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La historia es como contar un cuento

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alt(San Juan, 12:00 p.m.) Muchas veces pensamos que a los jóvenes no les interesa la historia. Esto no es cierto. En ocasiones el problema es la forma en la que les presentamos la misma a los niños y jóvenes. Los maestros de historia tienden a ser aburridos y poco motivadores. Recuerdo una frase de Fernando Pico que decía: “hay que ser buenos contadores de cuentos “. Es dichosos lo que encuentran en su juventud un maestro de historia que los motive amar la disciplina.

Invite a dos jóvenes estudiantes de arte: Luis Joel Suárez de la Escuela de Artes Plásticas y José Cardenales de la Universidad de Puerto Rico en Cayey a que me acompañaran a un conversatorio de la Asociación Puertorriqueña de Historiadores en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe.

El conversatorio: “Los historiadores ante la crisis”, contaba con la participación de los historiadores: Dr. Félix Rey Huertas, Dr. Jaime Rodríguez Cancel y Dr. Josué Caamaño Los historiadores reflexionaron sobre el rol del historiador, el historiador en la comunidad y como educador.

Los jóvenes estuvieron muy atentos a la participación de los historiadores. Cabe destacar que mi relación de amistad con Luis Joel nace cuando eran estudiantes en la escuela superior Miguel Meléndez Muñoz de Cayey. El estudiante de artes plásticas nunca tomó clase conmigo, pero le encantaba participar de las actividades que yo organizaba y organizo en la escuela. Hoy, tres años después, laboramos juntos realizando gestión cultural en Cayey .Su amigo José se unió hace un año a lo que cariñosamente llamamos nuestros embelecos. La actividad en realidad se llama, Noches de Cultura.

En la sobremesa discutiendo el conversatorio, los jóvenes expusieron que el problema con los historiadores es que teorizan mucho, se aíslan y se olvidan de colaborar con profesionales de otras disciplinas.

“Entendemos que teorizar para ellos es importante, pero los ciudadanos comunes buscamos interacción”, expone Luis Joel. “El historiador no debe aislarse, el presente requiere colaboración entre disciplinas y comunidades”.

“Tal como sugiere el Dr. Huertas en su ponencia, el historiador debe buscar nuevas fuentes y nuevas tecnologías para enfrentar la crisis que vivimos: la crisis moral, crisis ambiental, la crisis de la distancia entre el Historiador y su realidad”, añade.

“Los artistas podemos plasmar sus teorías en lienzos y llevarlas al pueblo. Debemos pensar en todas las generaciones en los niños, jóvenes y los envejecientes. A los niños hay que educarlos, a los jóvenes motivarlos para que continúen la obra y a los envejecientes entrevistarlos para obtener su sapiencia”, rememora José citando al Dr. Huertas.

Ambos artistas coinciden con el Dr. Caamaño en que “la cultura es un campo de batalla”, opinión expuesta originalmente por Edward Said. “Debemos batallar para todo los habitantes, para la academia y para los de afuera”.

Los planteamientos del Dr. Cancel impactaron a los artistas plásticos. Cancel citó a Joseph Fontana quien insiste en que el historiador debe tener conciencia crítica y servir como eslabón con otras disciplinas.

“Tenemos que ser eslabones para entender la crisis en la que vivimos. Los historiadores deben escuchar las diversas visiones de la gente y redactar la Memoria del Huracán María”, señala Luis Joel.

“Dejar un legado para las próximas generaciones es su deber y responsabilidad”.

Los jóvenes fueron severos críticos de los ponentes. Reconocen la erudición del Dr. Cancel, pero insisten que debe cambiar su discurso para poder ser comprendido por los ciudadanos de a pie. Expusieron su admiración por el Dr. Caamaño, su facilidad de palabra y su admiración por el historiador puertorriqueño, Dr. Fernando Picó.

“Me gustó mucho el que Caamaño usara la cita del Dr. Picó “La palabra crisis es una palabra devastadora. Con la definición del problema está la solución“, puntualiza José.

“El mensaje del Dr. Caamaño nos caló profundo. Ese llamado a ampliar la mente es sumamente importante porque eso es lo que hacemos los artistas a través de nuestra plástica, señala Luis Joel. .

“Los artistas escuchamos, leemos y plasmamos”.

“El compromiso social, como indica Caamaño, no es solo para los historiadores, es de todos para todos”, dice José. “El problema del país radica en esa falta de compromiso y la carencia de sentido de pertenencia de algunos”.

En eso los jóvenes se rieron porque se acordaron de un comentario emitido en el viaje al ver la decoración navideña del Capitolio.

“Es triste que en este país se usen decoraciones ajenas a la realidad identitaria y mucho más que no inviten a los artistas plásticos a crear expresiones creativas para conmemorar las fiestas navideñas”.

Los estudiantes de artes plásticas condenaron la falta de presencia de los medios de comunicación del país en la actividad.

“La prensa tiene que hacerse eco del trabajo de la Asociación Puertorriqueña de Historiadores (APH)”, asevera Luis Joel.

“La APH debe ser más agresiva a la hora de dar a conocer el gran trabajo que está llevando a cabo”, enfatiza José. “El Dr. Huertas enumeró los proyectos demasiado rápido. No pudimos degustarlos con la pasión que ameritan”.

“Están llevando a cabo una importante misión en beneficio de la Patria. El país puede sacarle más provecho a lo que se hace aquí para cambiar el rumbo, salir de la crisis y construir un mejor país”, añade Luis Joel.

“Vivimos en un país donde hacer cultura requiere revestirse de una armadura. No nos queda duda de que los historiadores tienen tremendo reto en sus espaldas y deben tener sus cañones listos para hacer la batalla”, asevera Luis Joel.

“Nosotros estamos en la mejor disposición para ser sus aliados a través de nuestra disciplina. Sabemos que tenemos que afirmar nuestra cultura siguiendo el ejemplo de Ricardo Alegría”, expresa José.

“Historiadores nunca olviden que ustedes no están solos. Hay jóvenes, que si ustedes nos lo permiten, podemos ser sus mejores aliados en esta guerra por mantener nuestro sentido de pertenencia y cultural. La reafirmación de la puertorriqueñidad es un trabajo de todos, por todos y para todos los que sentimos boricuas hasta en la Luna”.