Mié10182017

Last update07:10:39 PM

De todas maneras, Tuto

  • PDF

alt(San Juan, 9:00 a.m.) Hace exactamente una semana, murió el compañero, amigo y líder nacional Jenaro “Tuto” Marchand Rodríguez. Para todo los que le conocimos, simplemente Tuto Marchand. Para todos que seguimos su obra social, la cual sin lugar a dudas tuvo efecto político, lo reconocemos a él como un prócer nacional cuyo legado histórico merece ser estudiado y explorado.

Tuto fue una persona que luchó por lo que creyó, lo cual se tradujo en su vida en la defensa, entre otras cosas, del valor de la soberanía deportiva. En esa medida, el contribuyó a explicar de manera práctica, y reconociendo el aporte de otros y otras en su generación, a valorar la identidad puertorriqueña asumida como ente con poderes políticos de naturaleza soberana. Esto lo hizo a través del deporte.

Muchos se habrán olvidado, o nunca lo supieron que, a principios de la década de 1980, Tuto junto a Germán Rieckehoff Sampayo, lucharon por la defensa de la soberanía deportiva, contra el entonces gobierno dirigido por Carlos Romero Barceló. Fueron años difíciles, donde Tuto junto a otros, supieron dirigir la lucha. A ver ido a ver a Tuto Marchand, su féretro expuesto en la Casa Olímpica del Comité Olímpico de Puerto Rico (COPUR) es un recordatorio de que la lucha de la década de 1980, no fue en vano.

Yo lo recuerdo por esto y por más. Por ser amigo de mi padre, Emiliano, pero también por ser amigo mío en propio derecho y méritos. En la relación con mi padre, Tuto supo romper la represión y limitaciones que el gobierno de los EE.UU. impuso, también durante dicha década de 1980, a las delegaciones de jugadores cubanos, en particular de baloncesto, que venían a Puerto Rico. En más de una ocasión, conocí a Tuto en la casa de los Nina, junto a los jugadores y dirigentes de la selección nacional de baloncesto cubano. Esto, también en abierto desafío “soberano” al imperio y a las autoridades locales que intentaban hacer todo por evitar que se diera un contacto de pueblo entre los cubanos y los boricuas.

Pero a Tuto también lo conocí como mi amigo, a quien en más de una ocasión fui a ver a su oficina de FIBA-Américas para consultarle distintos inventos en torno al baloncesto que estaba intentando desarrollar. Siempre con el mismo cariño, siempre con la misma solidaridad, y sobre todo con una ternura muy especial que tenía Tuto. Esa forma cariñosa de hablar, expresando una claridad mental en sus ideas junto un gran sentido de alegría.

En fin que de todas maneras, y ante todo, para Tuto va este recordatorio, por lo que fue: un gran puertorriqueño que siempre actuó de forma soberana. Hoy nos toca a nosotros, investigar el valor de su contribución a la soberanía nacional. Gracias Tuto.