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Cuestionan nombramientos a la Junta del Instituto de Cultura Puertorriqueña

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alt(San Juan, 11:00 a.m.) Sectores del mundo cultural nacional han expresado su preocupación por los nombramientos hechos por la administración del Gobernador Rosselló Nevares a la Junta del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP).

“Cuestionamos los nombramientos de personas desconocidas en el ámbito cultural del país y las motivaciones que estas tengan”, señala Elsa Acosta de Trujillo Alto. “Para completar han nombrado como presidente a una persona que estuvo en la Junta bajo la administración de Luis Fortuño cuyo logro mayor fue no asistir a las reuniones de la Junta”.

El comentario hace referencia al nombramiento del Lcdo. Eduardo Arosemena Muñoz, quien publicó un poemario en el 2001 y que ha laborado en varias capacidades en el Departamento de Estado.

Arosemena Muñoz sustituyo al Dr. Lucas Mattei Rodríguez quien fue nominado por el gobernador, pero decidió no continuar con el proceso de evaluación senatorial para su confirmación.

Rumores de palacio indican que Mattei Rodríguez tomó su decisión por conflictos con la política del director ejecutivo del ICP, Carlos Ruiz, y negarse a ser un sello de goma de “políticas autocráticas destructivas”.

La misma fuente de Fortaleza revela que existe una “guerra” entre Ruiz y doña Mercedes Gómez, quien había sido nombrada a la Junta a principios de año y luego “retirada”. Gómez había dirigido el ICP durante la administración Fortuño y en la actualidad rige la Corporación para las Artes Musicales.

Las profundas discrepancias entre Ruiz y Gómez están asociadas a divergencias sobre políticas culturales y rivalidades de liderazgo. Gómez representa a la vieja ola del gobernante Partido Nuevo Progresista (PNP) y Ruiz a la nueva.

Todo parece indicar que existen profundas divisiones entre los líderes culturales estadistas que pudieran trastocar la creación de una sombrilla que agruparía a todas las agencias culturales gubernamentales.

El futuro del ICP, cuyos recursos han disminuido drásticamente, depende en gran medida del favoritismo político del que goza su director por parte de la Primera Dama, Beatriz Isabel Rivera de Rosselló.

“Resulta penoso que el ICP, que tiene a su haber proteger el patrimonio material e inmaterial puertorriqueño, sea víctima de las intrigas de palacio y las luchas internas del partido de gobierno”, lamenta la fuente.

La Junta del ICP debe estar integrada por nueve miembros. Hasta el presente el Senado de Puerto Rico ha confirmado cinco miembros: Lcdo. Eduardo Arosemena Muñoz. Dr. Edward Moreno Alonso, Lcdo. Ramón G. Vega Dorticós, Dr. José Luis Vargas Vargas, Sr. Christian Acevedo Cabán.

El Sr. Carlos A Rubio Cancela fue nominado por Fortaleza el pasado 1 de septiembre, pero su nombramiento aún no ha sido confirmado. Rubio Cancela es el director de la Oficina Estatal de Conservación Histórica (OECH).

Probablemente la persona más conocida entre los miembros del cuerpo gobernante de la institución lo es el Dr. Vargas Vargas. El educador y presidente del Centro Cultural Anastasio Ruiz Irizarry está en la Junta en representación de los Centros Culturales y tiene en su haber más de 30 años como gestor cultural, historiador y teatrero. Vargas es además director ejecutivo de la Asociación de Maestros de Puerto Rico.

Christian Acevedo, quien fue recomendado por los Centros Culturales, ocupa un asiento en representación de la juventud.

Los miembros de la Junta del ICP deben representar a los diferentes sectores culturales del país y solo ceñirse a afiliados del partido gobernante o residentes del área metropolitana.

Desde la fundación del ICP importantes figuras del quehacer cultural puertorriqueño han ocupado asientos en el cuerpo gobernante de la agencia gubernamental autónoma.

“La situación del ICP es una de profunda preocupación para todos aquellos que laboramos en la cultura”, asegura el artista plástico Greg Vargas. “Estamos acéfalos y desamparados”.

El ICP fue establecido en 1955 durante la gobernación de don Luis Muñoz Marín. El gestor y primer director del organismo cuasi gubernamental lo fue el Dr. Ricardo Alegría, “Padre de la Cultura Puertorriqueña”.

“Los logros del ICP a través de sus 62 años de historia han sido muchos”, asevera la gestora cultural Elba Pérez. “La institución a salvaguardado la identidad nacional y ha servido de inspiración para el florecimiento de las artes populares. El legado del Dr. Alegría y de los empleados del ICP durante estos años es un tesoro invaluable”.

Sin embargo, no es un secreto que la influencia del ICP en la vida cultural del país ha ido disminuyendo con los años.

“Las luchas ideológicas han lacerado el ICP grandemente”, indica el historiador Luis Santaliz. “Administraciones gubernamentales han tenido como agenda desmantelar el ICP; no lo han logrado debido al arraigo que la agencia tiene entre los grupos culturales, pero cada día su presencia disminuye y sus aportaciones al acervo son menores”.

“En el ICP han existido controversias entre los empleados y las administraciones que han golpeado la cultura dejando cicatrices profundas. La Ley 7 fue desastrosa, prácticamente dejo inoperante la institución. La pasada administración de García Padilla comenzó con mucho brío para terminar postergando, por no decir sepultando el ICP”.

“En la actualidad la agencia se percibe como un ente agónico que necesita urgentemente ser renovado y reforzado, pero tal parece que este esfuerzo es nadar contracorrientes debido a la crisis fiscal y la solapada agenda anexionista que siempre ha percibido la cultura como un enemigo para lograr la estadidad”, añade.

Empero la destrucción de la identidad cultural nacional pareciera ser la intención de algunos, existen vientos favorecedores que abogan por su fortalecimiento entre las filas anexionistas.

“Los estadistas no somos enemigos de la cultura, somos puertorriqueños”, indica Brenda Torruellas, de Añasco. “Esa es una invención de personas mal intencionadas, una percepción equivocada de nuestra realidad que ha sido repetida tantas veces que la gente la cree. Estamos conscientes de nuestra identidad, amamos quienes somos y nos sentimos orgullosos de nuestra identidad”.

No obstante, los tiempos para la benemérita institución cultural no son los mejores. Los recortes en el presupuesto, la falta de personal, las controversias internas, las luchas por poder y partidistas, así como la dejadez y el abandono de los monumentos, museos… son heridas profundas que desgarran el ICP y presagian épocas oscuras para los gestores culturales.

“La cultura puertorriqueña continuará engrandeciéndose con o sin el ICP, pero sería un sacrilegio a la memoria de miles de hacedores de la puertorriqueñidad el desmembramiento de la institución que contra viento y marea ha ayudado a mantener vibrante el sentido identitario”, concluye Santaliz.