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Eloísa Pagán Sánchez veterinaria que escribe del hombre y la mujer esclavizados

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alt(San Juan, 1:00 p.m.) Conocí a Eloísa Pagán Sánchez hace unos 15 años. Fue la veterinaria de mi adorado Miguelo, un perro genial con personalidad aristocrática. El trato fue muy afable y los cuidados veterinarios de primera. Con el tiempo me mude de El Deportivo en Cabo Rojo para mi amada Mayagüez y entre una cosa y otra me reencuentro con Eloísa en las clases de francés que dicta mi excelsa amiga Celia Altschuler en Lajas.

Le comenté a Eloísa que ahora tenía cinco perros adoptados de la calle, entre ellos a Chuchín una chihuahua de 15 años. Ella le trató varias condiciones y gracias a sus cuidos en vez de un año como le pronosticaron duró cuatro. Entre cuidos y charlas de perros comenzamos a hablar de literatura. Compartimos predilección por José Ángel Buesa, el genial poeta cubano que escribió aquello que dice: “Pasaras por mi vida sin saber que pasaste y al pasar fingiré una sonrisa del dolor de quererte y jamás lo sabrás.

Comenzamos un intercambio de versos y potencializamos una conexión que irrumpió en el palacio de las musas para entonar loas a la grandiosidad del pueblo borincano. Empero más allá de las letras Pagán es una gestora cultural y líder cívico comprometida con el florecimiento del sentido identitario y las luchas de la mujer por sus derechos. Es fiel activista de uno de los dos capítulos que aún subsisten de las Mujeres Profesionales Graduadas de la Universidad de Puerto Rico.

Estaba consciente que detrás de sus múltiples tareas como veterinaria y activista se escondía el alma de una escritora.

“Comencé a escribir desde que tengo memoria. Escribir me transporta a un mundo de ensueño y fantasía que hago real a través de las letras”.

“Mi primera publicación fue en una antología que coordinó el “Colectivo literario En los bordes” en San Germán”.

Recientemente, Pagán publica cuatro narraciones como parte de la Cátedra de Mujeres Negras Ancestrales que dirige la escritora Yolanda Arroyo Pizarro.

“El escritor Luis Enrique Vázquez y tú me hablaron de la Cátedra. Me llamó la atención porque en ese entonces estaba investigando sobre un esclavo llamado José del pueblo de Arroyo”.

“Un amigo historiador encontró la información de José en un informe militar en el Archivo General en Madrid y me trajo copia del pliego para que yo investigará sobre este esclavo y sus descendientes”.

“Originalmente pensé que en la Cátedra aprendería sobre la esclavitud y el impacto que los afrodescendientes han tenido en la formación de la nación puertorriqueña. A la cátedra entro movida por mi gran afición por la historia y por la narrativa”.

“Me fui insertando en la genialidad de los integrantes del grupo”.

“Definitivamente, la cátedra es un espacio muy importante para mí, donde me reúno con gente que comparte mis pasiones y que sabe más que yo, por lo cual representa para mí una experiencia de continuo aprendizaje”.

“Es una continua búsqueda de información, un interés inquebrantable en desenterrar historias perdidas. Rescatar las historias de negras esclavas es importante porque son una figura social que la historia ha ignorado”.

“He descubierto un mundo de mujeres mágicas”.

“La mujer, como el hombre, debería, idealmente, ser considerada simplemente un ser humano, con igualdad de derechos y deberes. Cosa que no sucede ni sucedió en prácticamente ninguna sociedad actual o pasada. El discrimen categoriza a la mujer como un ente diferente al hombre, casi siempre inferior a este”.

“Me rebelo y libero de todo estigma social impuesto por el machismo. Colaboro en la construcción de una sociedad igualitaria con equidad y justicia para todos”.

El discrimen se expresa de muchas formas. Nos referimos al de género y al racial porque son los dos males más conocidos en nuestro quehacer cotidiano. El mal aflora en cualquier momento porque es una sombra que deambula por los caminos de la Patria agazapado para no ser vista, hasta que es descubierto en el acto o en la palabra.

“Hay discrimen en Puerto Rico que se manifiesta solapadamente en todos los ámbitos de la vida: estudios, relaciones familiares e interpersonales, empleo, oportunidades o la falta de ellas, costumbres y hasta en el lenguaje coloquial”.

“El discrimen se corrige con EDUCACIÓN”.

Como parte de su trabajo en la Cátedra, Pagán publica cuatro historias de mujeres, dos de ellas basadas en hechos reales.

La primera publicación es “Mi maranta libre”.

“El cabello es sumamente importante para la mujer, es parte integral de su personalidad. Es un arma de coqueteo. En el cuento indago sobre esa relación intrínseca que existe entre una mujer y su cabellera”.

“En “La negra María” honro la sabiduría de la mujer que conoce de herbolaria y a la guerrera indómita que oculta su bravura y deseo de libertad detrás de una imagen dulce y sumisa. María es una cocinera que venga la muerte de otro esclavo haciendo uso de sus conocimientos”.

“La noche de la rosa” es la historia de una esclava que escapó de una finca en Loíza. Tomo la historia de la Gaceta y le doy vida al personaje penetrando en la interioridad de la humanidad de Rosa, sus temores y sus ansias libertarias”.

“La silueta de Cocó” está ubicada en Haití. Recoge los amores de una líder negro rebelde que en su gallardía y bravura no olvida a la mujer que ama”.

Eloísa Pagán es una mujer de gran riqueza cultural y múltiples experiencias de vida. Es poeta, cuentista, pero también dibuja, dos de las portadas de sus publicaciones son obras de ella, y domina cuatro idiomas: español, inglés, italiano y francés. Es egresada del Recinto Universitario de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico. Estudio veterinaria en Perugia, Italia, e hizo su internado en Missouri. Estableció su práctica veterinaria en 1991.

Durante sus estudios en Italia trabajó como traductora con un proyecto de desarrollo agrícola de las Naciones Unidas y el Ministerio de Agricultura de Italia.

“Muchos puertorriqueños desconocen la gran riqueza de su acervo cultural”.

“La cultura es ese hilo que une a un grupo de gente en espacio y tiempo. A través de la cual reconocemos y nos identificamos,(en el lenguaje, costumbre, música, etc.) con el resto de los habitantes de nuestro mismo espacio. La nuestra es una mezcla de tres gallardas razas”.

“Mi visión no ha cambiado desde que estoy en la Cátedra. Estoy consciente de que la negritud es parte de nuestro código genético”.

“No creo que en Puerto Rico tengamos un resurgimiento de la negritud, creo que la sociedad se encamina a una menor glorificación de la "blanquitud"”.

“Somos una cultura caribeña. Pero no podremos acercarnos al resto del Caribe en ninguna forma que no sea culturalmente hasta tanto no tengamos poderes más soberanos que nos permitan intercambios más amplios con los hermanos países caribeños”.