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Deborah Magdalena Torres Forestier: heredera de su tía abuela, Ruth Fernández

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El escenario vibró con su potente voz. El cuerpo de diosa nubia se contorsionaba con el ritmo de la música. Los movimientos de sus manos eran toda una alabanza a la memoria de su tía abuela, Ruth Fernández, “la voz de Puerto Rico hecha canción”. Deborah Magdalena Torres Forestier declamaba un poema en honor de titi Ruth en el corazón de Miami, Florida.

Deborah Magdalena es actriz, poeta y cantante. Ha participado en series televisivas y películas estadounidenses. También trabaja en los circuitos de los clubes estadounidenses donde comparte su poesía e interpreta tonadas con efervescente sabor boricua.

La exitosa actriz y poeta representa a la tercera generación de una talentosa familia ponceña y mayagüezana. Es hija del sobrino de la gloriosa Ruth, el reconocido pianista, Néstor Torres Fernández (QEPD) y de la mayagüezana Provi Forestier Charluisant, hija del empresario Conrado Forestier. Es la hermana menor del afamado flautista, Néstor Torres y de la líder comunitario, Haydee Torres, ambos residentes en Miami.

-He sido una artista desde el día en que nací, enfatiza Deborah Magdalena. Comencé bailando, pero durante mis años como adolescente rebelde, descuidé mi cuerpo y la danza. Luego de terminar la universidad me concentré en la actuación. Luego de estudiar por tres años en “HB Studios” en la Ciudad de Nueva York mi carrera tomó su rumbo.

¿Cuándo te iniciaste como poeta?

-Comencé a escribir poesía luego del trágico 11 de septiembre. En el incidente falleció el novio de mi amiga Tanya, el bombero Sergio Gabriel Villanueva, escribir me sirvió de terapia. Iba a lugares donde se realizaban lecturas de poemas para compartir con otros lo que escribía. Un día me di cuenta que era dueña de un verbo poderoso y mi carrera como poeta tomo auge.

¿Sobre qué escribes?

-Escribo sobre la vida, la vida y todo, sobre todos, todo aquel que es parte de mi vida. Me enseñaron, y comparto esta lección que es una joya, que si escribes sobre lo que conoces y lo que te afecta, todos se conectaran contigo.

-La gente no tiene que entender lo que escribiste, ni siquiera gustarle o respetarlo, tienen que ser inspirados por tus palabras. “Aún respetar lo que dices. La gente se tiene que inspirar por tus palabras, y tu trabajo les debe de motivar. Eso es arte. Eso es lo que los buenos artistas hacen. Nosotros estamos aquí para entretener, educar y sobre todo, así uno espera, inspirar a los otros”. (Even respect it. they need to be affected and the work needs to evoke emotion. That is art. That is what good artists do. We are here to entertain educate and hopefully inspire).

¿Cuán importantes fueron tus años infantiles en tu formación como artista?

Fuera de que me crie rodeada de genios artísticos, todo verdadero artista hace uso de sus experiencias de vida para inspirarse. Son esas experiencias las que le permiten al artista conectarse con su público, con la gente en cualquier audiencia.

¿Te ayudó la puertorriqueñidad a desarrollar tus talentos?

-Me tengo que reír ante la pregunta. No existe una explicación en los libros, es simplemente quien yo soy. Soy puertorriqueña. Mis enseñanzas y mi inspiración tienen sus raíces en esa verdad. Buscar mi identidad es la verdad en mi vida, lo bueno y lo malo. En todo lo que hago descollan mis raíces boricuas y todo lo adobo con sabor puertorriqueño. Desde el coquí, el coquito, mi papito… todo lo que me rodea sabe a Puerto Rico.

¿Cómo influyó en ti la figura de Ruth Fernández?

-Esta es una pregunta capciosa. Titi tenía una relación muy diferente con su familia a la que sostuvo con sus amigos, relacionados y el pueblo que tanto amó.

-Ahora, comprendiendo las luchas que una mujer artista debe enfrentar, puedo realmente atesorar su legado. Nunca habrá otra Ruth Fernández. Nada se puede equiparar a su voz, su elegancia, su carisma.

-Recuerdo una conversación que sostuve con ella durante una visita veraniega. Comentó que era importante para un artista exigir que se le pagará lo justo por su talento y que se debía actuar siempre como una estrella para ser respetado y tratado como lo que eres. Titi Ruth decía que, “Si no tengo un chavo, nadie lo sabe. Mi Cadillac, mis prendas y trajes nunca faltarán. Si pretendo que me paguen bien, siempre tengo que lucir bien”.

-Ese consejo siempre lo pongo en práctica.

-Mi titi Clara Forestier decía lo mismo. (Doña Clara Forestier Charluisant fue la primera negra en ser electa reina de belleza en Mayagüez. Por muchos años trabajó junto a doña Ana Santiesteban en Miss Puerto Rico Universe. Clara fue hasta el final de sus días una mujer elegante, poseedora de un don de gente inigualable y dueña de temas de conversación profundos.)

-Tristemente, Titi Ruth nunca pudo verme actuar. Estaba siempre inmersa en otros menesteres, otros niños. Durante mi última visita estaba ya muy enferma. Le declamé mi poema “I am Harlem” (Yo soy Harlem). Ella lloró y me dijo, “Nena si yo tuviera tu belleza más famosa hubiera sido. ¿Qué haces? ¿Por qué no eres famosa ya? ¿Qué tengo que hacer? ¿Cuánto dinero quieres?”

-Rehusé todo lo que me ofreció. Todo lo que me importaba era que conociera mi trabajo y me viera como artista. Ella ayudó a muchos. Pero soy yo la artista que comparte su sangre. No quería que malinterpretara mis bendiciones. Su estilo de vida y los que la rodeaban nos mantuvieron distanciadas, pero mis padres siempre la alababan y me recordaban que todo lo que hiciera tenía que poseer su sello de excelencia.

¿Cómo te ayudó tu hermano Néstor con el desarrollo de tu carrera?

-Mi carrera profesional comenzó en la Ciudad de Nueva York. Cuando la familia se mudó a Miami, Néstor tuvo la gentileza de permitirme usar su nombre para que se me abrieran las puertas. Él sabía que su nombre me ayudaría a entrar por la puerta, pero que mi talento profesional se encargaría de mantenerlas siempre abiertas.

-Es difícil de explicar, nuestro hogar no era perfecto, pero siempre estuvo lleno de amor. Ayudábamos también a otros miembros de la familia que vivían con nosotros.

-Néstor y yo compartíamos nuestro talento, consejos y luchas, pero nuestras carreras profesionales tenían otros ángeles que nos ayudaban e influenciaban. Los momentos en que trabajamos juntos eran más para crear y divertirnos.

-El mejor consejo que tanto Néstor, como titi Rut, mi madre y papito me dieron fue siempre ser humilde, estar accesible a los fans y retornarle algo a los demás por todo lo que me dan.

Te has formado profesionalmente en Estados Unidos, ¿cuán profunda es tu relación con Puerto Rico?

-¡Ay nene!, cómo puedo contestarte esa pregunta. Es como si le preguntaras a una ceiba cuan profundas crecen tus raíces. Nací en Puerto Rico, visito la isla constantemente, he vivido allí, tengo una familia que amo…

-Es mi hogar. Un hogar hermoso con imperfecciones. Se dificulta explicar cómo te sientes, Puerto Rico es ser, es hogar, son mis raíces…

¿Qué significa para ti la cultura puertorriqueña?

-Lo que el arroz blanco significa para las habichuelas rosadas y el mofongo para el chicharrón de pollo.

Los puertorriqueños están redescubriendo sus raíces afrocaribeñas y su conexión con el resto de las islas, ¿cuán influyente ha sido para ti la herencia africana y que impacto ha tenido en tu carrera?

-Para mí no es un redescubrimiento. Desde niña he sabido que soy negra. Tuve el privilegio de nacer en dos influyentes familias puertorriqueñas negras que ayudaron a formar nuestra panorámica cultural y estructural.

-Por supuesto pasé por momentos difíciles y dolorosos similares a los que otros han tenido que enfrentar por cuestiones raciales, pero nosotros desde que yo recuerde hemos amado nuestra negritud y nos hemos identificado con la conga, el baile y el “tun tun” de nuestras raíces.

Desciendes de una de las familias más influyentes en Mayagüez, ¿cómo te sientes al ser heredera de tan importante legado?

-A veces triste y desfallecida. Me pregunto cómo se sentiría mi abuelo (Don Conrado Forestier Moyé, empresario y filántropo nacido en Las Marías, pero residente en Mayagüez donde fue dueño de la Cantera Forestier y otros negocios. Don Conrado se casó con doña Providencia Charluisant con la cual tuvo 5 hijos) si viera las condiciones de abandono en que se encuentra su amada ciudad y como mi generación ha tomado decisiones de vida que nos han llevado por rumbos distintos y separado como familia. No creo que esto haya sido a propósito, todo el mundo ha hecho lo que entiende es lo mejor o lo que pensamos es lo mejor.

-Dicho lo anterior, la realidad es que el legado de los Forestier Charluisant vive en mi corazón y en mis sueños. Las nuevas generaciones se han olvidado de su pasado y si viven en Puerto Rico simplemente viven en la Calle Forestier en el Barrio Paris en Mayagüez.

-El legado de la que soy heredera lo comparto a diario con mi madre, mi hermana y la comunidad en la que vivo. Abuelo fue muy generoso con su talento, su tiempo sus oraciones y su dinero. No tengo su capital, pero tengo su mismo corazón dadivoso.

Finalmente, como te ves a ti misma, ¿cómo actriz, cantante o escritora? - Me veo como una artista que es una gestora cultural. A fin de cuentas, soy una educadora de artes creativas.