museología, la cultura, la economía y la sociedad dominicana en próximos artículos.