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Félix Cruz presentó “Perspectivas Quisqueyanas”

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alt(San Juan, 3:00 p.m.) El fin de semana pasado fue uno cargado de agendas culturales en la ciudad capital. El sábado se presentó el último libro de Félix Cruz, “Perspectivas quisqueyanas”, en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe. La obra, una publicación de la Editorial Akelarre, son columnas que escribió el historiador y periodista para El Post Antillano en forma de crónicas sobre un viaje educativo- cultural de un grupo de estudiantes doctorales a República Dominicana. La obra será presentada el próximo 4 de julio en la Academia de la Historia Dominicana en Santo Domingo.

El Dr. Ignacio Olazagasti, quien coordinó el viaje, presentó el libro. No pudo contener las lágrimas porque el viaje estuvo cargado de emociones y recoge además su trabajo como profesor, su profundo amor por la museología y su compromiso con el hermanamiento entre Puerto Rico y República Dominicana a través de la educación y la historia.

El Dr. Félix R. Huertas González, presidente de la Asociación Puertorriqueña de Historiadores (APH), expresó el compromiso de la organización con la investigación y la historiografía nacional. El reconocido historiador destacó también la colaboración de este servidor con la APH. Huertas González ha logrado romper con el tradicionalismo de inmovilidad de los historiadores que concentrados en sus investigaciones se habían disociado de las comunidades. La historia y los historiadores se están integrando a la vida diaria del pueblo puertorriqueño para ocupar el lugar que les corresponde como conservadores de la memoria. Otro gran logro de Huertas ha sido los campamentos de verano para jóvenes donde se enfatiza el estudio de la historia patria y las diferentes ramas de la humanística.

Terminado la presentación la noche se presentaba con varias alternativas. El sábado 19 hubo dos conciertos históricos para el país, el de Residente y el de Pablo Milanés. Asistí junto a Cruz al concierto de Pablo Milanés.

Pablo demostró su dominio del escenario y su imponente voz nos hizo rememorar tiempos juveniles. La gente coreó los grandes éxitos del artista, como Yolanda, y disfrutó de las nuevas canciones. Fue una noche de encuentros entre amigos cuyos hijos, en su mayoría, estaban en el concierto de Residente. Alrededor de 2,000 personas asistimos al concierto.

Cruz me contó que conoció la música de Milanés a escondidas en una librería en Union City, Nueva Jersey, a principios de los años 1980. Union City era una comunidad cubana, hoy es más centroamericana e india. Hasta Fidel Castro vivió brevemente en la ciudad del Condado de Hudson allá por la década de 1950.

La librería era propiedad de una joven cubana criada en Estados Unidos, Aleidita Quintanilla. Pronto el lugar se convirtió en el centro de reunión de escritores y artistas salidos por el Mariel y por una nueva generación de cubanos nacidos o criados en Estados Unidos ávidos por conocer sobre la Perla de las Antillas. Las reuniones eran privadas y por invitación porque existía temor hacia la extrema derecha cubana.

Debemos ponernos en la perspectiva de que estábamos en ese entonces en la Guerra Fría, Ronald Reagan era presidente de Estados Unidos y los cubanos exiliados eran una gran fuerza económica y política. Escuchar la música de artistas que residían en Cuba era ponerte el sello de comunista. Además, los artistas de la Cuba revolucionaria eran desconocidos para la mayoría de los hispanohablantes en Estados Unidos porque el mundo discográfico en español ha estado controlado desde la década de los 1970 por el exilio cubano. La cultura cubana postrevolucionaria vino a descollar en Estados Unidos con la salida de los cubanos por el puerto de Mariel en 1980.

En la librería de Aleidita Cruz escuchó la música de artistas cubanos como Pablo y Silvio Rodríguez. Las reuniones duraron poco. Aleidita fue brutalmente asesinada. Nunca se esclareció el caso, pero para la mayoría de los que se reunían en su librería, Aleidita fue víctima de su gran amor por Cuba y la incomprensión de fanáticos radicales que se oponen a la libertad de expresión.

Cruz conoció personalmente a Pablo en Galicia cuando trabajó como asesor de promociones para la celebración del Xacobeo, fiesta de Santiago Apóstol. Se iniciaba la década de los 1990, el imperio soviético se desintegraba, el comunismo comenzaba a ser una utopía agria y el neoliberalismo comenzaba a apoderarse de los mercados europeos. A Pablo lo atan profundos sentimientos a Galicia porque su esposa, la historiadora Nancy Pérez, es natural de Mazaricos, un pueblo gallego localizado en la provincia de La Coruña.

Pablo es muy afable. Posee un gran carisma y su conversación fue muy amena. Denotó un gran conocimiento de los asuntos internacionales y fue muy comedido con temas políticos.

Milanés es natural de Bayamo, Cuba. Nació el 24 de febrero de 1943, aunque piensa que volvió a nacer con el trasplante de riñón que le donó su esposa en junio del 2014. El artista, quien estudió música en el conservatorio municipal de La Habana, se inició como artista profesional a los 16 años en 1959. Para ese entonces cantaba acompañado de su guitarra.

Aunque trabajó como solista, formó parte de las agrupaciones Cuarteto del Rey y Los Bucaneros. Considerado como el padre de la nueva nrova, Milanés desarrolla ese género musical, luego de haber incursionado en la corriente de la música cubana que se conoce como “feeling”. Expertos musicales consideran que su composición “Mis 22 años” marcó la transición entre el “feeling” y la nueva trova.

En 1968 Pablo se unió al centro de la Canción Protesta de la Casa de las Américas. Es parte del Grupo de Experimentación Sonora (GES).

El artista ha incursionado en todas las corrientes musicales cubanas y ha estudiado con grandes maestros de la composición. Pablo es uno de los artistas cubanos más conocidos a nivel internacional y su discografía lo conforman decenas de álbumes.

A pesar de que a Pablo se le ha asociado con el régimen cubano, este critica abiertamente al gobierno por considerarlo estático y ortodoxo. Desde el 2004, el cantautor reside en la hermosa ciudad de Vigo en Galicia junto a su esposa y sus dos hijos.

Los conciertos del sábado demostraron la pluralidad de eventos musicales que tiene el país y que la vida cultural puertorriqueña se está recobrando luego del paso del huracán María y los desastres gubernamentales que aquejan al país.