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Rosselló, el huracán Irma y la emergencia de una cultura soberana

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alt(San Juan, 11:00 a.m.) Nadie ha cuestionado el plan y el protocolo del gobernador de turno, Ricardo Rosselló. Es curioso, pero para un gobernante, con poca experiencia laboral en la gestión pública, no obstante, una gran preparación académica, es asombroso las formas y maneras en las cuales su pensamiento político choca con su práctica diaria. Es decir, ha surgido una interesante cultura de la contradicción en la gobernación de Ricardo Rosselló.

Es interesante, que desde que asumió su rol como candidato a la gobernación, y luego de haber obtenido el mandato del pueblo, el 8 de noviembre de 2017, el gobernador continuó promoviendo su ideal político a favor de la estadidad. Dicho esto, lo mejor que nos ha pasado, pero no necesariamente para el pensamiento del gobernador, es el paso del huracán Irma.

Curiosamente, el gobernador Rosselló no ha sabido capitalizar la crisis de Irma, al día de hoy, con su interés político. Por el contrario, ha convertido a Puerto Rico en un hospital regional, subsidiado por el Departamento de Salud Federal, y ha amparado a sobre 1500 refugiados de las Antillas Menores. Entonces, Puerto Rico ha vuelto al periodo de soberanía colonial bajo el entonces gobernador Luis Muñoz Marín, de 1954 a 1964, cuando la isla intervino en los conflictos o asuntos regionales, entiéndase Costa Rica, Venezuela, Cuba y República Dominicana, entre otros.

La presencia, afortunada o desafortunada, del empresario Richard Branson, propietario entre otros asuntos de la línea aérea Virgin, ayer en la isla de Puerto Rico y su solicitud de que el gobierno asumiera liderazgo en la reconstrucción del Caribe, nos devuelve a una lógica soberanista o aspiracionista a la soberanía. Esta lógica o cultura política, no es compatible con la práctica política de una persona como Ricardo Rosselló.

Pero, en la política todo se vale, como dice Calle 13. No obstante, el gobernador Rosselló ha iniciado un cambio de dirección en su práctica política, y ha revivido un interesante discurso cultural en pro de mayor soberanía para Puerto Rico. ¿Lo apoyamos? Pensemos.