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Defender a capa y espada nuestra cultura

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alt(San Juan, 11:00 a.m.) Recientemente el buen amigo Félix Cruz comenzaba un foro entre diversos colegas y amigos sobre el tema de la cultura. La primera pregunta que se hacía en el foro para abrir el debate fue; “¿Cree que la cultura puertorriqueña es un obstáculo para la estadidad?” Confieso que no aporté en debate pues sentía que era llover sobre mojado, pues todas las personas que participaron seguían la misma línea de pensamiento a la que me inclino; defender la cultura a toda costa. Reconozco que fue un placer leer los comentarios que constantemente veía en mi teléfono. Fue como leer un grupo de súper héroes dispuestos a defender a capa y espada nuestra cultura.

Mientras observaba los comentarios recordaba mis cursos relacionados al tema y las conversaciones de pasillos con diversos profesores en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe. Muy en particular recordaba un curso sobre políticas culturales impartido por el Dr. Jaime Rodríguez Cancel. Más que impartido debería decir que era moderado por el profesor pero más bien era un dialogo entre todos los presentes. Poetas, historiadores y lideratos dialogábamos sobre la importancia de la cultura y los valores patrios.

En esos diálogos enfatizábamos sobre la cultura es lo que nos diferencia de otros pueblos. Al mismo tiempo señalábamos que la cultura es un elemento que está en constantes transformaciones y cada generación hace sus aportaciones a la variedad cultural e histórica. Como bien señalaba el Dr. Fernando Picó, “No hay historias definitivas”. De igual manera el arqueólogo y amigo Miguel Rodríguez López nos ha enfatizado en diversas ocasiones que “la cultura es la fuerza que nos mueve”.

Gran parte de eso es el orgullo de ser puertorriqueño que aflora en muchos de nosotros cuando escuchamos el repiqueteo de unos panderos, el charasquido de un güiro, el sonar de las cuerdas de un cuatro o el ver enarbolada nuestra bandera. Es con esa emoción que un joven villalbeño se lanzó con un emprendedor proyecto titulado “78 pueblos y una bandera.” Con solo una iniciativa este nobel artista se ha lanzado a plasmar la bandera mono estrellada puertorriqueña en los 78 pueblos de la Isla. Como boricua sentí gran orgullo al descubrir que la obra de arte de este artista se encontraba cerca de mi casa. Mayor fue mi emoción como rincoeño cuando varios días después que había sido colocada la bandera, el municipio se había dado a la tarea de continuar un hermoso mural teniendo como base, pero sin afectar la bandera que allí había sido plasmada.

Daba gusto el ver como familias de diversas partes de Puerto Rico venían a ver el arte de los tres artistas que habían grabado su creatividad con pinceladas de orgullo patrio. Constantemente veía en las redes sociales como la foto de Rincón se iba transmitiendo por el mundo. Incluso puertorriqueños radicados en la diáspora tienen esta esquinita como un destino obligado para evidenciar su orgullo patriótico.

Pero con gran tristeza observé hoy que la querida bandera mono estrellada había sido mutilada. No podía creer semejante irreverencia contra una obra de arte y una falta de insensibilidad para uno de nuestro emblemas nacionales, un vandalismo hacia nuestra cultura. Los comentarios de repudio a tal acto no se hicieron esperar en mis redes sociales. El historiador Félix Huertas apuntaba: “La ignorancia y falta de valores son una mezcla despiadada.” Un buen amigo me contaba como el recientemente había estado allí con su niño y lo difícil que fue al ver la foto mutilada y la pregunta de su niño de por que la gente hace eso. Otros comentarios afirmaban como la falta de valores, la pobreza mental que nos arropa.

Solo puedo concluir que es un crimen, una atrocidad que peca de ser una burla al artista y un insulto a nuestra cultura puertorriqueña. Como bien comentaba mi tío, en la foto: “Que pena! No hemos evolucionado.

Y la buena noticia en esta historia es que no todo está perdido. Un día después de que la bandera había sido mutilada, un grupo de chicas rincoeñas se dieron a la tarea de restauran la obra en Rincón. Movidas quizás por el orgullo patrio y la defensa de un legado.

Es menester reconocer esta acción y darle un fuerte agradecimiento a Angelica Pérez, Madeline Chaparro, Nayeli Carrero y Eva Luz Medina Cardona, quienes tomaron la iniciativa y decidieron tomar acción demostrando que a pesar de las malas acciones de unos pocos, también hay muchos, y en este caso debo decir que hay muchas que están dispuestas a conservar los valores y la cultura puertorriqueña.

El acto de mancillar la bandera puertorriqueña es una afrenta contra todos los puertorriqueños, aún contra aquellos que vandalizaron el pendón glorioso que nos representa como pueblo, asumiendo que estos perpetuadores lo sean.

El poeta nacional, don Luis Llorens Torres, decía que todos los puertorriqueños llevamos una mancha de plátano que ni el jabón ni la plancha pueden quitarnos. En tiempos más modernos se hace referencia. Por eso, Estos vándalos, de ser puertorriqueños, tienen la mancha de plátano que nos identifica como nación en el contexto caribeño.

Porque, aunque no quieran, serán siempre señalados como puertorriqueños. Refleja también el desapego que algunos sienten hacia la puertorriqueñidad. La cultura es en esencia quienes somos como pueblo. El respeto a los símbolos patrios y a la diversidad de la cultura puertorriqueña.