Sáb11182017

Last update08:57:06 PM

Serie Especial: La respuesta cultural ante el embate de Rosselló: habla Néstor Irizarry Remus

  • PDF

alt(San Juan, 11:00 a.m.) Los momentos críticos que enfrenta la sociedad puertorriqueña requieren un análisis intrínseco sobre el impacto que estos tienen en el sentido identitario nacional y su mayor expresión que es la cultura. La crisis económica y fiscal viene acompañada por el derrumbe de la gran mentira que era el concepto idealizado de un estado libre asociado. La verdad siempre estuvo presente, pero muchos se negaban a aceptar que Puerto Rico es una colonia estadounidense.

El enfrentamiento con la realidad genera cambios. En el caso de Puerto Rico la realización de su situación política es sólo el último eslabón en una cadena de eventos que han golpeado sus valores ético-morales y culturales. La evolución del país de una sociedad agrícola a una industrializada y luego a una de economía neoliberal fue lentamente transformando el archipiélago de uno productor en uno consumista y dependiente en su totalidad de las mercaderías de la metrópoli. Fuimos entrampados con un falso progreso que solo ha servido para menoscabar la percepción de quien realmente somos como individuos y colectivo nacional.

Los medios de comunicación han sido utilizados para fomentar una imagen negativa del puertorriqueño y su acervo. La percepción de que somos un pueblo dócil, vago y mantenido ha calado profundamente en la psiquis de los ciudadanos. La mentira, usada a beneficio de la metrópoli de turno, ha enfatizado el menosprecio a los valores identitarios haciendo mella en el sentido de pertenencia. El sistema ha fomentado el desconocimiento histórico sobre las efemérides patrias y las gestas de los grandes hombres y mujeres puertorriqueños porque en ellos se encierra la verdad que destruye su empeño por erradicar el sentido identitario.

Magistralmente el sistema utiliza la crisis económica y fiscal para fortalecer su tesis sobre la sociedad puertorriqueña. Dividen al pueblo de tal forma que cuando voy al mercado escucho comentarios peyorativos sobre los que reciben asistencia social, como si cien dólares dieran para mucho hoy día. Miles abandonan el país para adentrarse entre los entuertos de la metrópoli en busca de empleo, mientras sus espacios son llenados con nuevas familias que supuestamente vienen a fomentar la empleabilidad local.

La situación económica fuerza a los padres a desconectarse de sus hijos porque las obligaciones toman prioridad para mantener estilos de vidas acorde a la nueva idea de modernidad. Las nuevas generaciones son presa de las redes sociales y de la globalización diluyéndose su identidad porque sus padres no han podido transmitir con su ejemplo la esencia de la puertorriqueñidad. La identidad no te lo da el nacimiento, es a través del aprendizaje que nos conectamos con las tradiciones que nos identifican con tal o cual nacionalidad.

El desapego por las presiones socioeconómicas agranda la brecha generacional entre padres e hijos porque deja en manos de terceros, entiéndase la escuela y por ende el sistema, el vínculo con solidifica la familia y su interrelación con el colectivo nacional. Lo padres se convierten en suplidores de necesidades materiales no en ejemplos a emular. Este desapego cercena la transmisión tradicional oral y participativa de la herencia familiar y el legado cultural nacional. No existen eventos familiares que fortalezcan nexos, gesten sentido de pertenencia y orgullo patrio. Las familias se distancian, se corta la comunicación. El acceso a la Internet y el cable se apoderan de la imaginación del niño y este va absorbiendo ideas foráneas que ocupan el espacio que debió ser llenado por las tradiciones familiares. No es negativo expandir el conocimiento y adquirir nuevos paradigmas, el problema surge cuando no tenemos una base identitaria sólida y nos diluimos dejando de ser parte del colectivo, esto al final implica la desaparición del acervo identitario de nuestra sociedad, la mancha de plátano como la llama el poeta nacional don Luis Llorens Torres.

No podemos continuar el dialogo si no definimos cultura para el propósito del artículo. Cultura es un término muy amplio, porque encierra todo aquello que hace el ser humano en la sociedad donde vive, pero para nuestro propósito el término hace referencia a las costumbres y tradiciones que nos identifican como puertorriqueños.

Todas las culturas evolucionan, pero siempre se mantienen unos principios básicos que la identifican sobre las demás. En el siglo XX, los puertorriqueños eran conocidos por el ¡Ay bendito!; la erre alveolar; las canciones “En mi Viejo San Juan” y “Verde Luz” y los bailes de danza, bomba y plena. Si usted le pide a un joven de hoy que le cante “En mi Viejo San Juan” o le hable de la danza, probablemente le pregunte ¿qué es eso? La situación se complica cuando usted le pregunta que es un puertorriqueño o qué es la puertorriqueñidad.

Ante esta situación de desconocimiento y desapego decidí entrevistar a varias personas relacionadas con el ámbito cultural a través del país para conocer su opinión sobre la cultura puertorriqueña, el impacto de la crisis fiscal sobre el rubro, el futuro de la identidad nacional y el de la educación universitaria. El cuestionario cuenta de nueve preguntas, al concluir todas las entrevistas se evaluarán las respuestas para tener un cuadro claro sobre la salud de la cultura nacional. Las entrevistas incluyen a gestores culturales de todas las regiones del país e ideologías políticas.

Iniciamos esta serie con el educador, columnista periodístico y gestor cultural lajeño, Néstor Irizarry Remus.

¿Cuál es el futuro de la cultura puertorriqueña?

“Impredecible. Estamos en una encrucijada histórica y en tiempos de cambios de tradiciones y valores. El futuro cultural del país dependerá grandemente de los esfuerzos que se lleven a cabo para concienciar a las nuevas generaciones sobre el valor identitario. Estamos compitiendo contra fuerzas monumentales que se apoderan de la imaginación de los jóvenes y las manipulan a su antojo. Hemos fallado en desarrollar estrategias capaces de capturar la atención de la juventud. Es imperativo motivar a los jóvenes a sentirse orgullosos de su acervo histórico-cultural”.

¿Qué hace usted para fortalecer la cultura y el sentido identitario del país?

“Me presento como modelo trayendo mi pasado en la educación para crear un sentido de pertenencia hacia la patria. Comparo mi pasado con el presente cuando surgen situaciones que se puedan integrar”.

¿Qué impacto tendrá la reducción presupuestaria gubernamental en las instituciones culturales del país?

“El impacto será negativo porque habrá una reducción drástica en el presupuesto para la cultura. Sin embargo, si los proyectos de turismo cultural propuestos por la administración Rosselló son exitosos, tal vez se puede evitar un daño irreparable a la gestión cultural del país y se generen los recursos para asistir y subvencionar la gestión cultural nacional”.

Planifican crear un departamento sombrilla para las organizaciones culturales gubernamentales, ¿está de acuerdo con la creación de un departamento de cultura? ¿Beneficiará este departamento la gestión cultural nacional?

“Siempre y cuando no se politice, beneficiaría; yo estaría de acuerdo”.

“Es un proyecto que tantas administraciones del PPD y del PNP han propuesto. El cuatrienio pasado el Senador Antonio Faz Alzamora radicó un proyecto de ley para crear y elevar a rango de gabinete constitucional el Departamento de Arte y Cultura donde estarían agrupados todos los componentes culturales gubernamentales del país. El Proyecto del Senado 1269 establecía un director por diez años. El candidato debía estar activo en el quehacer cultural y su designación debía ser aprobada por las dos cámaras legislativas. Ese proyecto de ley especificaba que serían parte del Departamento de Arte y Cultura, el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), Corporación de las Artes Musicales, Corporación del Conservatorio de Música de Puerto Rico, Corporación del Centro de Bellas Artes, Corporación de Puerto Rico para la Difusión Pública, Oficina Estatal de Conservación Histórica, Escuela de Artes Plásticas de Puerto Rico, y el Programa de Desarrollo Artesana. El Proyecto actual incluye lo mismo”.

“Hasta el presente todo se ha quedado en el tintero”.

¿Cuál será el papel del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) en los procesos culturales de la nación? ¿Sobrevivirá?

“El ICP perdió el norte. Desaparecerá por no realizar eficazmente su trabajo. Se debe hacer la salvedad de que se necesita que más ciudadanos y profesionales se integren al ICP para realizar una labor efectiva”.

La institución en que usted labora, ¿cómo colabora en fortalecer la educación, el sentido identitario y la cultura del país?

“Se realizan actividades de todo tipo que enriquecen nuestro acervo cultural integrando todas las materias a las Bellas Artes y las actividades comunitarias patrocinadas por el gobierno”.

El sentido de pertenencia parece diluirse entre las nuevas generaciones, ¿qué podemos hacer para reformar el sentido de pertenencia? ¿el identitarios?

“Es difícil manejar nuestra juventud hacia esa dirección porque ya no sienten amor patrio. El tiempo ha dejado cicatrices de desconfianza, indecisión y autoestima baja”.

¿Cuál será el rol de las universidades del país en el siglo XXI?

“Depende de los administradores y sus facultades; no ponerse de acuerdo es muy mal ejemplo. A veces quienes tienen razón son los menos. La indefinición política de Puerto Rico y seguir siendo una colonia aísla a nuestra juventud que no se interesa por el tema. La situación del coloniaje debió resolverse hace muchas generaciones”.

¿Cumplen las universidades del país con las exigencias de la modernidad? ¿Qué proyectos deben implementar las universidades ante la reducción de estudiantes potenciales?

“Lo que más perjudica es el alto costo de los estudios universitarios y que se establece un comercio entre la oferta y la demanda de empleos en nuestra sociedad. Se vende lo que se compra. La educación no debe ser comercio. Se gradúan “robots”.