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Celebran el Festival del Tercer Amor en Teatro en Teatro Coribantes

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alt(San Juan, 1:00 p.m.) El Decimotercer Festival del Tercer Amor del Teatro Coribantes fue dedicado a la décima musa, Safo, la poeta más .reconocida de la antigüedad. Un grupo de poetas unieron esfuerzos bajo la coordinación de Alina Marrero para entonarle sus odas a la grandiosa bardo.

Vestidos con atuendos que rememoraban a la antigua Grecia y coronados con hermosas coronas florales los organizadores le daban la bienvenida al público. La entrada era libre de costos, pero como requisito estaba pintarse los labios y plasmar un beso sobre una cartulina que servirá de recordatorio de una noche inolvidable.

La actividad se llevó a cabo en el tercer piso de Coribantes. El huracán María le llevó el techo y tal vez, sin pensarlo, los vientos huracanados crearon la ambientación idónea para remontarnos a la antigua Grecia. Una hermosa luna llena adornaba el cielo y una brisa suave acariciaba el rostro del público acomodado en torno a mesas a tono con los cafés teatro de las décadas 70 y 80 del siglo pasado.

“Esta noche continuamos con la celebración con la decimotercera edición del Festival de Tercer Amor. Honramos a Safo y a sus compañeras en la isla de Lesbos”, expresó el fundador de Coribantes, Rafael Rojas.

La imponente figura de la teatrera Alina Marrero dio paso a la noche mágica, cargada de amor, historia, planteamientos sobre la igualdad de género y el respeto a la diversidad.

“Safo fue una poeta griega que vivió hace unos 2.600 años en la ciudad de Mitilene de Isla de Lesbos, situada en la ribera oriental del Mar Egeo. De ella poseemos poca información. No existe ninguna fuente histórica contemporánea sobre su vida aparte de sus poemas, y todo lo que sabemos de ella procede de autores posteriores que no la conocieron directamente”, expresó Marrero.

“Esto ha contribuido a rodear su figura de nébulas que la sitúan entre la realidad y la leyenda. Platón la llamó la décima musa. Otros autores, como Platón, Boccaccio, Baudelaire, Lord Byron, Virginia Woolf, sintieron por ella gran admiración. Muchos poetas puertorriqueños también le han cantado”, añadió.

La noche consagrada a Afrodita y a Baco se inició con la lectura de los poemas Trilogía a Safo y Canción a Safo del poeta Eduardo Bobrén Bisbal por Lourdes Morán. Bobrén no pudo estar presente por razones de salud.

Ataviada elegantemente, Anamín Santiago interpretó los versos de la vate griega.

“Vete tranquila. Procura no olvidarte de mí,

porque bien sabes que yo siempre estaré a tu lado.

Y si no, quiero recordarte lo que tú olvidas:

cuantas horas felices hemos pasado juntas.

Han sido muchas las coronas de violetas,

de rosas, de flor de azafrán y de ramos de aneldo,

que junto a mí te ceñiste. Han sido muchos los

collares que colgaste de tu delicado cuello, tejidos

de flores fragantes por nuestras manos.

Han sido muchas las veces que derramaste

bálsamo de mirra y un ungüento regio sobre mi cabeza”.

La undécima musa, Lala Abedowale, vestida con un leotardo color carne, entonó una oda emotiva sobre el amor lésbico, el despecho y la soledad, mientras su compañero, el pintor Luisito Rodríguez Cruz, pintaba sobre su cuerpo una visión abstracta del amor, la pasión y la tragedia. El poema Safo y Afrodita en dos aguas nos hace meditar sobre la profundidad del amor entre dos mujeres y la devastación que ocurre cuando una abandona a la otra por un hombre.

La reconocida escritora Nelly Jo Carmona hizo lectura de su poema Celaje, canto a la esencia humana que albergamos todos en nuestros corazones.

Un homenaje en canto y poesía, recordando las famosas bacanales griegas, fue la interpretación de la artista plástica, teatrera y cantante, Astrid Lugo. La potente voz de la joven artista y su magistral interpretación de sus poemas La otra, Un chorrito y Un beso, profundizaron en la creatividad y fomentaron la diversidad humana. Un poeta es un cantante que canta sin voz, pero en este caso, la musicalidad de la voz de Astrid fue un canto que glorificó a Safo y a los dioses Apolo, Baco, Pan y a la hermosa Afrodita.

Mónica C. Lladó Ortega, crítica literaria, escritora, gestora cultural y profesora de literatura, interpretó sus poemas Afrodita, Infinito y Soltar, acompañada al chelo del maestro José Daniel de Jesús, quien es su esposo. En una broma a su esposo, Lladó hizo mención de sus hermosos labios pintados.

La noche culminó con la soberbia presentación que hizo la galardonada escritora Rubis Marilia Camacho de poemas que integran su libro Safo, ritual de la tristeza. Los poemas de Rubis Marilia llegaron al alma. La voz sensual, la dicción perfecta, la entonación correcta de cada poema fue un mensaje claro del poder de la poesía y la inmensidad del amor. La presentación de la escritora gozó del acompañamiento musical de Georgie Rodríguez en la guitarra y de Zeida García en el violín. El performance contó con la expresión teatral de la actriz Anamín Santiago.

Todos los elementos colaboraron para hacer de la noche una especial, que pasará a la memoria colectiva como una oda a la poesía y una elegía a Safo.

Conversando con varios de los presentes me perturbó que varios de los presentes nunca hubieran escuchado hablar de Safo, especialmente las nuevas generaciones. Yo estudié la poesía de Safo a principios de los años 1970 cuando estaba en noveno grado. Desconozco que sucedió que su imponente recuerdo fue erradicado en el sistema educativo del país mas aún, me preocupa que sucederá con personajes históricos si la educación pública cae en manos de los religiosos fundamentalistas como se rumora que sucederá a través de las escuelas chárter.

Safo de Mitilene o de Lesbos, en la actual Grecia, fue una poeta que vivió entre los siglos VII y VI antes de la Era Actual. Son pocos los datos que se poseen sobre su vida y solo se conservan 650 versos de su trabajo poético. Platón la calificó como la décima musa griega y Dionisio de Halicarnaso la calificó como la principal exponente de la poesía lírica griega. Para muchos, Safo fue la primera mujer que comprendió el arte poético y musical de su tiempo renovándolo, dulcificándolo y adaptándolo a su estilo para poder expresar sus ideas y sentimientos.

Estableció una escuela contemplativa de mujeres llamada la Casa de las Musas. La escuela estaba dedicada a la educación de las jóvenes vírgenes lesbias, instruyéndolas en varias artes y desarrollando un alto nivel emocional. A diferencia de otras educaciones destinadas a futuras mujeres casaderas, ellas celebraban el canto a la boda y no a la maternidad, al placer del amor de una pareja y no a la procreación, buscando el placer de acercarse a la belleza y no a la búsqueda de muchos hijos rollizos. Este ideal de búsqueda de belleza nos remite a la poesía, la danza y la música.

La tradición, basada en los trabajos de Anacreonte, la presentan como lesbiana, pero se cree que tuvo una hija, no por fuentes directas de la época, sino por dos pequeños fragmentos suyos. Referencias en las comedias áticas indican que estuvo casada con un rico comerciante de Andros llamado Cércalas, padre de su hija.

Escribió nueve libros, de los cuales se conservan algunos epitalamios o cantos nupciales y fragmentos de poemas dirigidos a algunas de las mujeres que convivían con ella. Safo creó un ritmo propio y un metro nuevo, que pasó a denominarse sáfico.

Durante siglos, los nueve libros de Safo se guardaron en la Biblioteca de Alejandría. Los poemas de la inmortal lírica eran copiados, traducidos y utilizados para la enseñanza en la Grecia Antigua hasta que llegaron los cambios curriculares a éstas desde las escuelas bizantinas. De un total de 10.000 versos que se le atribuyen, sólo nos han llegado 600 y a través de materiales desechados.

La muerte de Safo es un misterio. Existen dos versiones sobre su muerte. En la primera, la poeta se suicida lanzándose desde un acantilado al mar en la isla de Leúcade en el año 580 a. EC, luego de ser rechazada por un hombre bello llamado Faón. En la otra versión, Safo se suicida al no ser correspondida en su amor por una mujer.

Safo alcanzó la inmortalidad como escritora en la antigüedad. La poesía de la rapsoda griega inspiró a grandes poetas, como Teócrito o Catulo. Sin embargo, sufrió el escarnio por ser mujer. Mal intencionados la acusaron de ser prostituta y lasciva.

Los romanos la personificaron como una mujer que se daba a cualquier práctica sexual, es de esta concepción que nació la idea de que el amor erótico entre dos mujeres era lesbianismo o amor sáfico. Durante la Edad Media el concepto de amor sáfico se transformó en sinónimo de deseo sexual femenino irrefrenable ligado al tocamiento. Esta visión sexual de la poeta desaparece durante la Ilustración y la Época Victoriana donde su imagen fue el estandarte de libertinos y bohemios. A finales del siglo decimonónico y principios del XX los intelectuales reprodujeron dos aspectos de su vida, los círculos artísticos y una mayor libertad moral; aunque también puso de moda la amistad entre dos mujeres pero que en la cual no se concebía ningún componente sexual.

El concepto sexual de amor entre dos mujeres inspirado en Safo surgió luego de la Segunda Guerra Mundial, cuando las mujeres querían participar plenamente en la construcción de su propia concepción, en la búsqueda de su libertad y de su propia autonomía, se estableció el término lesbianismo como sinónimo de relación homosexual plenamente normal entre dos mujeres.

La vida personal de Safo nos es inmaterial, lo que importa es su esencia como poeta y su ejemplo como mujer libre de estereotipos implementados por una sociedad machista.