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Publican libro sobre la evolución histórica de la educación en Lajas

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alt(San Juan, 11:00 a.m.) Historia del desarrollo de la educación en Lajas, del educador e historiador, Dr. Pablo L. Crespo Vargas, es un compendio de la evolución de la instrucción en la Ciudad Cardenalicia. El libro, publicado por la Editorial Akelarre, es el segundo volumen de la serie sobre Historia y Sociedad de Lajas del Centro de Estudios e Investigaciones del SurOeste.

La publicación es amena y de fácil lectura. Resulta ser una excelente fuente de información secundaria y sirve de modelo para el estudio de otros sistemas educativos municipales. Los datos generales sobre la instrucción escolar es el mismo para todo el país.

Crespo Vargas resalta los eventos que condujeron al distrito escolar a experimentar su época más gloriosa durante el primer lustro de la década de 1960 bajo el liderazgo del educador don Mario Pagán Irizarry. Los logros obtenidos bajo la ejecución de Pagán Irizarry como superintendente escolar (1952-1966) transformaron a Lajas en un distrito modelo que fue replicado por otros en el país (Pág. 69).

Lajas dio cátedra a Puerto Rico y don Mario fue parte integral del equipo que construyó el momento más significativo en la historia pedagógica del país. Por desgracia, la politiquería y los politicastros que siguieron a ese periodo no supieron valorarlo, se dedicaron a destruir el sistema de instrucción pública hasta llevarlo al momento crítico en el que estamos hoy día. Los problemas abruman al Departamento de Educación (DE), el sistema languidece, las escuelas se cierran y los estudiantes emigran con sus padres en busca de mejores oportunidades.

En este periodo cargado de incertidumbre y grandes cuestionamientos, el libro del Dr. Crespo Vargas es inspirador y motivador. La potente narrativa del historiador sobre un distrito escolar perdido en el suroeste de Puerto Rico, sus aspiraciones y logros, nos lleva a meditar sobre lo que podemos lograr si volvemos a soñar con construir un mejor país para todos los puertorriqueños.

Historia del desarrollo de la educación en Lajas es más que un compendio histórico sobre el desarrollo del distrito escolar de Lajas, a su vez es un atisbo al proceso educativo puertorriqueño. No podemos desligar el microcosmo lajeño del macro nacional porque las directrices educativas emitidas por el Departamento de Instrucción Pública (DIP; hoy DE) regían y rigen la política educativa de los distritos escolares.

El libro inicia el recorrido histórico de la educación lajeña describiendo el sistema educativo que imperó bajo el sistema español. La dicotomía estado-iglesia establecía una educación religiosa y la enseñanza de la lectura, escritura y aritmética básica a los varones, relegando a las hembras a las tareas hogareñas. La narrativa histórica nos conduce a las intentonas decimonónicas por establecer una universidad en el país, el surgimiento de institutos educativos para féminas y las reformas educativas logradas por los Decretos Orgánicos de Instrucción de 1865 y 1880. Concluye Crespo Vargas esta introducción histórica con los detalles más significativos de informe sobre la educación en el país emitido por los invasores estadounidenses en 1899. (Pág. 25).

El Lajas de la colonia española era un villorrio bajo el dominio de San Germán, aislado de la Ciudad de las Lomas por la falta de caminos adecuados y las inclemencias del tiempo. La educación estaba en manos de la Iglesia Católica, pero esta carecía de los sacerdotes necesarios para llevar el pan de la enseñanza a los lajeños. Esta situación obligó al cabildo sangermeño a emitir una disposición en 1838 para que los padres se hicieran responsables por la educación de sus hijos (Pág. 27) estableciendo escuelas privadas y pagando el salario de los educadores. Sin embargo, la disposición fue infructuosa debido a las circunstancias imperantes en un poblado que dependía del rubro de la agricultura para su subsistencia.

“Las circunstancias de la enseñanza no eran fáciles. No todo el mundo aprendió a leer y escribir, la gran mayoría de los niños de edad escolar no tenían esa oportunidad. La vida comunal era dedicada al cultivo de la tierra y al pastoreo, tareas donde los jóvenes debían participar debido a la necesidad económica de la época”. (Pág. 28).

Lajas se constituye en municipio en 1883. El Decreto de 1880 obligaba al nuevo cabildo a establecer una Junta Local de Instrucción, establecer escuelas urbanas y rurales y pagar los salarios de los maestros. (Pág. 29). Los logros educativos fueron ínfimos. Se establecieron escuelas y se implementó una educación más abarcadora, pero los números de los estudiantes eran inferiores a los de la población de edad escolar en el municipio. (Págs. 30-31).

La llegada de los invasores estadounidenses representó mejorías en el sistema de instrucción pública lajeña. Crespo Vargas señala que, “El gobierno estadounidense buscaba realizar cambios al sistema educativo en la Isla estableciendo una visión dirigida a modificar la educación, atemperándola a la visión estadounidense… la llamada “americanización de la sociedad”, que a la vez creaba un sistema dirigido a las masa donde las facilidades, los materiales educativos y la metodología utilizada favorecían al nuevos sistema colonial”. (Pág. 34).

El lenguaje de educación establecido por el nuevo régimen fue el inglés, lo que generó una resistencia al aprendizaje por la mayoría de la población. No es hasta 1949 que el español es designado como idioma oficial de enseñanza y se inicia la verdadera trasformación educativa del país bajo el liderazgo del profesor Mariano Villaronga Toro, secretario del DIP y don Luis Muñoz Marín en la gobernación. (Págs. 35-38).

Entre los logros educativos de los primeros años del régimen colonial estadounidense estuvo la construcción de facilidades educativas. La primera escuela construida por los estadounidenses en Lajas lo fue la Escuela Hamilton en el Barrio Candelaria en 1901. La construcción de salones de clases adecuados, las leyes educativas más estrictas, el progreso económico y las mejoras en las condiciones de salubridad colaboraron para hacer la educación más accesible a los residentes del municipio. (Págs. 39-41).

El hito más importante de esos primeros años del nuevo sistema escolar fue la construcción de la Escuela Oliver Hazard Perry entre 1904 y 1907. (Págs. 43-47). El nuevo plantel educativo fue construido en la esquina sur de la plaza pública del municipio. Fue la primera estructura edificada con ladrillos, mampostería y cemento en el municipio. El desarrollo socioeconómico y político de la Lajas durante los primeros 70 años del siglo XX giró en torno a este plantel educativo. Lajas creció como ciudad, sistema escolar, centro agrícola, manufacturero y turístico gracias a ideas que se cuajaron entre las paredes de la Escuela Perry. (Págs. 61-75).

El libro incluye una hojeada a la historia de otras escuelas públicas y privadas establecidas en Lajas durante el siglo pasado. (Págs. 77-84).

Crespo Vargas no olvida la controversia existente sobre los orígenes de la Universidad Interamericana (UI) que, desde el punto de vista lajeño, surge en el barrio Palmarejo como heredera del Instituto de Agricultura, Artes y Oficios de Laja. El Instituto, que operó entre 1906 y1911, fue fundado por don Juan Cancio Ortiz. El líder educativo y político lajeño sede la institución al Reverendo John Will Harris al enfrentarse a situaciones complejas, incluyendo le retiro de las subvenciones del gobierno estatal y hacerse miembro de la Iglesia Presbiteriana, de la cual Harris era ministro. Este legado histórico es negado por los administradores de la UI. Me atrevo a indicar que Crespo Vargas, como buen lajeño, apoya la teoría de una conspiración por erradicar la aportación de Lajas y de Ortiz en los orígenes de la institución universitaria. (Págs. 49-59).

El historiador incluye entre los anejos información relacionada con la nominación de la Escuela Oliver Hazard Perry al Registro Nacional de Propiedades Históricas y una ponencia que presentó en el Primer Simposio de Microhistoria, llevado a cabo en Lajas en octubre de 2015, titulada El impacto de la Escuela Perry en el desarrollo de Lajas: Microhistoria cultural de una comunidad.

Crespo Vargas es producto del sistema escolar público lajeño y trabaja como maestro en la Escuela Superior Leonides Morales Rodríguez en la Ciudad Cardenalicia. Posee un doctorado en Historia de América del Recinto Metropolitano de la UI. Es también profesor de historia en el Recinto de San Germán de la UI, donde obtuvo su licenciatura.